Informe

La condropatía rotuliana

12 agosto 2017
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12 agosto 2017

La condropatía rotuliana es una dolencia en la rodilla que, con frecuencia, suele afectar a los adolescentes. No obstante, se da igualmente entre mujeres adultas. Esta lesión requiere del diagnóstico de un especialista y de un tratamiento adecuado. También, se conoce por el nombre de condromalacia patelar.

¿Por qué se produce la condropatía rotuliana?

La condropatía rotuliana es una lesión caracterizada por el dolor que provoca en la parte anterior de la rodilla. Ésta se produce por la degeneración del cartílago articular que se sitúa detrás de la rótula. Este cartílago facilita el deslizamiento de la rótula sobre el fémur.

La degeneración del cartílago puede deberse a diferentes causas:

  • Lesión traumática.
  • Microtraumatismos continuados debidos a la repetición de movimientos como los que se producen en determinadas actividades deportivas, especialmente en aquellas en las que doblar la rodilla es un elemento fundamental de la actividad (correr, hacer ciclismo…).
  • Problemas de alineación o de posición de la rótula que dificulten o impidan el deslizamiento uniforme de la rótula sobre el fémur.
  • Características individuales de cada persona como, por ejemplo, la edad.

En algunas ocasiones, la condropatía rotuliana se solapa con el síndrome de dolor patelofemoral, el cual se caracteriza por el dolor que sufre la persona afectada en la parte anterior de la rodilla. No obstante, no se visualizan signos de daño del cartílago.

Síntomas de la condropatía rotuliana

Por norma general, el síntoma más característico de la condropatía rotuliana es un dolor en la parte anterior de la rodilla o alrededor de la rótula. En ocasiones, puede localizarse con precisión en la parte de detrás de la rótula.

Este dolor empeora al subir o bajar escaleras y, también, puede aparecer tras estar sentado con las rodillas dobladas durante largos periodos de tiempo.

Diagnóstico de la condropatía rotuliana

El dolor en la parte anterior de la rodilla puede deberse a otras muchas causas no relacionadas con el cartílago rotuliano.

Por este motivo, y aunque el diagnóstico clínico puede orientar hacia la causa, la confirmación requerirá de la realización de pruebas complementarias como, por ejemplo, una resonancia magnética o una artroscopia. Esta última es un procedimiento por el cual se introduce una pequeña cámara en la rodilla que permite observar directamente el estado del cartílago.


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