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Técnicas de diagnóstico: resonancia magnética

28 junio 2017
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28 junio 2017
La resonancia magnética nuclear (RMN), o simplemente resonancia magnética (RM), es una técnica de diagnóstico que permite obtener imágenes muy detalladas del interior del organismo, sin utilizar rayos X ni sustancias radioactivas. Permite observar no sólo los huesos, sino también los tejidos blandos y los órganos.

¿Cómo funciona la resonancia magnética?

El aparato de RM genera un campo magnético muy potente que hace que los protones de los átomos de hidrógeno, presentes en todos los tejidos humanos, se alineen. A continuación, los protones magnetizados se exponen a una onda de radio. Al interrumpirse ésta, emiten una onda de resonancia que se recoge y analiza en un ordenador que “traduce” todas esas señales a imágenes a través de varias escalas de gris.

¿Qué es una resonancia magnética con contraste?

En ocasiones, puede ser necesario inyectar un producto de contraste, llamado gadolinio, que tiene propiedades magnéticas y sirve para resaltar determinados pormenores en el interior del organismo. Es una sustancia que provoca menos reacciones alérgicas que los utilizados en los estudios de contraste tradicionales o en la tomografía computarizada (TAC o TC).

Preparación para la resonancia magnética nuclear

La resonancia magnética no exige ninguna preparación específica. Normalmente, suele ser más larga que una radiografía convencional o un TAC (entre 30-60 minutos).

El paciente se tumba en una superficie que se desliza dentro de un túnel de 50-60 centímetros de diámetro y 2 metros de largo, ocupando el centro de un electroimán.

Durante la prueba, la persona no siente nada. Sin embargo, sí que podrá oír el ruido del funcionamiento del aparato, siendo muy llamativo en algunos momentos. Es importante permanecer todo lo inmóvil que sea posible. En casos de agitación excesiva o claustrofobia, se podrán administrar calmantes o sedación, sobre todo cuando se trate de niños.

En ocasiones, la intolerancia a los espacios cerrados y limitados imposibilita totalmente la ejecución de la resonancia magnética en las unidades convencionales. Por este motivo, las RM abiertas son una alternativa cada vez más usual. Ahora bien, la intensidad de su campo magnético suele ser menor y las imágenes no siempre tienen la misma calidad. 

resonancia magnética

Riesgos y precauciones de la resonancia magnética

No hay pruebas de que el campo magnético que genera la resonancia magnética cause daños en el organismo. De hecho, se considera una prueba más segura y con menos riesgos que las que utilizan rayos X.

No obstante, si existe algún material metálico en el interior del cuerpo, puede producirse un desplazamiento. Por ello, debe evitarse en personas que tengan marcapasos cardíaco, clips quirúrgicos, prótesis e implantes metálicos no dentales (excepto si son de titanio) o esquirlas de hierro en los ojos. Si bien es cierto que es habitual recabar esta información antes de llevar a cabo la prueba, lo mejor es consultarlo con el especialista si se tienen dudas sobre las circunstancias personales.

Respecto a los dientes con empastes y las prótesis dentales metálicas, puede suceder que influyan negativamente sobre las imágenes. Por eso, y aunque no contraindiquen necesariamente la realización de la prueba, se debe informar sobre su existencia.

Las mujeres deben informar a los técnicos si están embarazadas o sospechan que lo están. Aunque hasta la fecha no se han detectado consecuencias para el feto, se aconseja evitar su realización en el primer trimestre de embarazo, salvo circunstancias muy especiales que lo hagan imprescindible.

¿Qué enfermedades se pueden diagnosticar con una resonancia magnética?

Los usos de la RM son muy diversos. Habitualmente, esta prueba se emplea para diagnosticar muchas de las enfermedades del sistema nervioso central y del aparato osteoarticular.

Algunas de sus indicaciones más comunes son:

  • Ayudar en el diagnóstico de numerosas enfermedades neurológicas, como la esclerosis múltiple.
  • Detectar tumores del sistema nervioso central y lesiones de la medula espinal.
  • Evaluar una hernia discal.
  • Evaluar lesiones de los tendones, ligamentos, cartílagos, músculos y huesos.
  • Visualización de los ovarios y el útero, como complemento a la ecografía.
  • Aclarar anomalías en órganos, como el hígado o el páncreas, y que han sido observadas con otros medios de diagnóstico.
  • Estudiar el corazón y los vasos sanguíneos (procedimiento conocido como angioRM).

Más allá de su uso para diagnosticar este tipo de enfermedades, determinadas variantes de la resonancia magnética (como la RM funcional) están siendo utilizadas para estudiar las funciones del cerebro, correlacionando imágenes con pensamientos y emociones. De esta manera, se están abriendo nuevas posibilidades para la comprensión de su funcionamiento, así como investigando sobre los procesos que entraña la memoria.