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Alerta coronavirus: respuesta a las dudas

Preguntas frecuentes sobre el coronavirus

La alarma suscitada por la epidemia de coronavirus no para de crecer, igual que el número de personas contagiadas y las medidas que se adoptan en consecuencia, y que han culminado con la declaración del estado de alerta. Una buena información es la mejor manera de evitar que cunda el pánico. Revisamos y actualizamos continuamente esta información para adaptarla a una situación que cambia cada día.

21 junio 2020
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¿Qué es un coronavirus?

Los coronavirus son una familia de virus que afectan principalmente a animales, pero algunos tienen la capacidad de transmitirse entre personas. Producen diferentes cuadros clínicos, que van desde un resfriado común hasta enfermedades más graves, como el síndrome respiratorio agudo grave (SRAS-CoV), que surgió en 2002-2003, y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), en 2012-2013.

¿Qué es el coronavirus SARS-CoV-2?

Es un nuevo tipo de coronavirus que afecta a las personas, detectado por primera vez en diciembre de 2019 en Wuhan (provincia de Hubei, en China).

Se desconoce con certeza cuál fue la fuente inicial, probablemente un animal. El primer brote se identificó en un grupo de personas relacionadas con un mercado de animales vivos de Wuhan, aunque no existe certeza sobre el papel que este lugar desempeñó en el origen de la infección. De hecho, se sospecha que los primeros casos se remontan a varias semanas antes de detectarse este primer brote.

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¿SARS CoV-2 y COVID-19: es lo mismo?

No exactamente. Aunque en la práctica se están usando como términos equivalentes, SARS CoV-2 es el nombre del virus propiamente dicho, mientras que COVID-19 es un acrónimo que hace alusión a la enfermedad que el virus causa en las personas ("coronavirus disease 2019", en inglés).

¿Cuáles son los síntomas del coronavirus?

Los síntomas más comunes del COVID-19 incluyen fiebre y tos. En la mayoría de los casos es un cuadro similar al de otras infecciones respiratorias habituales. Otros posibles síntomas incluyen dificultad para respirar, congestión nasal, debilidad, dolores musculares o diarrea. Otro síntoma de sospecha es la disminución o pérdida del olfato y/o del gusto. También se han descrito ya diversas manifestaciones en la piel y sistema nervioso. 

En casos más graves, la infección puede causar neumonía y afectación de otros órganos, como el riñón, llevando en ocasiones a la muerte. Aún se desconoce mucho sobre los mecanismos que determinan el agravamiento, aunque se sospecha que en estos casos existe una reacción inflamatoria exagerada por parte del propio organismo y/o fenónemos vasculares asociados que aumentan el riesgo de trombosis, especialmente en personas predispuestas. 

Según los datos disponibles, alrededor de un 80% de los casos confirmados son formas leves. La mortalidad oscilaría entre el 2 y el 3,5% de los casos, aunque existe una divergencia significativa por edades y también entre diferentes países. En buena parte, estas aparentes diferencias se explican por razones estadísticas: cuantos más casos leves es capaz de detectar el sistema sanitario de un país, más baja será su cifra de mortalidad.

En general, los casos más graves afectan a personas mayores o con otras patologías (hipertensión, problemas cardiacos, enfermedades respiratorias, diabetes, etc.), dos colectivos en los que hay que extremar al máximo la vigilancia.

Aun así, hay personas más jóvenes y sin enfermedades previas seriamente afectadas, sin que a día de hoy seamos capaces de identificar cuáles son las más susceptibles. De ahí la importancia de que todas las personas, al margen de su edad y estado de salud, sigan escrupulosamente las medidas de prevención

Un factor de riesgo de este agravamiento que sí parece ya identificado es el tabaquismo. 

¿Hasta qué punto debo preocuparme?

Es muy importante distinguir entre lo que es el riesgo individual y el riesgo colectivo. El riesgo individual es bajo: incluso aunque me contagie, lo más probable es que solo sufra síntomas leves. Saber esto es importante para evitar ansiedad.

Sin embargo, nos encontramos ante una crisis de salud pública que ha puesto contra las cuerdas a nuestro sistema sanitario, ya que el número absoluto de personas infectadas y con manifestaciones graves ha sido significativo y concentrado en un periodo de tiempo muy pequeño.

La preocupación, en este sentido, está totalmente justificada, pero debe canalizarse no hacia un miedo irracional, sino hacia el riguroso respeto de las medidas preventivas y a la vigilancia estrecha de los colectivos más vulnerables.

¿Puedo contagiarme? ¿Cómo se transmite la infección por el coronavirus?

Con las evidencias actuales, todo apunta a que la transmisión del COVID-19 entre personas se produce sobre todo por contacto directo entre las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona infectada con las mucosas (nariz, boca, ojos) de otra persona.

El virus puede además difundir por el aire a través de las llamadas “gotitas de Flügge” que todos exhalamos al hablar, toser o estornudar, y que pueden alcanzar fácilmente un metro de distancia. Es menos probable que se transmita por el aire a distancias mayores a un metro y medio, sobre todo si no hay un contacto mantenido durante varios minutos, pero no es imposible.

Más allá del contacto inmediato, en teoría el virus puede sobrevivir durante un tiempo variable (desde unas horas a varios días) sobre superficies inertes, aunque ello depende de circunstancias muy diversas, como la temperatura o el grado de humedad de dicha superficie. No parece que esta sea una vía significativa de contagio, pero no está de más tomar precauciones

¿Cuál es el periodo de incubación del coronavirus?

El periodo de incubación es el tiempo que transcurre entre el contagio y el desarrollo de los primeros síntomas. De acuerdo a la información disponible se estima que en este caso varía entre los 2 y los 12 días, con un promedio de 5-6 días. El límite máximo de seguridad (de acuerdo también a lo que se conoce sobre otros virus de la misma familia) se ha establecido en 14 días.

Es importante ser consciente de este periodo de incubación, porque hoy día se sabe que, a diferencia de otros virus respiratorios, el SARS-CoV-2 ya se transmite de forma significativa cuando la persona infectada está todavía sin síntomas. 

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¿Cuál es el tratamiento para el coronavirus?

A día de hoy no hay un tratamiento específico para el nuevo coronavirus. Por supuesto, los enfermos son tratados para aliviar los síntomas y, en los casos más graves, reciben tratamiento de soporte respiratorio. 

En la actualidad hay protocolos de tratamiento con diversos medicamentos que los hospitales están aplicando en los casos más graves, aunque su uso se basa por el momento en experiencias parciales y limitadas. Entre estos medicamentos se encuentran, por ejemplo, la azitromicina, la hidroxicloroquina, algunos agentes antivirales y, en aquellos casos en los que se sospecha la existencia de una reacción inflamatoria exagerada, los corticoides.

No obstante, persisten muchas dudas sobre la verdadera eficacia de estos tratamientos, que no están exentos de importantes efectos adversos. Por eso son objeto de evaluación continua, tanto mediante ensayos clínicos, como revisando la evidencia acumulada en los pacientes tratados, para determinar su verdadero alcance. Un ejemplo es lo sucedido con el agente antiviral remdesivir, autorizado de forma condicionada para su uso en ciertos pacientes al existir evidencia de que acorta la duración del ingreso hospitalario en los casos más graves.

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¿Cuál es la situación del coronavirus en España?

El día 31 de enero se detectó el primer caso confirmado de COVID-19 en España correspondiente a un ciudadano alemán que había tenido un contacto estrecho con un paciente diagnosticado en Alemania. El 26 de febrero se tuvo conocimiento del primer caso confirmado de una persona de la que no constaban antecedentes de viajes, lo que demostró que el COVID-19 ya circulaba en el territorio español. Estudios posteriores han confirmado que, en efecto, durante el mes de febrero ya había una transmisión comunitaria significativa que en ese momento no se supo detectar.

A partir de entonces el número de casos aumentó exponencialmente. Según un amplio estudio de seroprevalencia llevado a cabo entre abril y junio, alrededor del 5% de la población española habría sido ya infectada, aunque con importantes variaciones geográficas: Castilla-La Mancha, Madrid y las provincias de Segovia y Soria (en Castilla y León) tendrían prevalencias superiores al 10%, mientras que en Asturias, Baleares, Canarias, Ceuta y Murcia la prevalencia rondaría o sería inferior al 2%. Datos que en cualquier caso quedan muy lejos de la ansiada "inmunidad de rebaño" que permitiría relajar las medidas de prevención antes posibles rebrotes. 

Una situación grave, que ha llevado a las autoridades a adoptar drásticas medidas de contención e incluso a la declaración de un estado de alarma que supuso importantes restricciones a la movilidad de los ciudadanos. Restricciones que dieron su fruto: ante la mejora de la situación epidemiológica y en el sistema sanitario, el estado de alarma cesó el pasado 21 de junio.

No obstante, persisten ciertas medidas restrictivas y de prevención de obligado cumplimiento ante el riesgo de nuevos rebrotes, plasmados en el Real Decreto-ley de "nueva normalidad". Varias comunidades autónomas, de hecho, han decretado normas que van más allá de lo que establece este Real Decreto. 

La página web del Ministerio de Sanidad actualiza a diario la información sobre coronavirus.

Información del Ministerio de Sanidad sobre Coronavirus

¿Qué puedo hacer para protegerme de coronavirus?

¿Cómo podemos prevenir el contagio? En este caso, las medidas genéricas de protección individual son las mismas que se recomiendan frente a otras infecciones respiratorias producidas por virus. Pasan por:

  • Lavarse las manos con frecuencia y a conciencia, especialmente después de contacto directo con personas enfermas o su entorno. El lavado de manos es una intervención sencilla pero muy eficaz a la hora de prevenir tanto la transmisión del COVID-19 como de otras infecciones producidas por virus, como el resfriado o la gripe. Basta con utilizar agua y jabón, nada más.

  • Evitar el contacto estrecho con personas que muestren signos de afección respiratoria, como tos o estornudos. Mantener una distancia mínima de un metro aproximadamente respecto al resto de las personas.
  • Cubrirse la boca y la nariz con pañuelos desechables o con una tela al toser o estornudar y lavarse después las manos.
  • Evita tocarte el rostro, en lo posible, en especial que las manos entren en contacto con la boca.

¿Son necesarios los desinfectantes de manos contra el coronavirus?

Si puedes lavártelas con agua y jabón, no es necesario recurrir a estos geles desinfectantes para manos, aunque se hayan puesto de moda. No obstante, sí que son una alternativa válida si no se tiene acceso al agua y al jabón. En ese caso, usa  los que tengan una concentración de alcohol superior al 60%

El lavado de manos frecuente con agua y jabón es la medida básica recomendada para combatir la transmisión del coronavirus COVID-19 porque funciona de dos maneras:

  • Por un lado, tiene un efecto mecánico, de arrastre de los gérmenes.
  • Por otro, este tipo de virus poseen una envuelta lipídica o grasa, que el jabón deshace. Eso deja a los virus indefensos

¿Sirven de algo las mascarillas para evitar el contagio ?

A día de hoy se recomienda el uso de mascarillas higiénicas o quirúrgicas por la población general en todas aquellas circunstancias en las que no resulta posible mantener las medidas de distancia física con otros ciudadanos. Se trata ya no de protegerse a uno mismo, sino de reducir el riesgo de transmisión a otros por parte de personas que creyendo estar sanas en realidad están infectadas.

Aquellas personas que estén en contacto estrecho con infectados deben utilizar mascarillas de alta protección. 

Infórmate sobre los tipos de mascarillas y su utilidad para prevenir el contagio del coronavirus:

¿Mascarillas contra el coronavirus?

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La alerta por coronavirus también afecta a los viajes. Tras unos primeros momentos de incertidumbre, a medida que se extiende la epidemia y aumenta el número de contagios, se incrementan también las medidas de seguridad, que han culminado con la declaración del estado de alarma y el cierre de fronteras de España, decretándose grandes restricciones en la movilidad. Numerosos países están estableciendo restricciones a los vuelos procedentes de España (como han hecho Estados Unidos o países de Oriente Medio y América Latina).  Infórmate sobre tus derechos en todos los ámbitos:

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