Guerra en Oriente Medio: cómo puede afectar a tu bolsillo
El conflicto en Irán pone en alerta a los mercados energéticos. El precio del barril de Brent ha pasado del entorno de los 70 a más de 80 dólares. Y cuando el petróleo sube, tarde o temprano, los consumidores lo notan. Eso, sin hablar del incremento del precio del gas... ¿Debemos preocuparnos? ¿Puede haber problemas de suministro? ¿Cuánto subirán los carburantes? ¿Y el gas? Es complicado hacer previsiones en una situación tan cambiante, pero todo apunta a subidas, aunque algunas no sean inmediatas: en OCU te ayudamos a buscar soluciones para que te pase la menor factura posible.
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El primer impacto: sube el petróleo
Los ataques iraníes han tensionado los mercados. El barril de Brent ha subido, pasando de los 70 dólares por barril hasta superar los 80 dólares, una cifra que puede subir aún más si el conflicto se generaliza y se extendiera a toda la región, escenario que de momento parece poco probable.
Lo cierto es que Oriente Medio sigue siendo clave para el suministro energético global, y cualquier inestabilidad genera incertidumbre inmediata en los mercados, por el temor tanto a una subida de precio como a los problemas de suministro.
Estrecho de Ormuz: un punto clave
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del planeta, pues por él pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Sin embargo, el impacto directo sobre Europa sería más limitado que sobre Asia, ya que solo alrededor del 10% del petróleo que pasa por Ormuz se destina a Europa, mientras que la mayor parte va a China, India, Corea del Sur o Japón.
En caso de bloqueo, es previsible que China e India recurrieran al petróleo ruso para suministrarse, mientras que Japón y Corea tendrían que acudir a otros mercados. Todo esto aumentaría la competencia global por el crudo disponible... y como siempre sucede, cuando baja la oferta y sube la demanda de producto, en especial cuando aumenta la competencia mundial por una materia prima estratégica, los precios tienden a subir para todos. Por tanto, podríamos concluir que, si se cierra Ormuz, aunque Europa no dependa directamente del tráfico del Estrecho, sí sufriría el efecto indirecto vía precios internacionales.
¿Cuándo se notará la subida en España?
El traslado del precio del petróleo a los carburantes no es inmediato pero, cuando se trata de una subida, tampoco tarda mucho en trasladarse a los consumidores: desde OCU hemos denunciado en numerosas ocasiones el llamado "efecto pluma y cohete", que consiste en que los precios suben rápido cuando sube el petróleo, pero el cambio se traslada mucho más lentamente cuando cae.
En cualquier caso, ese plazo depende de diversos factores, desde la magnitud de la subida, a si es o no sostenida en el tiempo, la evolución del dólar y las decisiones de producción de la OPEP. Por hacernos una idea, como referencia, el impacto de la guerra de Ucrania e empezó a notar en el precio del carburante en apenas 10-15 días.
Por ahora, el movimiento ha sido leve. La subida apenas ronda 1,5 céntimos de euro, que los expertos atribuyen más a la inercia del movimiento precio del Brent que al impacto de la escalada bélica en Irán:
De momento, el impacto real del nuevo repunte en el precio del carburante aún no se ha trasladado plenamente al consumidor. En cualquier caso, te animamos localizar las estaciones de servicio con mejor nivel de precios y repostar allí.
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¿Cómo puede afectarnos?
¿Cuánto nos va a costar la guerra? A corto plazo, el conflicto en Irán no debería suponer un problema de suministro de petróleo para España, pero sí puede traducirse en un encarecimiento de los carburantes si el precio del petróleo se mantiene en niveles elevados.
Si el barril se estabiliza en torno a los 80 dólares, podríamos ver subidas de entre 8 y 10 céntimos por litro en las próximas semanas.
A esto habría que añadir el encarecimiento del gas natural, que en los mercados europeos ha llegado a repuntar hasta un 40% desde el inicio del conflicto. Si esa subida se mantiene, el impacto no se limitaría a la calefacción: podría trasladarse también al precio de la electricidad y, en cadena, a alimentos y bienes básicos.
En un contexto en el que la inflación aún pesa sobre los hogares, la pregunta ya no es solo qué ocurre en Oriente Medio, sino cuánto acabaremos pagando aquí, porque las subidas en esas materias estratégicas tienen un claro efecto dominó: transporte, alimentos y otros bienes básicos pueden acabar subiendo su precio. Estaremos atentos a esa evolución.
Volver arribaSubidas directas en el precio del gas y luz
Las tensiones en la zona repercuten también directamente en el precio del gas. Tras el estallido del conflicto, al conocerse los problemas en la producción de gas licuado en Qatar y los riesgos en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, los futuros europeos del gas (TTF) llegaron a subir más de un 40%.
¿Por qué es importante? Porque el gas no solo sirve para calefacción y agua caliente en millones de hogares españoles: también se utiliza para generar electricidad, con lo que el precio del gas marca con frecuencia el precio de la electricidad en el mercado mayorista:
- El precio del gas ha pasado en pocos días en el mercado Mibgas de unos 30 €/MWh a superar los 50 €/MWh, y podría seguir aumentando si persisten las dificultades en el estrecho de Ormuz o se retrasa la recuperación de la producción.
- El efecto del estallido del conflicto se nota también en el precio de la luz: tras varios días con precios por debajo de 30 €/MWh, el 5 de marzo el precio medio diario se ha triplicado hasta los 90 €/MWh, con picos de 186 €/MWh. Si esta situación se prolonga y el precio medio mensual se mantiene en torno a los 100 €/MWh, la factura eléctrica media podría rondar los 82 euros, frente a los 63 euros del pasado febrero.
Por tanto, si las subidas se consolidan, podría trasladarse tanto a la factura del gas como al precio de la luz, y esto siempre es una mala noticia para los bolsillos de los consumidores.
Ya vemos lo que te va a costar... en OCU estamos para ayudarte a recortar esa factura.
Cómo hacer que te cueste menos
Ante este escenario conviene revisar el tipo de contrato energético, porque no todos los consumidores están igual de expuestos a las subidas.
- Si tienes una tarifa de luz indexada al mercado mayorista estás en la situación más expuesta, pues estas tarifas son las más vulnerables a las subidas bruscas del precio de la electricidad, por lo que es el momento de buscar una tarifa con buen precio fijo antes de que suban las ofertas.
- Si tienes la tarifa regulada PVPC uno tienes tanta urgencia en cambiar a un precio fijo. Esta tarifa incorpora en su cálculo precios de mercados de futuros (más estables) que pesan actualmente más que el precio diario. Quienes tienen el bono social deben seguir en PVPC, la opción más ventajosa con los descuentos aplicados.
- Si tienes un contrato con tarifa fija aunque sea un buen precio, es importante que revises si tu contrato permite cambios (cada trimestres, sin fecha definida…) y cuándo se revisa tu precio. Las ofertas con precio fijo todavía no han reflejado las futuras subidas y contratar ahora un precio fijo por otros 12 meses es una buena opción.
- En cuanto al gas, la tarifa regulada TUR sigue siendo la más competitiva en general, la revisión prevista para abril apenas debería verse afectada por esta crisis, aunque si los precios altos se mantienen el impacto podría notarse más adelante.
En cualquier caso, aunque el impacto no sea inmediato, un encarecimiento sostenido del gas sí podría notarse en las próximas revisiones de tarifas reguladas y en la evolución del mercado eléctrico.
Es un buen momento para revisar cuándo se actualiza el precio de tu contrato y comparar ofertas: una buena tarifa con precio fijo garantizado durante 12 meses puede ser una forma de protegerse frente a posibles subidas si la crisis energética se prolonga.
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