¿Qué tipos de radiadores hay y cuál me conviene más?
Si estás pensando en renovar tu sistema de calefacción, tendrás que elegir los radiadores. ¿Conoces los tipos que hay y sus ventajas? Aunque los radiadores de aluminio son hoy día los más populares, los de acero o de hierro siguen siendo una opción. Además, para sacarles todo el rendimiento, hay que colocarlos en el lugar preciso y saber regularlos.
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El radiador, elemento clave en tu calefacción
Las caldera de gas o de gasoil y los sistemas de aerotermia se suelen combinar con unos radiadores de agua que reparten el calor por las habitaciones. Si vas a instalarlos de nuevas o necesitas renovarlos, tal vez te preguntes qué diferencias hay entre los diferentes tipos y materiales: aluminio, acero, hierro fundido... Aunque en la actualidad los radiadores de aluminio son los más populares en las viviendas por su ligereza y calentamiento rápido, hay otras opciones.
Los radiadores que trabajan con calderas mueven agua a 70 u 80 grados. En cambio, un sistema de aerotermia se combina con radiadores de baja temperatura, en los que circula agua a unos 50 o 60 grados.
Te contamos las ventajas e inconvenientes de cada tipo, qué elementos los componen, dónde conviene instalarlos y cómo mantenerlos en buen estado.
Volver arriba¿Qué tipos de radiadores hay?
El material del que están hechos es el factor que más diferencia unos radiadores de otros, pues influye en el tiempo que tardan en calentarse, en cómo retienen el calor y también en su resistencia a la corrosión y el desgaste. Estos son los tipos que puedes encontrar y sus diferencias.
Radiadores de aluminio: rápidos y ligeros

El aluminio es un excelente conductor del calor: el radiador se calienta de forma rápida y eficiente y muy pronto tras encenderlo empieza a transmitir el calor al ambiente. En este tipo de radiadores el 80% de la emisión de calor se realiza por convección y el 20% por radiación. Comparados con otro tipo de materiales, el proceso de calentamiento de los radiadores de aluminio es muy rápido.
Además, es un material cada vez más utilizado para la fabricación de radiadores de diseño, ya que es más fácil de trabajar con modelos y formas más estéticas y originales. Aunque no son tan resistentes como los radiadores de acero, cuentan con una buena resistencia a la corrosión en instalaciones bien ejecutadas. Estas son las ventajas y los inconvenientes de los radiadores de acero.
Ventajas
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Inconvenientes
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Radiadores de acero: más inercia térmica

En los radiadores de acero, el 80% de la emisión del calor se produce mediante radiación y el 20% por convección. Tienen muy buena resistencia a los golpes y a la corrosión, lo que alarga su vida útil, siempre que estén bien instalados.
Son muy fáciles de montar correctamente debido a su bajo peso y su menor tamaño.
Ventajas
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Inconvenientes
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Radiadores de hierro fundido: los clásicos

Los radiadores de hierro fundido son los tradicionales. Destacan por su enorme resistencia y gran capacidad de almacenamiento térmico. Calientan lentamente, pero mantienen el calor durante más tiempo, pues tienen una enorme inercia térmica. La tendencia es reemplazarlos por de aluminio o acero ya que son más caros y difíciles de instalar. Aunque hay quien dice que han pasado de moda, lo cierto es que las últimas tendencias vuelven a traer el diseño industrial y lo vintage a la decoración de interiores. Los radiadores de hierro fundido pueden ser una opción para dar un aire “antiguo” a tu hogar o local. Su estilo decorativo se adapta mejor a espacios clásicos y rurales.
Ventajas
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Inconvenientes
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Radiadores de baja temperatura
Si dispones de un sistema de aerotermia, tendrás que instalar radiadores de baja temperatura que trabajan con agua a unos 50-60 grados. En este tipo de radiadores el calor se emite mediante convección y no mediante radiación, por lo que el calentamiento se distribuye mejor por la estancia.
El inconveniente de los radiadores de baja temperatura es que necesitan más superficie para emitir la misma energía térmica que con un radiador convencional a alta temperatura, por lo que el tamaño del radiador será mayor. Para paliar esto, algunos fabricantes comercializan radiadores de baja temperatura que incluyen un ventilador en su interior.
Al combinar fuentes de calor de alto rendimiento (como las bombas de calor, energía solar, energía geotérmica) con radiadores de baja temperatura equipados con válvulas termostáticas se ahorro energía, dinero y emisiones de CO2 a la atmósfera. Las válvulas termostáticas permiten además que los radiadores aprovechen muy bien los aportes gratuitos de calor, como el sol que entra por la ventana, la subida de la temperatura exterior o un mayor número de personas en la habitación.
Volver arriba¿Qué radiador me conviene?
Ahora que ya conoces las ventajas y las pegas de cada tipo, tendrás que tomar tu decisión en función de tus hábitos diarios y las características de tu vivienda y tu sistema de calefacción.
Muchas horas fuera de casa
Si los habitantes de la vivienda pasáis fuera una buena parte del día, tu prioridad será la rapidez, ya que es más barato apagar la calefacción que dejarla encendida a baja temperatura. Los radiadores de aluminio son la mejor opción.
Además, si la vivienda tiene un buen aislamiento, los radiadores de aluminio pueden ser más eficientes. Si tu sistema es eléctrico, los radiadores de aluminio son una buena opción debido a su rapidez para calentar.
Calefacción siempre encendida
Para una vivienda donde se permanece muchas horas, por ejemplo, en el caso de estar jubilados, el objetivo es la eficiencia en el uso prolongado y la retención del calor: los radiadores de acero pueden ser más adecuados.
Volver arribaDistintos diseños de radiadores
Al pensar en un radiador, seguro que te imaginas el típico mamotreto blanco capaz de estropear cualquier decoración. Pues no tiene por qué ser así. Los fabricantes han adaptado sus radiadores para que tengan cabida en cualquier espacio con diversos diseños, colores y formas que encajan con todos los entornos y decoraciones.
Hay radiadores que pueden encajar en espacios reducidos, paredes curvadas, cuartos de baño, columnas, etc. Puedes adquirir también radiadores de colores o decorados.
Radiadores toallero

Los radiadores toalleros están diseñados específicamente para instalarse en el baño y como su nombre indica, colocar las toallas entre su sistema de tubos horizontales. Tienen así una doble función: caldean la habitación y secan las toallas con rapidez, evitando que retengan humedad. Este tipo de radiadores pueden ser de agua o eléctricos, que se enchufan a la red.
Radiadores verticales

Gracias a su diseño vertical, se pueden instalar en espacios estrechos como columnas, dejando libres los lienzos de pared más anchos para que puedas colocar muebles, etc. .
Radiadores decorados

Los radiadores decorados ponen un toque original y distnto, adaptándose a decoraciones más originales y cuidadas que el clásico radiador blanco.
Volver arribaCómo instalar y usar mejor los radiadores
Tanto si te decides por los radiadores de aluminio como por los de acero, tendrás que decidir dónde ponerlos y cómo serán de potentes en función del espacio que necesites calentar.
La potencia depende del tamaño
En los radiadores, su potencia de calentamiento está en relación con el tamaño. Lamentablemente, es así: para calentar una habitación grande, vas a necesitar un radiador con más elementos, que son cada una de las unidades más pequeñas que lo forman. AA medidas que sumas elementos, crece el tamaño del radiador.
¿Cuántos elementos necesitas para calentar un espacio? En líneas generales, se considera que hacen falta 150 calorías para calentar cada metro cuadrado y cada elemento de un radiador emite entre 80 y 150 calorías, dependiendo como sea de alto el radiador. Por eso, lo primero es medir las dimensiones de la habitación. Si mide 10 metros cuadrados, necesitarías un radiador de 10 elementos. Por supuesto, debes tomar también las medidas del lugar donde vas a ponerlo. Si hay poco espacio debajo de la ventana, hay radiadores de menos altura que pueden encajar.
Sobre esa cifra orientativa, tendrás que hacer ajustes según la altura del techo (en realidad, debes calentar un volumen de aire, no una superficie), la calidad del aislamiento térmico, la orientación de la vivienda y el clima de la zona.
¿Dónde instalar los radiadores?
Desde el punto de vista del confort, el radiador debe colocarse la pared más fría de cada habitación y normalmente esta será la pared que da al exterior, a la fachada. Lo mejor es instalar el radiador debajo de la ventana, con lo que se reduce la sensación de frío que notas cuando te acercas a una.
Si la casa no está bien aislada, es recomendable colocar un material aislante en la pared para reducir las pérdidas de calor.
No coloques cubrerradiadores ni otros elementos que entorpezcan la transmisión del calor, porque aumentan el consumo y reducen el confort. Se recomienda guardar una distancia mínima de 5 cm entre la parte superior del radiador y cualquier obstáculo.
¿Qué partes tiene un radiador?
Además de los elementos calefactores que constituyen el radiador, tiene otros componentes:
- Detentor: se sitúa en la parte inferior del radiador y sirve para vaciarlo de agua si es necesario.
- Purgador: evita la acumulación de aire en el interior con los problemas que supone de mal funcionamiento. Si notas que un radiador calienta poco, puedes purgarlo para que rinda más.
- Válvula de regulación: controla el caudal de agua. Sirve regular la temperatura del radiador y también para equilibrarlo con los otros radiadores de la red. Puede ser válvula termostática, con la que podrás fijar la temperatura deseada, y hasta hay válvulas inteligentes, para que la puedas controlar a distancia. También se pueden instalar válvulas eléctricas, controladas desde un termostato o centralita que regula la temperatura de cada habitación. Si cierras del todo la válvula, puedes aislar el radiador del resto de la instalación.
Desde marzo del 2003 es obligatoria instalar válvulas termostáticas para conseguir un ahorro energético según el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas).
¿Cómo regular radiadores de calefacción?
Para regular la temperatura en casa, tienes varios métodos:
- Subir o bajar la temperatura de producción del agua en la caldera: la mayoría de las calderas permiten elegir la temperatura de trabajo a la que calientan el agua.
- Controlar el apagado y encendido con un termostato, que se encarga de poner en marcha o apagar la caldera para mantener estable la temperatura programada en la habitación.
- Válvulas con cabezal termostático, que te permiten regular la temperatura de cada radiador de forma independiente. Este tipo de regulación es eficaz en instalaciones de calefacción central para todo el edificio en combinación con los repartidores de costes. Pueden ser válvulas digitales, más prácticas porque puedes elegir los grados exactos de temperatura, o analógicas, que son más aproximadas.
- Abriendo o cerrando la válvula detentora. Cuanto más abramos la válvula detentora más potencia calorífica tendrá el radiador. La válvula de un radiador en planta alta deberá estar más cerrada que la de planta baja, puesto que el calor tiende a subir. Lo mismo ocurre en los radiadores situados en habitaciones pequeñas o en los situados más cerca de la caldera.
Consejos de uso de los radiadores de agua
- Purga tus radiadores, por lo menos, una vez al año, ya que con el paso del tiempo se introduce aire en el circuito y eso disminuye el rendimiento de los radiadores. Lo más recomendable es purgarlos al comienzo del invierno. De este modo, te asegurarás un mejor rendimiento de tu calefacción reduciendo así el consumo de energía.
- Coloca tus radiadores debajo de las ventanas, es el lugar óptimo para favorecer la difusión del aire caliente y un funcionamiento más eficiente.
- No tapes los radiadores poniendo nada sobre ellos ni coloques pegados a los muebles, sofás, cortinas, etc. Cubrir los radiadores hace que calienten menos y puede provocar accidentes domésticos.
- Cierra los radiadores que no necesites cuando no los uses y apaga completamente la calefacción si tu casa va a estar desocupada.
- Instala programadores con termostatos.
- Cuida la seguridad de los niños. Los radiadores son una fuente de calor y hay que evitar que los niños los toquen. Existen protectores para evitar que se quemen o que se golpeen con el radiador en una caída. No olvides cubrir los tubos de entrada y salida dell radiador.
- Coloca un elemento reflectante detrás del radiador. De este modo el calor se refleja hacia la habitación evitando pérdidas hacia el exterior y consiguiendo hasta un 10% de ahorro de energía.