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14 febrero, Día Europeo de la Salud Sexual

14 febrero 2020
salud sexual 14 febrero

El día 14 de febrero es archiconocido por ser San Valentín, pero en OCU no hablaremos de amor, sino de sexo, porque también es el Día de la Salud Sexual. Un momento de lo más apropiado para hacer balance de aquellas ideas que te ayudarán a mejorar la tuya.

Tanto si tienes pareja como si no, es importante tener una buena salud sexual y dedicarle un espacio a reflexionar sobre tus prácticas sexuales.  

10 sugerencias para mejorar tu salud sexual

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como “un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad; la cual no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud”.

Esta es la teoría, para llevarla a la práctica te animamos a revisares los siguientes aspectos para tener una buena salud sexual:

1. No descuides nunca las medidas de prevención contra infecciones de transmisión sexual (ITS). El preservativo es una medida indiscutiblemente eficaz para evitar la transmisión del VIH. Pero cuidado: para otras ITS la protección que ofrece es solo parcial. Como aquellas en las que la transmisión puede ocurrir por contacto directo entre la piel y las mucosas, como el virus del papiloma humano, el herpes genital o el molusco contagioso.

2. El virus del papiloma humano (VPH) es la infección de transmisión sexual (ITS) más frecuente. Se estima que tres de cada cuatro personas pueden haber sido infectadas. Y aunque la gran mayoría no presente nunca síntoma alguno, puede dar lugar a los condilomas o verrugas genitales y a lesiones precancerosas, sobre todo de cáncer de cuello del útero. La vacuna contra el VPH en chicas jóvenes es una forma de combatir la infección, aunque a día de hoy sigue siendo necesario hacerse controles ginecológicos periódicos.

3. La fidelidad no garantiza seguridad absoluta. Para una pareja, solo existen garantías en el caso de que para ambos la otra persona sea su primera pareja sexual y que desde el primer encuentro se hayan mantenido absolutamente fieles la una a la otra. En el caso del VIH, por ejemplo, es posible que tu pareja adquiriese la infección años atrás y que durante todo este tiempo haya estado sin síntomas. Si tienes dudas, ¡lo mejor es hacerse la prueba!

4. No medicalices tu vida sexual sin necesidad. Tener una mala experiencia puede ocurrirle a cualquiera, e incluso atravesar una época en la que, por distintos motivos, el apetito o el rendimiento sexual disminuye. En estos casos, es habitual preocuparse en exceso, recurriendo con facilidad medicación, evitando abordar el tema con la pareja (si se tiene) o evitando el sexo en sí. Estas preocupaciones a veces están detrás de la idea tan extendida de que en el sexo hay que estar a la altura (especialmente entre los hombres) que sólo generan presión, falsas expectativas y a menudo, insatisfacción sexual.

5. El alcohol y el tabaco influyen sobre el rendimiento sexual. Además del desgaste físico que ocasionan los cigarrillos, los fumadores son más propensos a padecer disfunción eréctil. Y aunque el alcohol pueda desinhibir, dificulta la erección y aumenta las probabilidades de realizar prácticas de riesgo.

6. Sigue unos hábitos de vida saludable. Incluye una dieta equilibrada y practica ejercicio físico de forma regular.

7. ¿Qué método anticonceptivo te resulta más cómodo? Si quieres evitar un embarazo no deseado, utiliza el método con el que te sientas más cómodo/a; sea un método natural (conociendo sus limitaciones), hormonal, de barrera o un DIU. No te fíes de la marcha atrás. Aunque posiblemente sea la forma más utilizada en el mundo para tratar de evitar embarazos no deseados, no funciona. Su elevado índice de fallos hace que no lo debas tener en cuenta como método anticonceptivo.

8. La comunicación con tu pareja es fundamental. Tanto si la monotonía o el aburrimiento te impide disfrutar de tener relaciones sexuales satisfactorias, como si no, habla lo más abiertamente posible del tema con él o con ella. Os permitirá conoceros mejor, explorar juntos otras maneras de disfrutar y hacer crecer vuestra sexualidad. Te animamos a identificar con claridad aquellos aspectos o prácticas que te resulten satisfactorias y a sugerir cambios o introducir nuevas prácticas que te apetezca probar.

9. La sexualidad no solo se reduce a la penetración. Besos, caricias, juegos preliminares… es también sexo. No es necesario que la relación sea siempre estrictamente física siempre si los dos sois felices expresando vuestra sexualidad de otra forma. No acomodes tu vida sexual a lo que “la sociedad espera”. Cualquier tipo de relación o práctica acordada con tu pareja es algo que solo os incumbe a vosotros.

10. El sexo no tiene edad. No es sólo cosa de jóvenes. Da igual los años que tengas, siempre es posible disfrutar de las posibilidades que en cada momento, ofrece la sexualidad siempre y cuando que sea acordado y consentido mutuamente.