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Alerta coronavirus: respuesta a las dudas

Preguntas frecuentes sobre el coronavirus

La alarma suscitada por la epidemia de coronavirus no para de crecer, igual que el número de personas contagiadas y las medidas que se adoptan en consecuencia, y que han culminado con la declaración del estado de alerta. Una buena información es la mejor manera de evitar que cunda el pánico. Actualizamos continuamente esta información para adaptarla a una situación que cambia cada día.

23 marzo 2020
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¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una familia de virus que normalmente afectan solo a animales, pero algunos tienen la capacidad de transmitirse a personas. Producen diferentes cuadros clínicos, que van desde un resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio agudo grave (SRAS-CoV), que surgió en 2002-2003, y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), en 2012-2013.

¿Qué es el coronavirus SARS-CoV-2?

Es un nuevo tipo de coronavirus que puede afectar a las personas, detectado por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan (provincia de Hubei, en China). Aunque se desconoce con certeza cuál fue la fuente inicial, se sospecha que haya sido un animal, ya que los primeros casos se detectaron en personas que trabajaban en un mercado de animales vivos.

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¿SARS CoV-2 y COVID-19: es lo mismo?

No exactamente. Aunque en la práctica se están usando como términos equivalentes, SARS CoV-2 es el nombre del virus propiamente dicho, mientras que COVID-19 es un acrónimo que hace alusión a la enfermedad que el virus causa en las personas ("coronavirus disease 2019", en inglés).

¿Cuáles son los síntomas del coronavirus?

Los síntomas más comunes del COVID-19 incluyen fiebre y tos. En la mayoría de los casos es un cuadro similar al de otras infecciones respiratorias habituales. Otros posibles síntomas, menos comunes, incluyen congestión nasal, debilidad, dolores musculares o diarrea. Otro síntoma de sospecha, cuya frecuencia no está bien determinada pero sobre el que ya han advertido varias sociedades médicas, es la disminución o pérdida del olfato y/o del gusto.

En casos más graves, la infección puede causar neumonía, dificultad importante para respirar, fallo renal e incluso la muerte.

Según los datos disponibles, alrededor de un 80% de los casos confirmados son formas leves. La mortalidad oscilaría entre el 2 y el 3,5% de los casos, aunque existe una divergencia significativa por edades y también entre diferentes países. En buena parte, estas aparentes diferencias se explican por razones estadísticas: cuantos más casos leves es capaz de detectar el sistema sanitario de un país, más baja será su cifra de mortalidad.

En general, los casos más graves afectan a personas mayores o con otras patologías (hipertensión, problemas cardiacos, enfermedades respiratorias, diabetes, personas con el sistema inmunitario deteriorado, etc.), dos colectivos en los que hay que extremar al máximo la vigilancia.

Aun así, hay personas más jóvenes y sin enfermedades previas seriamente afectadas, sin que a día de hoy seamos capaces de identificar cuáles son las más susceptibles. De ahí la importancia de que todas las personas, al margen de su edad y estado de salud, sigan escrupulosamente las medidas de prevención

¿Hasta qué punto debo preocuparme?

Es muy importante distinguir entre lo que es el riesgo individual y el riesgo colectivo. El riesgo individual es bajo: incluso aunque me contagie, lo más probable que es que solo sufra síntomas leves. Saber esto es importante para evitar ansiedad innecesaria.

Sin embargo, nos encontramos ante una crisis de salud pública que amenaza con colapsar nuestro sistema sanitario, ya que el número absoluto de personas infectadas y con manifestaciones graves es significativo y concentrado en un periodo de tiempo muy pequeño.

La preocupación, en este sentido, está totalmente justificada, pero esta debe canalizarse no hacia un miedo irracional, sino hacia la observancia rigurosa de las medidas preventivas y a la vigilancia estrecha de los colectivos más vulnerables.

¿Puedo contagiarme? ¿Cómo se transmite la infección por el coronavirus?

Con las evidencias actuales, todo apunta a que la transmisión del COVID-19 entre personas se produce sobre todo por contacto directo entre las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona enferma con las mucosas (nariz, boca, ojos) de otra persona.

El virus puede además difundir por el aire a través de las llamadas “gotitas de Flügge” que todos exhalamos al hablar, toser o estornudar, y que pueden alcanzar fácilmente un metro de distancia. Es menos probable que se transmita por el aire a distancias mayores a un metro, sobre todo si no hay un contacto mantenido durante varios minutos. 

Más allá del contacto inmediato, en teoría el virus puede sobrevivir durante un tiempo variable (desde unas horas a varios días) sobre superficies inertes, aunque ello depende de circunstancias muy diversas, como la temperatura o el grado de humedad de dicha superficie. No parece que esta sea una vía significativa de contagio, pero obliga a extremar las precauciones

¿Cuál es el periodo de incubación del coronavirus?

El periodo de incubación es el tiempo que transcurre entre el contagio y el desarrollo de los primeros síntomas. De acuerdo a la información disponible se estima que en este caso varía entre los 2 y los 12 días, con un promedio de 5-6 días. El límite máximo de seguridad (de acuerdo también a lo que se conoce sobre otros virus de la misma familia) se ha establecido en 14 días.

¿Cuál es el tratamiento para el coronavirus?

A día de hoy no hay un tratamiento específico para el nuevo coronavirus. Por supuesto, los enfermos son tratados para aliviar los síntomas y, en los casos más graves, reciben tratamiento de soporte respiratorio. 

  • Con carácter general, los antibióticos no son útiles para combatir el coronavirus COVID-19, igual que tampoco tienen ninguna utilidad para combatir otros procesos víricos como la gripe.
  • ¿Y los antivirales, sirven de algo? Con la información disponible, no podemos afirmar que los agentes antivirales sean útiles para combatirlo, aunque por analogía se puedan estar utilizando agentes que sí han demostrado alguna eficacia en otros cuadros parecidos. 

No obstante, hay protocolos de tratamiento con diversos medicamentos que los hospitales están aplicando en los casos más graves, aunque su uso se basa por el momento en experiencias de éxito muy parciales y limitadas. Estos tratamientos están siendo objeto de evaluación continua mediante ensayos clínicos para determinar su verdadero alcance. 

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¿Cuál es la situación del coronavirus en España?

El día 31 de enero se detectó el primer caso confirmado de COVID-19 en España correspondiente a un ciudadano alemán que había tenido un contacto estrecho con un paciente diagnosticado en Alemania. El 26 de febrero se tuvo conocimiento del primer caso confirmado de una persona de la que no constaban antecedentes de viajes, lo que puso en evidencia que el COVID-19 ya había estado circulando en el territorio español. A partir de entonces el número de casos aumentó exponencialmente, lo que ha llevado a las autoridades a adoptar medidas de contención más drásticas y restrictivas.  

Inicialmente, estas medidas incluyeron la restricción de acceso a residencias y centros de mayores y la suspensión de las clases en los centros educativos, pero el aumento del número de casos desembocó, el pasado 14 de marzo, en la declaración del estado de alarma. Una situación que permite al Gobierno español contar con recursos extraordinarios para hacer frente a esta emergencia sanitaria y social y que establece importantes restricciones a la movilidad de los ciudadanos, que salvo causa justificada deben permanecer en sus domicilios para así reducir al mínimo las posibilidades de transmisión. 

La página web del Ministerio de Sanidad actualiza a diario la información sobre coronavirus.

Información del Ministerio de Sanidad sobre Coronavirus

¿Qué puedo hacer para protegerme de coronavirus?

¿Cómo podemos prevenir el contagio? En este caso, las medidas genéricas de protección individual son las mismas que se recomiendan frente a otras infecciones respiratorias producidas por virus. Pasan por:

  • Lavarse las manos con frecuencia y a conciencia, especialmente después de contacto directo con personas enfermas o su entorno. El lavado de manos es una intervención sencilla pero muy eficaz a la hora de prevenir tanto la transmisión del COVID-19 como de otras infecciones producidas por virus, como el resfriado o la gripe. Basta con utilizar agua y jabón, nada más.

  • Evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos. Mantener una distancia mínima de un metro aproximadamente respecto a las personas con síntomas de infección respiratoria aguda.
  • Cubrirse la boca y la nariz con pañuelos desechables o con una tela al toser o estornudar y lavarse después las manos.
  • Evita tocarte el rostro, en lo posible, en especial que las manos entren en contacto con la boca.

¿Son necesarios los desinfectantes de manos contra el coronavirus?

En principio, no es necesario recurrir a estos geles desinfectantes para manos, aunque se hayan puesto de moda. No obstante, pueden ser una alternativa si no se tiene acceso al agua y al jabón. En ese caso, usa  los que tengan una concentración de alcohol superior al 60%

Y recuerda que el lavado de manos frecuente con agua y jabón es la medida básica recomendada para combatir la transmisión del coronavirus COVID-19, al igual que otras infecciones respiratorias virales (como la gripe o el resfriado común). Puede parecer simple, pero no lo es porque funciona de dos maneras:

  • Por un lado, tiene un efecto mecánico, de arrastre de los gérmenes.
  • Por otro, este tipo de virus poseen una envuelta lipídica o grasa, que el jabón deshace. Eso deja a los virus indefensos

¿Sirven de algo las mascarillas para evitar el contagio ?

A día de hoy el uso de mascarillas no se incluye entre las recomendaciones sanitarias para protección individual en población general. Infórmate sobre los tipos de mascarillas y su utilidad para prevenir el contagio del coronavirus.

¿Mascarillas contra el coronavirus?

Viajes: derechos, precauciones y limitaciones

La alerta por coronavirus también afecta a los viajes. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, a medida que se extiende la epidemia y aumenta el número de contagios, se incrementan también las medidas de seguridad, que han culminado con la declaración del estado de alarma y el cierre de fronteras de España.

Información oficial sobre coronavirus

 

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¿Hay limitaciones de viaje?

El Ministerio de Sanidad ha venido recomendando, siguiendo el principio de precaución, no viajar a las zonas afectadas a no ser que sea estrictamente necesario. A 25 de febrero, consideraba zonas de riesgo China (no solo la provincia de Hubei), Corea del Sur, Japón, Singapur, Irán y cuatro regiones del norte de Italia: Lombardía, Véneto, Piamonte y Emilia Romaña. Las personas que presenten síntomas y que en los 14 días anteriores hayan estado en alguna de estas zonas de riesgo han de ser consideradas posibles casos.

El 10 de marzo el Gobierno español ha prohibido los vuelos directos desde Italia a los aeropuertos españoles

El 14 de marzo se ha aprobado el Estado de Alarma, decretándose grandes restricciones en la movilidad. Posteriormente el Gobierno ha anunciado el cierre de fronteras en España, como se ha hecho en otros países.

Numerosos países están estableciendo restricciones a los vuelos procedentes de España (como han hecho Estados Unidos o países de Oriente Medio y América Latina). 

Cancelación de viaje por coronavirus, ¿a qué tengo derecho?

Desde OCU consideramos que nos encontramos ante una situación extraordinaria y recomendamos a las personas que consideren que se trata de un riesgo que no están dispuestos a asumir y decidan no viajar que soliciten la cancelación y devolución del dinero pagado por las reservas, alegando causa extraordinaria o de fuerza mayor. Pero tal vez no sea sencillo obtener el reembolso en las zonas que no tienen indicaciones expresas de aislamiento o de suspensión de actividades o distintas de las que el Ministerio de Sanidad considera zonas de riesgo y donde recomienda no viajar si no es estrictamente necesario.

De hecho, parece que por ahora no se está facilitando la cancelación por parte de las aerolíneas en estos casos, si bien lo ideal sería que, de acuerdo con el pasajero, se facilitara bien el reembolso, o un cambio de fechas.

Cancelar por miedo a coronavirus debe ser fuerza mayor

Si es el país de destino el que restringe el tráfico aéreo por precaución, en ese caso sí estaría clara una causa de fuerza mayor.

La cancelación del viaje por circunstancias de fuerza mayor solo da lugar a la devolución de las cantidades abonadas, pero en ningún caso a indemnización de daños y perjuicios, así como tampoco a las compensaciones previstas en el Reglamento Europeo para los supuestos de overbooking, cancelación o retraso de los vuelos.

En última instancia, si no se obtiene el reembolso tras la solicitud de la cancelación, habría que valorar la posibilidad de recurrir a los tribunales en función de las circunstancias de cada caso.