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Subidas de precio en carburantes y energía: pedimos bajar el IVA

Desde el estallido de la guerra en Oriente Medio, hace un par de semanas, la gasolina ha subido unos 24 céntimos por litro y el diésel, casi el doble, llega a los 40 céntimos/litro. El gas y la luz también disparan sus precios. Ante la rapidez y la magnitud de las subidas, desde OCU instamos al Gobierno a tomar medidas, como rebajar el IVA, o como se ha hecho en Portugal, reducir el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, o ambos. El precio del combustible marca el de los demás bienes y los hogares españoles no están en situación de asumir ese gasto. 

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16 marzo 2026
impuestos

Precio de los carburantes. Evolución desde el inicio de la guerra al 15 de marzo

La guerra comenzó el 28 de febrero y hasta el 2 de marzo no se advirtieron grandes efectos en el precio de los carburantes. Sin embargo,  a partir de ese momento empezó a subir de manera rápida y llamativa. Basta comparar el precio medio del carburante del 15 de marzo con el del viernes 27 de febrero (el día antes de la guerra), para ver que la gasolina ha subido 24 céntimos el litro, lo que supone un 16,2% de subida y el diésel unos 40 céntimos (28,2%) y las cifras siguen al alza.

Estos porcentajes han superado las previsiones, sobre todo por la rapidez con que se han producido. Destaca especialmente el comportamiento del diésel, que ha disparado su precio medio, superando con mucho el precio medio de la gasolina.

Nuestra dependencia del diésel, un lastre

Las previsiones iniciales tomaban en consideración que, aunque por el estrecho de Ormuz pasaba un 20% del petróleo mundial, solo una pequeña parte de ese combustible venía hacia España, ya que la mayor parte de ese suministro iba hacia Asia. Pero China, al verse afectada por el suministro de petróleo, ha reaccionado para evitar un desabastecimiento de su economía con medidas tan drásticas como detener las exportaciones de gasolina y diésel hace unos días, cuando los precios internacionales del diésel ya se habían disparado.

La cotización internacional de la tonelada de diésel (en dólares) ha subido más de un 53% desde el inicio de la guerra. También la gasolina ha subido bastante, pero la situación de suministro en España es muy diferente: España exporta gasolina, mientras que importa diésel, y deberá hacerlo a esos nuevos precios, completamente disparados. 

Efecto cohete en la subida

En cualquier caso, estos precios internacionales se han trasladado  a los depósitos de los coches con una excesiva rapidez: es difícil creer que el diésel o la gasolina que hay en las gasolineras se ha refinado a partir de petróleo comprado tras el inicio de la guerra en Irán o comprado en mercados internacionales, pero los precios han subido como si así fuera. Es decir, nos están cobrando a precio "de guerra" el combustible que se compró barato semanas atrás. Desde OCU hemos denunciado ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia los márgenes desorbitados e injustos de las gasolineras, una vez más a costa de los consumidores.

¿Cuánto cuesta repostar?

En las tablas podemos ver la subida del precio de gasolina y diésel en las principales cadenas hasta el pasado 12 de marzo. 

diesel12

Para la gasolina la subida es menor.

gasolina

Donde las subidas han sido menores es en las cadenas canarias o de implantación mayoritaria allí: el alza de los precios por el conflicto en Irán les afecta como a todas... pero su precio no se incrementa por el IVA y otros impuestos que gravan a las demás.  

La subida ha sido mucho más notable en las gasolineras low-cost, que además fueron las que antes empezaron a subir sus preciosLas grandes cadenas tienden a subir algo menos que la media. 

Llenar el depósito cuesta entre 12 y 20 euros más

¿Cuáles son las consecuencias de estas subidas del carburante?

  • La más evidente la notamos en la gasolinera al repostar: en apenas de 2 semanas, el litro de diésel, según datos del Geoportal del Ministerio, ha subido una media de 40,5 céntimos. Llenar un depósito de 50 litros es ahora, por tanto, 20,25 euros más caro. Si ese depósito es de gasolina, como la subida acumulada es menor (casi 24 céntimos), llenar el depósito de la misma capacidad supondrá unos 12 euros más.
  • Además, el transporte y la agricultura y la ganadería dependen mucho del diésel, de modo que las tensiones inflacionistas van a llegar, y muy rápido, a todo tipo de productos y servicios, con todo lo que eso supone.

Desde OCU insistimos en la necesidad de tomar medidas cuanto antes.

En cualquier caso, te recomendamos consultar nuestra herramienta y localizar en todo momento las estaciones de servicio con mejor nivel de precios cerca de ti:

Quiero repostar en la gasolinera más barata cercana

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Alza imparable de los precios de la energía

Con ser muy llamativo y de efectos directos (e inmediatos) en los consumidores, la subida de los carburantes no es la única: gas y luz también están por las nubes.

  • El precio del gas prácticamente se ha duplicado en estos primeros días de marzo, rondando los 60 €/MWh, por la combinación de los problemas de producción de GLP en Qatar y las derivadas del cierre del estrecho de Ormuz.
  • La electricidad, por su parte también tiene una imparable tendencia alcista, empujado por el incremento del precio del gas: si a finales de febrero estaba por debajo de los 30 €/MWh, subió rápidamente en pocos días y hoy en el mercado español está rondando los 120 euros.

Todas estas subidas, de mantenerse (y todo apunta a que así será) se trasladarán a la factura energética de los consumidores, que verán, una vez más que cada vez es más difícil afrontar gastos corrientes.

 

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Pedimos una rebaja urgente del IVA ¡ya!

La escalada bélica internacional vuelve a poner en riesgo el bolsillo de los consumidores. Todo apunta a que vuelve a subir el precio internacional del diésel y eso conllevará nuevas subidas en España. Ese incremento de precio, que tan rápidamente se traslada al usuario, se deja sentir de manera también inmediata en muchos otros sectores: el transporte  o la agricultura y la ganadería dependen mucho del diésel, y todo apunta a que las tensiones inflacionistas van a llegar, y muy rápido, a todo tipo de productos y servicios. El alza de los carburantes y la energía afecta a toda la economía.

Y lo hace cuando muchas familias todavía no se han recuperado del encarecimiento acumulado de los últimos años. El fantasma de la crisis está al acecho, y ya sabemos que esto pasa una cara factura a los hogares españoles. También sabemos que es una situación imprevisible, ajena a nuestros deseos y expectativas, pero no es el consumidor quien debe pagar las consecuencias. Por eso, desde OCU instamos al Gobierno a tomar medidas cuanto antes para evitarlo, con una rebaja urgente del IVA de bienes esenciales, empezando por los carburantes y la energía.

En el caso de los carburantes también podría recortarse el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, que junto al IVA puede representar el 50% del precio final del combustible.

En OCU lo tenemos claro: esta crisis actual no puede convertirse en una fuente adicional de recaudación fiscal a costa del bolsillo de los consumidores.

Bajar impuestos para proteger la economía doméstica

La bajada de impuestos es una medida razonable, inmediata y comprensible para los hogares, y además ya ha sido defendida por OCU en anteriores crisis: cuando hace unos años estalló la guerra de Ucrania, desde OCU ya pedimos la supresión temporal de los impuestos que gravan gas, luz y carburantes. Poco después, en un entorno inflacionista, seguimos insistiendo en la necesidad de rebajar el IVA de los alimentos básicos para facilitar el acceso a productos esenciales.

Ahora, ante el riesgo real de que una nueva crisis geopolítica vuelva a encarecer energía, carburantes y cesta básica, tiene sentido retomar nuestra petición de una rebaja temporal del IVA antes de que el deterioro llegue de lleno a los hogares.

No es una propuesta aislada ni una ocurrencia:

  • En diversas ocasiones la propia Comisión Europea ha situado impuestos y cargos entre los elementos a revisar para abaratar la energía.
  • Portugal, por ejemplo, acaba de anunciar una rebaja en los impuestos que gravan los combustibles en caso de subida por la guerra.

En cualquier caso, esta petición debe ir acompañada de una exigencia igual de importante: que la rebaja llegue de verdad al consumidor, porque igual que cuando suben el petróleo o el gas los precios reaccionan enseguida, cuando bajan los costes o los impuestos, los consumidores también deben notarlo sin demora.

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