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Alcohol: abuso y efectos

19 diciembre 2017
alcohol: abuso y efectos

19 diciembre 2017

El abuso de alcohol es peligroso y afecta gravemente a nuestro organismo. La primera consecuencia en que pensamos al hablar del abuso de alcohol es la resaca del día seguiente, pero los efectos pueden ser mucho más graves, sin hablar de la posibiliad de verse envueltos en un accidente de circulación o llegar a sufrir un coma etílico.

Alcohol: abusos y efectos

El consumo excesivo de alcohol es perjudicial para la salud. Tres millones de muertes anuales en el mundo están relacionadas con su abuso y se considera un gran factor de riesgo en el desarrollo de enfermedades como los cánceres del tracto digestivo, la pancreatitis, las patologías hepáticas y varias dolencias cardiovasculares.

En España, se calcula que el alcohol está relacionado de una u otra forma con cerca de 25.000 fallecimientos al año, cifra que incluye tanto las muertes debidas a las ya enfermedades relacionadas con su ingesta, como las derivadas de accidentes de tráfico. El coste económico del alcoholismo en nuestro país se cifra en unos 3.800 millones de euros, lo que supone entre un 5 y un 10% del gasto sanitario total.

Sin embargo, se sigue consumiendo alcohol, se ha difundido la idea de que un consumo moderado de vino o cerveza es saludable... pero lo cierto es que aunque la tasa alcohólica de esas bebidas es menor que las de otros licores, su consumo habitual es también peligroso. Se calcula que alrededor del 4% de los bebedores consume alcohol a diario en cantidades de riesgo, que mantenidas durante varios años, pueden conducir al alcoholismo.

Contenido en alcohol de las bebidas

El contenido en alcohol de las distintas bebidas alcohólicas es diferente.

Tipo de bebida Tasa alcohólica (% sobre volumen)
Cerveza 2,5 - 5
Sidra 5 - 6
Vino común 10 -15
Vermouth 15 -18
Vino de Jerez 16 -22
Anís 29 - 32
Crema de licor 30
Whisky/Ron/Ginebra 40
Coñac 40 - 47

                                    
El alcohol en tu cuerpo

¿Qué pasa cuando bebemos alcohol?

El alcohol, una vez ingerido, es absorbido por nuestro organismo a través de las mucosas del estómago (un 20%) y del intestino delgado (el 80% restante). La sangre, en su camino al corazón, traslada el etanol y, en menor medida, el metanol, al hígado, donde se metabolizan hasta convertirlos en sustancias menos tóxicas y asimilables.efectos del alcohol

 

La metabolización del alcohol

El etanol es transformado por las enzimas del hígado primero en acetaldehído y después en acetato y otros compuestos; un proceso lento, que causa daños en el organismo y aporta calorías vacías (7 kcal por gramo de alcohol consumido) sin apenas valor nutritivo... engordan pero no nutren. En cuanto al metanol, se trata de un compuesto especialmente lesivo, apenas presente en el alcohol de calidad, pero que en grandes proporciones podría llegar a provocar ceguera.

Dado que la velocidad de absorción es mayor que la de metabolización, si se ingieren grandes cantidades de alcohol en poco tiempo, el hígado no alcanza a metabolizar todo el etanol al mismo ritmo en que se incorpora al torrente sanguíneo, por lo que una cierta cantidad de etanol fluirá por el organismo dañando los tejidos. En el caso de un hombre adulto de 75 kilos, la velocidad máxima de metabolización es de unos 12 g de etanol por hora (un tercio de cerveza o una copa de vino). En cualquier caso, los efectos del alcohol se dejan sentir entre 30 y 45 minutos después de haber bebido.

Hay factores que influyen en la metabolización

  • la presencia de comida en el estómago y el intestino puede reducir hasta 3 veces la velocidad de absorción,
  • las bebidas gaseosas (refrescos, cava) aceleran el vaciamiento gástrico y favorecen una rápida absorción;
  • las bebidas de alta graduación (40 % vol.) se absorben más lentamente, las de graduación media o baja lo hacen con más rapidez;
  • el ejercicio físico y el calor también aceleran la absorción.

 

 
Efectos físicos

Abusar del alcohol pasa factura a tu organismo. El exceso de alcohol...

Tiene consecuencias directas sobre muchos órganos

  • sobre el cerebro, disminuyendo el autocontrol, la memoria, la capacidad de concentración y las funciones motoras;
  • sobre el corazón, aumentando la actividad cardiaca;
  • sobre los pulmones; acelera la respiración;
  • sobre el estómago, irritando la mucosa gástrica;
  • sobre el riñón; reduciendo los niveles de la hormona antidiurética, provocando deshidratación y obligando a tomar agua de otros órganos como el cerebro (de ahí el dolor de cabeza),
  • sobre el hígado, que es el principal perjudicado por un consumo continuado de alcohol.

Graves daños hepáticos

El hígado es el órgano que más se resiente por el consumo de alcohol. Un consumo excesivo durante 5 años es suficiente para producir daños hepáticos más o menos graves: esteatosis (hígado graso), hepatitis y cirrosis alcohólica, una enfermedad irreversible que está asociada a un mayor riesgo de padecer cáncer de hígado. Las tres enfermedades suelen manifestarse de manera consecutiva a lo largo de los años.

Otros órganos que resultan dañados a medio plazo son el esófago, el aparato digestivo y el páncreas. También se producen daños funcionales sobre el sistema nervioso.

Más riesgos

  • Bastan 0,5 gramos de alcohol por litro (dos cervezas) para sentirse eufórico, minusvalorar el riesgo y percibir mal las distancias; más que suficiente para sufrir un accidente de circulación; de ahí que el límite actual esté en 0,25 mg/l de aire expirado o 0,5 g/l de sangre.
  • La ingesta aguda de alcohol (entre 3,5 y 4 g/l en la sangre) puede ocasionar un coma; ante un coma no valen remedios caseros, lo más inteligente es llamar cuanto antes a los servicios de urgencia, y si dispone de ropa de abrigo, tape al enfermo mientras espera su llegada.
  • Por otro lado, las madres alcohólicas tienen un mayor riesgo de dar a luz bebés con malformaciones congénitas.
¿Tiene efectos beneficiosos?

Tradicionalmente se ha aceptado que un consumo leve de alcohol presenta un bajo riesgo y que incluso podría resultar provechoso en algunos aspectos específicos, como la salud cardiovascular.

Es cierto que algunas investigaciones sobre los efectos fisiológicos del alcohol han observado que ciertas sustancias presentes en algunas bebidas alcohólicas son potencialmente beneficiosas.

  • El resveratrol del vino tiene propiedades antioxidantes, si bien hace falta un consumo altísimo para alcanzar los niveles con efectos beneficiosos.
  • El alcohol y los polifenoles presentes en el vino tinto podrían ayudar a modular nuestra respuesta inmune, lo que sugiere que contribuiría a protegernos de trastornos inmunitarios e inflamatorios como determinadas enfermedades cardiovasculares y neurológicas.
  • Un consumo moderado de alcohol también parece que podría tener un efecto cardioprotector: en concreto, una ingesta de entre 20 y 30 gramos de alcohol al día reduciría el riesgo de patología coronaria en comparación con las personas que no beben y los grandes bebedores.

A pesar de todas estas observaciones no hay ningún estudio controlado que permita concluir que exista un beneficio absoluto derivado del consumo moderado de alcohol. Además, aunque un consumo leve se haya asociado, con todas las reservas expresadas, con una menor mortalidad y con beneficios cardiovasculares, no siempre es así para todos, ni en todos los casos. Parece que en varones menores de 40 años y mujeres por debajo de los 50 también puede incidir en un incremento de la mortalidad por causas distintas a las enfermedades coronarias. En otras palabras: el beneficio que un joven, sin ningún riesgo cardiovascular, obtendría de beber una bebida alcohólica al día no le compensaría, mientras que en individuos a partir de los 60 años sí podría resultar ventajoso.

Por otro lado... ¿en qué consiste ese “consumo moderado”, ese consumo seguro o de bajo riesgo?.

La opinión médica más extendida aconseja no más de dos bebidas alcohólias al día para hombres, y una para mujeres. Pero muy diversos factores, como el origen étnico, la edad, las patologías de base, los antecedentes familiares o los hábitos de vida han de ser evaluados antes de fijar cualquier recomendación. 

Las evidencias disponibles, en síntesis, no invitan a recomendar el consumo de alcohol como medida preventiva general ni tampoco a incitar a los abstemios a recapacitar su actitud.

 

La adicción al alcohol

¿Cómo determinar si uno mismo (o una persona cercana) tiene problemas con el alcohol? Los médicos reconocen ciertos rasgos clave en la dependencia del alcohol. Cuantos más rasgos se le apliquen a una persona, más probable será que tenga problemas con las bebidas alcohólicas.

  • Compulsión: en un momento determinado del día surge una necesidad irresistible de beber.
  • Una pauta regular de consumo.  La mayor parte de las personas varían en su pauta de consumo de alcohol. Sin embargo, los alcohólicos beben regularmente para acallar los síntomas de abstinencia:  un carajillo todas las mañanas, una copa de coñac o anís a media mañana, varias cañas  antes  del mediodía, dos o tres  copas  de vino en cada comida, una  copa  todas  las  tardes  al  salir  del  trabajo…  Todo ello sin emborracharse ni necesariamente “ponerse contento” en ningún momento. Reflexione y trate de identificar alguna de estas pautas en usted mismo.
  • Tolerancia. Cuanto más se bebe, más rápidamente se metaboliza el alcohol y más aumenta la tolerancia al mismo. A menudo, a los alcohólicos no les afectan cantidades de alcohol que emborracharían a un bebedor ocasional.
  • El síndrome de abstinencia, un problema importante en personas que intentan reducir su consumo de alcohol. Pasadas entre 6 y 24 horas tras una sesión de consumo de alcohol, los niveles de alcohol en sangre caen y surgen los síntomas de abstinencia, entre los que se incluyen temblor, sudoración, insomnio, agitación y nerviosismo. Por lo general, los síntomas llegan a su punto álgido entre 24 y 48 horas después. El delirium tremens, el síntoma de abstinencia más grave, es posible que aparezca entre uno y cinco días después de que el alcohólico haya dejado de beber, es una emergencia médica que, si no se trata, puede llegar a provocar la muerte de aproximadamente uno de cada cinco alcohólicos.

Si crees que tienes problemas con el alcohol... y deseas atajarlos de raíz , es preciso acudir al médico.

Si quieres ayudar a un alcohólico

  • No le apoyes ni le protejas antes de que reconozca que tiene un problema.
  • No le dediques todo tu tiempo.
  • No amenaces a un alcohólico si no piensas cumplir la amenaza.
  • Intenta potenciar su autoestima.
  • Llévalo al médico.

Recuerda que hay además organizaciones de voluntariado y de ayuda mutua, como por ejemplo Alcohólicos Anónimos, a las que tal vez sea más fácil dirigirse.

problemas con el alcohol

Una vez que se ha conseguido reducir, o mejor aún eliminar por completo el consumo de alcohol, hay que enfrentarse a los problemas que condujeron a esa situación, mediante técnicas de dominio del estrés, con psicoterapia individual, de grupo y familiar, y abordando las dificultades profesionales. 

¿Vas a beber?

Antes de empezar a beber alcohol…

  • Toma alimentos sólidos. Los hidratos de carbono, grasas y proteínas protegen el estómago y reducen la velocidad de absorción del alcohol.

Mientras estés bebiendo alcohol…

  • Bebe otros líquidos. Un vaso de agua o zumo cada cierto tiempo mantendrá su cuerpo hidratado.
  • Toma alimentos azucarados. Un caramelo, un bollo o un batido limitarán la pérdida de glucosa.
  • Come alguna pieza de fruta. Está demostrado que la fructosa que contiene acelera la metabolización del alcohol (del etanol, más concretamente).
  • Espacia las tomas de la bebida alcohólica. De este modo su organismo metabolizará mejor sus componentes.
  • No tomes medicamentos, puesto que potencia o inhibe los efectos de algunos de ellos.
  • Por supuesto, no conduzcas. 

Una vez hayas dejado de beber alcohol…

  • Si quieres luchar contra la temida resaca:

    • Come algo, aunque sea poco, y bebe alguna bebida no alcohólica. Conseguirás disminuir, en general, los efectos del abuso de alcohol sobre su organismo.
    • Si necesitas un analgésico, no tome los que incluyen ácido acetilsalicílico (aspirina), ya que irritarán el ya de por sí dañado estómago. En estas circunstancias es preferible un analgésico a base de paracetamol.

Y plantéate, tras leer sobre los efectos del alcohol, si de verdad merece la pena.