Informe

Hepatitis víricas, tipos y tratamiento

28 julio 2017
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28 julio 2017
La hepatitis vírica está considerada como uno de los mayores problemas de la salud pública mundial. Se trata de una infección del hígado que puede estar causada por 6 virus diferentes (A, B, C, D, E y G). Los agentes causantes difieren en características biológicas, inmunológicas, patológicas y epidemiológicas.

Hepatitis E

La causa de la hepatitis E es un virus ARN que pertenece a la familia de los Hepeviridae. En la actualidad, se conocen 4 serotipos diferentes que determinan dos patrones epidemiológicos distintos.

Se calcula que cada año hay unos 20 millones de casos de infección por el virus de la hepatitis E, que determinan más de 3 millones de casos sintomáticos de hepatitis.

La enfermedad es frecuente en países con escasos recursos, así como con acceso limitado a servicios esenciales de suministro de agua y saneamiento. También, suelen producirse brotes tras la contaminación fecal del suministro de agua de bebida.

Transmisión del virus de la hepatitis E

En zonas con deficiencia de higiene, los genotipos 1 y 2 del virus de la hepatitis E se transmiten entre humanos por vía oro-fecal. De este modo, el virus se excreta en las heces de las personas infectadas y entra en el organismo humano por vía oral a través de agua contaminada.

Los genotipos 3 y 4 son más comunes en los países desarrollados. Éstos se caracterizan porque infectan tanto a humanos como a ciertos animales (incluyendo cerdos, jabalíes y ciervos), existiendo una transmisión zoonótica desde reservorios animales. Si bien es cierto que no causa la enfermedad, puede infectar ocasionalmente al ser humano.

En el caso del genotipo 3, la evolución hacia casos crónicos puede ocurrir con pacientes inmunosuprimidos.

Otras vías de transmisión menos relevantes pueden ser la ingestión de productos cárnicos poco cocinados derivados de animales infectados, la transfusión de sangre infectada y la transmisión de la madre al feto. La ingestión de mariscos crudos o poco cocinados puede provocar la aparición de casos en zonas endémicas.

Una infección típica se inicia con un periodo de incubación que oscila entre las 2 semanas y los 2 meses, con la aparición de virus en las heces y la desaparición de los virus en sangre cuando aparecen los síntomas.

Identificación del virus de la hepatitis E

La infección por el virus de la hepatitis E puede ser diagnosticada indirectamente mediante la detección de los anticuerpos específicos contra el virus, o bien directamente por medio de la detección de los genes víricos en la sangre o en el resto de fluidos corporales.

Síntomas de la hepatitis E

La infección suele ser autolimitada y se resuelve en 2-6 semanas.

Los síntomas agudos incluyen una fase inicial con fiebre, disminución del apetito, vómitos, dolor abdominal, erupciones cutáneas y dolor articular. También, aparece ictericia, orina oscura y heces blanquecinas y hepatomegalia.

En raras ocasiones, la hepatitis E aguda se convierte en una hepatitis fulminante.

Prevención y tratamiento de la hepatitis E

No existe ningún tratamiento específico efectivo contra la hepatitis E aguda.

La prevención es la medida más eficaz contra la enfermedad. Por tanto, resulta imprescindible extremar la higiene en los sistemas de suministro de agua y adoptar prácticas higiénicas individuales (lavarse las manos antes de manipular alimentos, evitar beber agua de origen incierto...).