Informe

Salmonella y Listeria, los patógenos que más alertas provocan

Seguridad alimentaria en la Unión Europea

Muchos de los problemas de seguridad alimentaria que se producen en la Unión Europea no tienen nada que ver con patógenos o problemas biológicos: los problemas en el etiquetado o fallos en la documentación están detrás de muchas de las alertas que notificó el RASFF, el sistema de alertas en alimentos, el pasado año.

19 noviembre 2020
Día de seguridad alimentaria

El RASFF es el sistema rápido de alertas de riesgos en alimentos y piensos de la Unión Europea.

RASFF: 40 años vigilando la seguridad alimentaria

El RASFF ha publicado la memoria correspondiente a 2019, el año en que cumplió 40 años. Este organismo se encarga de coordinar y notificar cualquier incidencia sobre seguridad alimentaria que se haya detectado en Europa, ya sea en los autocontroles de los fabricantes o distribuidores, como en las inspecciones y controles oficiales, en aduanas… y claro también las quejas de los consumidores o las lamentables intoxicaciones alimentarias Infórmate bien sobre cómo funciona.

¿Cuáles son los alimentos con más problemas? 

¿En qué productos piensas cuando te planteas alimentos susceptibles de dar problemas de seguridad alimentaria? Probablemente en huevos, moluscos, aves… Sin embargo, el ránking publicado por RASFF está liderado por suplementos o productos dietéticos, seguido por frutas y verduras. Los huevos y sus derivados ocupan el puesto 25 de la clasificación.

Los 10 productos más problemáticos

  1. Suplementos, alimentos enriquecidos y alimentos dietéticos
  2. Frutas y verduras
  3. Carne y productos cárnicos (no aves)
  4. Grasas y aceites
  5. Varios
  6. Pescados y derivados a base de pescado
  7. Materiales en contacto con alimentos
  8. Leche y lácteos
  9. Cereales y bollería
  10. Pollo y aves y derivados

alimentos

Los 10 mayores riesgos

Los problemas de contaminación (ambiental o accidental) de los alimentos y la presencia de ingredientes o componentes no autorizados están detrás de muchas de las incidencias revisadas por el RASFF en 2019.

En números generales la mayor parte de las alertas tiene como causa principal fallos en el etiquetado (desde ingredientes no declarados, a la presencia de alergenos no anunciados, sustitución de especies…) o la presencia en suplementos de sustancias farmacológicamente activas no declaradas. También son habituales los problemas con la documentación, permisos, etc., además de fallos en los procesos o tratamientos.

Pero sin duda el mayor riesgo, por sus consecuencias y respercusión, viene de los riesgos biológicos

  1. Microoganismos patógenos
  2. Otras categorías
  3. Alergenos
  4. Presencia de cuerpos extraños en el alimento
  5. Composición no adecuada
  6. Metales pesados
  7. Alimentos no permitidos en la Unión Europea
  8. Contaminantes microbianos (toxinas de dinoflagelados en moluscos, las mareas rojas)
  9. Micotoxinas
  10. Defectos de etiquetado

Intoxicaciones: bacterias, las grandes culpables

Por su impacto en la salud, las alertas de seguridad por presencia de patógenos que pueden producir intoxicaciones como bacterias, virus y demás microorganismos patógenos siguen siendo demasiado habituales.

Según la última memoria del RASFF, los riesgos biológicos más frecuentes en Europa en 2019 fueron: 

  • Salmonella, que puede contaminar aguas, vegetales, pollo, huevos, carnes de animales...
  • Listeria monocytogenes, más frecuente en alimentos crudos o poco cocinados, quesos de leche cruda, patés...
  • Escherichia coli, que contamina aguas o vegetales.
  • Norovirus, virus frecuente en frutas congeladas y moluscos.
  • Virus de la hepatitis A, frecuente en  agua, puede encontrarse en moluscos bivalvos o en frutas congeladas.
  • Bacillus cereus, un patógeno que puede estar presente en salsas, sopas, pudines... pero también en productos ricos en carbohidratos mal conservados, arroz blanco cocido con antelación.  
  • Campylobacter , más habitual en carne (sobre todo de pollo) poco cocinada, leche cruda...
  • Bacillus cytotoxicus que puede aparecer en purés de patata o verduras mal conservados.
  • Clostridium botulinum, a veces presente en conservas caseras u otras que no se hayan elaborado bien.
  • Penibacillus, sobre todo en verduras o en leche cruda y sus derivados.

Más precauciones para más seguridad

A veces es inevitable que se produzcan contaminaciones por gérmenes. Las inspecciones alimentarias y los controles son una buena manera de mantenerlas a raya, pero también está en tu mano prevenir este problema.

  • Evita los alimentos cuya procedencia no conozcas.
  • Lávate las manos a conciencia antes y después de manipular alimentos.
  • Asegúrate de cocinar bien los alimentos.
  • No conserves los restos de comida a temperatura ambiente: pueden proliferar los patógenos y contaminarlo.
  • Presta atención a las contaminaciones cruzadas: el cuchillo, la tabla, los alimentos crudos que entran en contacto con otros...
  • Evita que embarazadas, niños pequeños o personas con menos defensas ingieran los productos de más riesgo, como derivados de leche cruda, quesos no pasterizados, carnes crudas...

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