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Alimentos que producen gases intestinales

19 mayo 2017
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19 mayo 2017

La formación de gases intestinales debido a la ingesta de algunos alimentos es algo normal. Las bacterias que hay en nuestro aparato digestivo utilizan los componentes de los alimentos que no absorbemos y los fermentan. Estos gases pueden venir acompañados de otros síntomas que deberían ser consultados a un nutricionista.

Fuentes de los gases intestinales

La cantidad de gas producido en el aparato digestivo varía según cada individuo. De este modo, el gas que se evacúa por el ano depende de dos factores principales: 

  • La dieta o la cantidad de residuos fermentables
  • Las composición y actividad metabólicas de los microorganismos del colon.

Asimismo, existen distintas enfermedades del aparato digestivo que pueden propiciar que la formación de gases sea mayor de lo normal y que venga acompañada de otras molestias intestinales como, por ejemplo, dolor o estreñimiento. Este sería el caso de la enfermedad de Chron, el síndrome del colon irritable o la colitis ulcerosa.

Los gases intestinales presentes en el aparato digestivo pueden derivar de cuatro fuentes diferentes:

  • Ingesta de aire, junto a la comida y bebida.
  • Liberación de CO2 que se produce por reacción química.
  • Difusión de gases desde la sangre.
  • Producción de gas (CO2, H2, metano) debido a la fermentación de componentes no digeridos de los alimentos por parte de las bacterias intestinales.
Alimentos que producen gases intestinales

Hay distintos tipos de hidratos de carbono que son absorbidos de forma incompleta por el aparato digestivo, por lo que parte de ellos llegan al colon y son fermentados por las bacterias presentes:

Tipos de hidrato de carbono Alimentos
Lactosa Productos lácteos
Oligosacáridos Frutas, verduras y legumbres
Almidones  Trigo, avena, patatas, maíz... 
Fructosa en bebidas

Refrescos

Polialcoholes de sabor dulce

(manitol, xinitol)

Chicles y caramelos 

Fibra

(celulosa, hemicelulosa, pectina, goma y mucílago)

Cereales, frutas y verduras 

También, las proteínas no absorbidas pueden dar pie a la fermentación bacteriana, por lo que alimentos con un contenido importante de proteínas pueden determinar la formación de gases intestinales.

Del mismo modo, las grasas pueden dejar de absorberse en cierto grado. Por este motivo, las comidas grasas en exceso pueden determinar la fermentación de parte de ellas.

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Gases intestinales con mal olor

Los gases que contienen azufre de origen bacteriano son las causas principales del mal olor. Algunos ejemplos son el sulfuro de hidrógeno (H2S) y el metanetiol, ambos producidos por bacterias y que representan menos del 1 % de los gases intestinales en condiciones normales.

La disponibilidad excesiva de alimentos que contienen azufre debe ser un factor a tener en cuenta para reducir la producción de gases malolientes. Por ello, conviene tener cierta precaución a la hora de tomar verduras crucíferas (col, repollo o coliflor), cerveza o alimentos ricos en proteínas con aminoácidos azufrados (queso).  

En el mercado, es posible encontrar dispositivos de carbón activado a modo de almohadillas para colocar debajo de la ropa interior, reduciendo así la emisión de gas azufre y el mal olor. También, existen pastillas con carbón activado de administración oral, pero su efectividad no ha podido demostrarse.

Reducir la formación de gases intestinales

Todo aquello que facilite la digestión determinará una reducción en la formación de gases intestinales. Hacer comidas ligeras, masticar bien y reducir el consumo de alimentos con sustratos fermentables, así como aumentar el consumo de alimentos que interfieren en la producción de gas intestinal puede servir de ayuda.

Alimentos que reducen los gases intestinales

Existen algunos alimentos, plantas aromáticas y especias que han mostrado tener un efecto reductor de los gases intestinales. Algunos de ellos son la menta, la albahaca, el hinojo, la piña, la papaya y el yogur.

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Su funcionamiento viene determinado por sustancias que tienen un efecto positivo sobre el funcionamiento intestinal, o bien porque poseen enzimas que pueden facilitar la digestión de nutrientes. Aun así, el efecto sobre diferentes individuos puede ser muy variable.