Informe

Técnicas de diagnóstico: TAC o escáner

05 noviembre 2017
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05 noviembre 2017

El TAC o escáner utiliza un equipo especial de rayos X que, gracias a un ordenador, permite obtener cortes o secciones transversales del organismo. Es un sistema mucho más sensible que la radiografía clásica a la hora de diferenciar los órganos internos, al coste de mayores dosis de radiación. 

¿Qué es un TAC?

La tomografía axial computarizada (TAC), tomografía computarizada (TC) o, simplemente, escáner es una prueba de diagnóstico por imagen que utiliza rayos X como hacen las radiografías convencionales, aunque con una capacidad mayor de diferenciar los órganos internos. Eso sí, al coste de que nuestro organismo reciba mayores dosis de radiación. 

¿Qué es un TAC y para qué sirve?

Entre otros usos, el TAC puede servir para:

  • Detectar tumores, hemorragias, trombosis y ciertas malformaciones del cerebro.  
  • Estudiar la columna vertebral y los elementos nerviosos protegidos por las vértebras.
  • Estudiar fracturas.
  • Examinar el corazón, los vasos sanguíneos, los pulmones, el hígado, los riñones, etc.
  • Determinar si un tumor es localizado o ya se ha extendido a otros órganos.
  • Evaluar la evolución de la enfermedad cancerosa y la respuesta al tratamiento.
  • Tras haber sido detectada una lesión sospechada, puede servir de soporte a una posible biopsia (recogida de un fragmento del tejido).

Cuánto dura un TAC

¿Cómo se realiza un TAC?

Desde diferentes puntos, una fuente emite haces de rayos X que atraviesan distintas áreas del organismo a medida que avanza la superficie móvil donde está tumbado el paciente. La cantidad de radiación que consigue atravesar los órganos es medida en diferentes puntos por pequeños instrumentos conocidos como detectores. A través de un ordenador, la intensidad de la radiación medida es transformada en imágenes digitales que pueden verse en una pantalla, o bien imprimirse.  

Este sistema es mucho más sensible que la radiografía clásica a la hora de diferenciar los órganos internos, ya que permite obtener perspectivas transversales sucesivas del cuerpo como si fuesen cortes.

Respecto a cómo se ven las imágenes, un TAC puede mostrar diferencias mucho más pequeñas en la densidad y en la composición de los tejidos, lo que se traduce en un gran número de grados diferentes de gris. En ocasiones, puede ser necesaria la utilización de productos de contraste para ayudar a distinguir determinadas estructuras y obtener así un diagnóstico más fiable y riguroso. El contraste puede administrarse por dos vías:

  • Vía oral: las estructuras digestivas (estómago, duodeno, intestino delgado e intestino grueso) aparecen en blanco. Esto permite diagnosticar mejor no sólo su morfología, sino también la de las estructuras adyacentes
  • Vía inyección en una vena: el contraste realza las estructuras vasculares (los vasos sanguíneos). Esto es importante en la mayoría de los TAC del cuello, abdominales, pélvicos, pulmonares y cerebrales, sobre todo cuando se buscan lesiones tumorales.

Un tipo especial de TAC es el llamado TAC helicoidal. En esta modalidad, la fuente de rayos X gira en espiral alrededor del paciente. La ventaja tiene que ver con las características de la propia imagen, ya que confiere volumen a las estructuras u órganos que se van a estudiar. Aparte de eso, la imagen tridimensional puede filmarse en el espacio y trabajarse para suprimir estructuras sin interés, que se sobreponen a las que se pretenden visualizar.

Preparación para tac (escáner) con o sin contraste

Por lo general, el TAC no exige especial preparación. En el caso de que sea necesario el uso de productos de contraste, sí que se recomienda estar en ayunas desde dos o tres horas antes. No obstante, se deberán seguir las instrucciones específicas para cada tipo de prueba.

Dado que la inmovilidad es un requisito esencial, el médico puede decidir administrarles un tranquilizante a personas muy nerviosas o niños inquietos.

Condiciones en las que se lleva a cabo el TAC

El paciente se tumba en una mesa que se desliza hacia dentro del aparato donde van a captarse las imágenes. En el momento exacto de la captación (1-2 segundos), el paciente debe permanecer totalmente inmóvil y contener la respiración, salvo que se trate de un TAC craneal o de uno de las extremidades. Cuanto más inmóvil se mantenga el paciente, mejores serán las imágenes.

La prueba es relativamente ruidosa, aunque menos que la resonancia magnética. En los aparatos modernos, la captación de imágenes ya no se hace en un túnel, sino en una especie de aro. De esta forma, las situaciones de claustrofobia que se pudieran producir son testimoniales.

Cuánto dura un TAC

La duración total de la prueba es variable. Puede oscilar entre unos pocos minutos y la media hora en función del número de imágenes transversales que haya que hacer y de la zona que haya que examinar.

Riesgos radiación y precauciones del TAC

Al igual que cualquier prueba diagnóstica que implica el uso de radiaciones ionizantes y su consiguiente riesgo a largo plazo de cáncer, la realización de un TAC debe limitarse a lo estrictamente necesario.

Debido a la utilización de rayos X, esta prueba no debe realizarse en mujeres encinta, especialmente en los primeros meses de embarazo.

Más allá de las radiaciones, los productos de contraste pueden causar reacciones alérgicas. Ahora bien, estas situaciones son poco frecuentes y normalmente sin gravedad. Por ello, es preciso comunicar siempre al médico la existencia de asmaalergia a medicamentos o alergias alimentarias graves