Informe

Bronquiolitis del bebé, prevención y tratamiento

23 enero 2018
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23 enero 2018

La bronquiolitis es una de las infecciones del tracto respiratorio inferior más frecuente entre la población lactante. Ésta se suele producir durante los meses más fríos del año, de noviembre a marzo. Su alta tasa de hospitalización es un factor que hace que los padres vean esta patología con preocupación.

¿Qué es la bronquiolitis y a quién afecta?

La bronquiolitis es una infección de origen vírico que afecta al tracto respiratorio inferior. Aunque el término bronquiolitis etimológicamente implica la inflamación de los bronquiolos (las ramificaciones menores de los bronquios), el diagnóstico de la enfermedad no atiende exclusivamente a este hecho.

sintomas bronquiolitis bebe

¿Qué son las sibilancias y la tos con pitos recurrentes del niño pequeño?

Existen diferentes criterios a la hora de definir la bronquiolitis. Unos la restringen al primer episodio de dificultad respiratoria con sibilancias (“pitos”) que sufre un lactante, mientras que otros incluyen episodios posteriores. De la misma forma, unos consideran que solo debe hablarse de bronquiolitis en niños menores de 1 año, mientras que otros amplían la edad a los 2 años. En cualquier caso, son diferencias de matiz con interés más académico que práctico.

La bronquiolitis tiene una incidencia anual cercana al 10 % en los lactantes y una tasa de ingreso de entre 2-5 % en el primer año de vida, con un incremento importante en los últimos años. De los que llegan al hospital, una cifra alrededor del 10 % requerirá el ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos.

Causas de la bronquiolitis

La bronquiolitis está causada, principalmente, por el virus respiratorio sincitial o VRS. No obstante, recientes avances en los métodos de diagnóstico han permitido la identificación de otros virus como agentes causantes. Algunos de ellos son los virus parainfluenza, adenovirus, influenza, metapneumovirus, rhinovirus, enterovirus y bocavirus o, de forma excepcional, la bacteria Mycoplasma pneumoniae.

Síntomas de la bronquiolitis en el bebé

La edad en la que aparece la bronquiolitis es un factor relevante en cuanto a la forma en la que se manifestará la enfermedad. En general, los bebés de menor edad presentan un mayor riesgo de padecer una bronquiolitis más grave, mientras que los mayores tienen un riesgo más elevado de que la enfermedad progrese a otras patologías crónicas como el asma.

La presentación clínica inicial de la bronquiolitis es muy variable. En este sentido, la bronquiolitis se puede presentar como una enfermedad leve o como una afectación grave.

Esta patología suele estar precedida por malestar en el tracto respiratorio superior (obstrucción nasal, rinitis y tos), el cual suele durar de 1 a 3 días.

Posteriormente, aparecen los síntomas propios de la bronquiolitis:

  • Sibilancias o "pitos" (sonido agudo provocado por el paso del aire por los conductos respiratorios)
  • Otros ruidos respiratorios
  • Incremento del esfuerzo respiratorio caracterizado por taquipnea (respiración acelerada)
  • Irritación nasal

Un síntoma poco frecuente, pero preocupante es la apnea (interrupción momentánea de la respiración). Ésta puede alcanzar al 5 % de los niños ingresados por bronquiolitis.

bronquiolitis en bebes

Prevención y tratamientos de la bronquiolitis

Al igual que ocurre con la definición, existe cierta variabilidad en la manera en la que los diferentes centros y profesionales sanitarios abordan esta patología. Revisamos a continuación algunos de los tratamientos más utilizados: 

Oxígeno

Uno de los factores clave es mantener unos niveles normales de saturación de oxígeno en sangre en el bebé.

Los niños afectados de bronquiolitis presentan una producción de mucosidad elevada. Además, las pequeñas vías aéreas y los alveolos en desarrollo presentan un mayor riesgo de colapso, generando una descompensación respiratoria que lleva a la hipoxemia o niveles reducidos de oxígeno en sangre. Por ello, la suplementación de oxígeno es necesaria en el tratamiento de la bronquiolitis cuando el grado de saturación de oxígeno cae por debajo del 90-92 %.

También, puede ser de ayuda el lavado de las fosas nasales, la aspiración de secreciones y la nebulización con soluciones salinas para mejorar el tránsito en las vías respiratorias.

Hidratación y estado nutricional

Otro de los objetivos durante la enfermedad es mantener al bebé con un adecuado estado de hidratación y nutrición. Lo ideal es hacerlo vía oral mientras sea posible, con tomas escasas pero más frecuentes. Si no es posible, habrá que recurrir a la vía intravenosa. 

Fármacos para la bronquiolitis

El uso de broncodilatadores inhalados puede ser de ayuda.  

Respecto a la administración sistémica de corticosteroides, no existe una evidencia sólida que la apoye en todos los casos. Sin embargo, suelen utilizarse en casos severos y algunos especialistas los administran de entrada si hay historia familiar atópica, de asma o de eczema. 

Antibióticos

Se ha podido observar un uso inadecuado de antibióticos en el tratamiento de la bronquiolitis. Sólo deben utilizarse en los casos en los que exista una coinfección bacteriana.

Tratamientos especiales en niños de riesgo

Otros tratamientos muy específicos, como el antiviral ribavirina o el anticuerpo monoclonal palivizumab, pueden utilizarse en casos concretos de niños con alto riesgo (prematuros, cardiópatas, etc.), a pesar de las dudas sobre su eficacia (en el caso de la ribavirina) o su alto precio y complicada administración (palivizumab). 

Factores de riesgo modificables de la bronquiolitis

Entre otros múltiples beneficios para la salud y la inmunidad del bebé, la lactancia materna se considera un factor preventivo eficaz para reducir las hospitalizaciones por infecciones respiratorias. Asimismo, unos niveles adecuados de vitamina D en la madre durante el embarazo y del niño en sus primeras etapas podrían ser un elemento favorable.

Otros factores que se asocian con infecciones graves del tracto respiratorio incluyen una ingesta elevada de hidratos de carbono de rápida asimilación o de alcohol en el último trimestre de embarazo. También, el humo del tabaco puede ser un factor negativo durante y después del embarazo.