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Multas y accidentes de tráfico, ¿cuáles son las causas principales?

11 junio 2019
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11 junio 2019

El uso del móvil al volante multiplica hasta por cuatro las posibilidades de sufrir un accidente. A pesar de ello, un 17% de los conductores de nuestra encuesta admite escribir en el móvil mientras conduce.  Te contamos las conductas más directamente implicadas en la mayor parte de los siniestros en carretera y las causas por lo que los conductores reciben más multas.

En 2018 se contabilizaron 1.180 fallecidos, solo en vías interurbanas. Cuando se sumen los siniestros acaecidos en vías urbanas (datos que aún no están disponibles), esta cifra podría incrementarse hasta los 1.800 fallecidos. Hablamos de un lamentable drama del que se conocen las causas: el mal estado de muchas carreteras, la falta de mantenimiento del coche, la creciente antigüedad del parque automovilístico (con más de 12 años de media)... y, la más evidente, nuestra conducta al volante.

Varón menor de 40 años, el conductor más imprudente

Según la Dirección General de Tráfico hay cuatro conductas directamente implicadas en la mayor parte de los siniestros en carretera:

  • Las dos más conocidas son el exceso de velocidad y el consumo de alcohol, responsables de más de la mitad de los accidentes mortales.
  • Pero otra buena parte de ellas (un tercio) son producto de las distracciones al volante, principalmente las causadas por el uso del móvil. Luego está el uso del cinturón de seguridad: uno de cada cinco fallecidos no lo llevaba puesto.

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Nuestra encuesta también revela que aún son demasiados quienes no terminan de apreciar los peligros asociados a una conducción imprudente. Solo así se explica que en la actualidad haya todavía:

  • Hasta un 52 % de conductores que admita que supera los 110 km/h en carreteras secundarias (donde la velocidad máxima permitida es de 90 km/h).
  • Un 43 % de ellos reconozca que ha conducido habiendo bebido algo de alcohol (un 6 % lo hizo habiendo bebido bastante).
  • Otro 12 % señale que no se pone el cinturón de seguridad en trayectos cortos.
  • Uno de cada cuatro conductores indique que usa el móvil al volante, ya sea para responder una llamada, leer un WhatsApp o manipular el navegador instalado en el teléfono.

No obstante, no todos nos comportamos igual: mientras que el 49 % de los varones de entre 25 y 39 años encuestados fueron multados en el último año, apenas lo fueron el 19 % de las mujeres de la misma edad. Además, entre los mayores de 60 años la siniestralidad es igualmente alta.

Exceso de velocidad, la multa más frecuente

En lo que se refiere al tipo de multa, la más frecuente según los conductores es el exceso de velocidad, sancionada con 132 euros de media (la más elevada). Las sanciones por mal aparcamiento son también muy habituales.

Con mucha menos frecuencia se encuentran las multas impuestas por entrar en alguna zona urbana restringida para residentes y las originadas por saltarse un semáforo. Curiosamente, aquellas sanciones relacionadas con la ingesta de alcohol y el uso del móvil durante la conducción apenas suman el 2% del total.

Del mismo modo, llama la atención el limitado número de sanciones impuestas en carreteras secundarias, apenas un 26 %, cuando entre ambas suman el 55 % de los fallecidos en accidente de tráfico.

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Poca presencia policial en carreteras secundarias

En definitiva, estos datos revelan una preocupante falta de control en carreteras convencionales y sobre conductas especialmente peligrosas, como la ingesta de alcohol o el uso del móvil. De hecho, la mitad de los encuestados opina que deberían aumentarse las acciones de control sobre los conductores.

Del mismo modo, hasta un 30 % de los conductores opina que debería incrementarse la severidad de las sanciones. En este sentido, no creemos que la solución pase por aumentar el importe económico de las sanciones, sino por hacerlo con las consecuencias de una mala conducción: por ejemplo, aumentando la pérdida de puntos.

Afán recaudatorio en los ayuntamientos

Las multas reflejan en buena medida las conductas imprudentes al volante, pero también las políticas de movilidad de los ayuntamientos, centradas en muchos casos en la restricción del tráfico en el centro de la ciudad y que se trasladan al conductor en todo tipo de limitaciones para aparcar.

Es en este apartado donde observamos un mayor aumento del número de sanciones (cuya influencia sobre la seguridad vial es nula, por cierto). De hecho, las multas municipales, en zonas restringidas a residentes o con tique, suponen ya más de la mitad de las que recibe un conductor. Sobre todo en poblaciones de la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana o Cataluña.

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Este volumen nos invita a pensar en un fin a menudo recaudatorio. Más si cabe desde la introducción de la fórmula municipal de reducción de hasta el 50 % del importe de muchas de estas sanciones por pronto pago. Y es que la certeza de perder este beneficio en caso de recurso o alegación desincentiva cualquier acción legal aun cuando la sanción se considere injusta. Según nuestra encuesta apenas un 8 % de las multas fueron recurridas; y solo un 37 % de ellas con resultado positivo.

Pedimos cambios en la normativa

Es hora de apoyar un cambio que desincentive las conductas temerarias al volante, aún demasiado numerosas según nuestra encuesta. Pedimos:

  • Aumentar las medidas de control en las carreteras convencionales, ya que es allí donde se contabiliza un mayor número de fallecidos. Es decir, más presencia policial y más radares en las zonas de alta siniestralidad. Claro que al mismo tiempo habría que incidir en la mejora del firme.
  • Equiparar la retirada de puntos entre las conductas más temerarias. O lo que es lo mismo, que el uso del móvil al volante suponga la retirada de 6 puntos del carné (ahora son 3 puntos), tal y como proponía el primer borrador de la DGT, y tal y como sucede con las sanciones más graves por alcoholemia o exceso de velocidad. Una sanción que idealmente debería acompañarse con la obligatoria realización de un curso de seguridad vial.
  • Contar con recursos para incrementar las campañas de educación vial.