Consejos

Cómo combatir el insomnio

15 enero 2013
colchones

15 enero 2013

Dormir como un angelito y despertarse por la mañana, fresco y dispuesto a afrontar un nuevo día es una operación que, para muchas personas, resulta una misión imposible. ¿Quieres saber qué medidas te pueden ayudar a combatir el insomnio?

Hay una serie de medidas altamente recomendables y sencillas de poner en práctica para mantener un sueño saludable y evitar problemas de insomnio:

  • Manten un horario regular de sueño, procurando acostarse y levantarse siempre a una hora parecida. Procura mantener la regularidad del sueño durante el fin de semana.

  • Evita las siestas. Si la tentación le resulta irresistible, que la siesta sea única y no dure más de veinte minutos.

  • Mantenuna actividad física regular, pero evítala justo por la noche o antes de acostarse.

  • Si notas que las bebidas con cafeína (como café, té o bebidas de cola) te alteran el sueño, evítalas, especialmente durante las seis horas previas a irse a la cama.

  • No bebas alcohol al menos dos o tres horas antes de dormir.

  • Evita las cenas copiosas. Es preferible una cena ligera unas dos horas antes de irse a la cama.

  • Desarrolla un ritual previo que facilite el sueño: toma un baño, lee algo, escucha una música relajante o toma un vaso de leche caliente.

  • El dormitorio debe ser silencioso, estar bien ventilado y a la temperatura adecuada, ni fría ni demasiado calurosa. El colchón debe ser cómodo, ni muy rígido ni muy blando.

  • Reserva el dormitorio sólo para dormir: no leas ni veas la televisión en la cama.

  • Relájate y no trates de forzar el sueño. No mires el reloj cada dos por tres. Si pese a todo no consigues conciliar el sueño, levánta de la cama, sal del dormitorio e inicia una actividad relajante (leer, coser, etc.) hasta que vuelva el sueño.

Sólo en ciertos casos de insomnio resistentes a las medidas anteriores, el médico recurrirá al uso de medicamentos para dormir.

Ten en cuenta, eso sí, que se trata de medicamentos que deben ser administrados sólo durante el tiempo estrictamente necesario, y nunca por iniciativa propia. Tienen efectos no deseados, como la sobresedación (el efecto sedante se extiende a lo largo de todo el día, produciendo cansancio y somnolencia), la tolerancia (su uso continuado hace que para conseguir el mismo efecto haya que aumentar las dosis) y la dependencia, tanto física como psíquica, que puede desembocar en un síndrome de abstinencia cuando la medicación se ha estado tomando durante un tiempo y se deja de hacerlo bruscamente sin el adecuado control médico.


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