Informe

Tabaco y salud

31 mayo 2018
ciharros

31 mayo 2018

Cada año, millones de personas mueren en el mundo a causa del tabaco. Bajo la frialdad de esa cifra se esconde el sufrimiento de los enfermos fallecidos y de sus familias, por no hablar de un enorme perjuicio económico.

El tabaquismo es una enfermedad crónica

El tabaco es una planta solanácea originaria de América cuyas hojas ya eran consumidas por la población nativa antes de la llegada de los españoles, pero no fue hasta comienzos del siglo XX cuando la producción industrial de cigarrillos provocó un aumento del consumo y lo convirtió en una amenaza contra la salud pública. Al analizar el humo del tabaco, los investigadores han llegado a detectar hasta 4.500 sustancias distintas, la mayor parte nocivas para la salud.

Entre ellas hay que destacar el monóxido de carbono, los oxidantes y el alquitrán, que son causantes de enfermedades cardiorrespiratorias y tumorales, y por supuesto, la nicotina, sustancia responsable de que sea tan difícil dejar de fumar.

El reconocimiento del tabaquismo como enfermedad crónica ha inducido también un cambio radical en la forma de tratarlo. La fuerza de voluntad ya no es la única arma con la que cuentan las personas que están intentando dejar el tabaco, pues en los últimos años se han desarrollado tratamientos médicos que han demostrado científicamente su eficacia para ayudar a los fumadores  a dejar de serlo. Por desgracia, todavía no son los suficientemente conocidos: según datos recientes, sólo entre un 2% y un 4% de los intentos serios de abandono del tabaco están acompañados de un tratamiento adecuado.

Pedimos medidas claras en la lucha contra el tabaquismo

Desde OCU, pedimos a las autoridades sanitarias españolas que sigan promoviendo y adoptando medidas claras y contundentes en la lucha contra el tabaquismo, un problema que sigue ocasionando miles de muertes al año en España e insistimos en la necesidad del empaquetado neutro del tabaco. Además, solicitamos el impulso de las inspecciones para acabar con los incumplimientos detectados de la Ley Antitabaco en terrazas, hospitales e institutos.

Tabaco: Una verdadera adicción

La nicotina es una sustancia con gran capacidad adictiva. Cada vez que el fumador da una calada a su cigarrillo, la nicotina que inhala pasa directamente a su sangre a través de los alvéolos pulmonares, alcanza el sistema nervioso central y estimula el sistema dopaminérgico mesolímbico, la parte del cerebro responsable de regular nuestras sensaciones de placer. Al estimular ese centro, se produce una sensación placentera que despierta en la persona que ha inhalado la sustancia el deseo de consumirla otra vez, creando en poco tiempo una adicción similar a la que provocan la heroína y la cocaína.

 

Las personas fumadoras tienen, por tanto, una necesidad física del tabaco, recibir su dosis diaria de nicotina. El conocimiento de este mecanismo fisiológico ha provocado que, en la actualidad, el tabaquismo se considere una drogodependencia. De hecho, la Organización Mundial de la Salud la ha catalogado como "enfermedad adictiva crónica" en la última edición de su Clasificación Internacional de las Enfermedades.

 

El número de fumadores en España disminuye lentamente

Hay pocas enfermedades que tengan una incidencia tan alta en la población como el tabaquismo. De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Salud realizada por el Ministerio de Sanidad, el 34% de los españoles mayores de 16 años se declara fumador. El grupo con un porcentaje más alto de fumadores es el de personas con edades comprendidas entre 24 y 44 años, pero el consumo de tabaco comienza en la adolescencia. En la encuesta que la OCU realizó en 2001 sobre el hábito de fumar, el 22% de los menores de 18 años se declaró fumador, aunque en la mayor parte del territorio nacional legalmente no pueden comprar tabaco. A partir de los 44 años, la adicción al tabaco y el número de cigarrillos que se consumen por día va disminuyendo.

A pesar de que el número de fumadores es muy alto, se detecta una tendencia al descenso, aunque no tan rápida como sería deseable (un 4% en 12 años). Si atendemos a los datos del Libro Blanco de Prevención del Tabaquismo publicado en 1998, dos de cada tres fumadores quieren dejar de fumar o, lo que es lo mismo, alrededor de 8 millones de españoles desean dejar el tabaco.

El tabaco multiplica el riesgo de cáncer

El tabaco tiene numerosos efectos negativos sobre el organismo: disminuye la capacidad respiratoria e incrementa significativamente el riesgo de padecer cáncer, enfermedades cardiorrespiratorias y otros problemas de salud. En España, el consumo de tabaco causa 56.000 muertes anuales, es decir, mil muertes cada semana. Esta cifra representa el 15% de todos los fallecimientos ocurridos anualmente en nuestro país. Sumando las muertes ocasionadas por el sida, el consumo de las llamadas "drogas duras", los accidentes laborales y los de tráfico no se alcanza la cifra que el tabaco es capaz de producir por sí solo. Estos argumentos son suficientes para convencer a cualquiera de que deje de fumar, pero si no se cree capaz de conseguirlo, sepa que hay tratamientos que pueden ayudar.

Tratamientos para dejar de fumar

Tratamiento con sustitutivos de nicotina

El tratamiento de restitución nicotínica se considera el tratamiento farmacológico de elección para dejar de fumar.
Su fundamento consiste en dar nicotina externa al paciente fumador para sustituir a la nicotina que toma inhalada del tabaco con el fin de aliviar el síndrome de abstinencia y realizar una reducción progresiva de la dosis de nicotina hasta llegar a cero. La dosis inicial será similar a la que se está consumiendo con el tabaco. 
Se utiliza en pacientes con dependencia nicotínica media-alta y puede ser eficaz si se utiliza en aquellos que realmente quieren dejar de fumar en un corto período de tiempo, y se comprometen a dejar de fumar a partir de una fecha dada. 
Hay distintos productos: chicles, parches y comprimidos para chupar. Estos productos no deben ser utilizados como sustitutos del tabaco, sino para el tratamiento de la deshabituación. 
Tampoco se deben superar los seis meses de tratamiento.
El paciente debe dejar de fumar completamente mientras esté siguiendo este tratamiento con nicotina, ya que si la dosis de nicotina es muy elevada se pueden experimentar reacciones adversas. Por la misma razón tampoco se debe combinar el uso de chicles, comprimidos y parches.

Chicles
  • ¿Qué es?

    Los chicles antitabaco contienen nicotina que se va liberando al masticar y se absorbe a través de la mucosa bucal.
    Son adecuados para pacientes que no presenten una elevada adicción a la nicotina, las dosis puntuales que ofrecen los chicles serán suficientes para paliar la urgencia de fumar en el momento que se presente, y así evitar recaída por falta de nicotina.

  • ¿Cómo se usa?

    Se pueden utilizar de forma esporádica, aunque hay una cantidad máxima que se puede tomar al día. Se mastica el chicle de forma suave y pausada hasta que se nota un sabor fuerte y luego se coloca el chicle entre la encía y el carrillo. Cuando disminuye el sabor volver a masticar el chicle.

  • Efectos adversos

    Digestivos, cefalea, insomnio, irritabilidad, alteraciones cardiovasculares como hipertensión.

  • Precauciones

    El consumo de café o refrescos puede disminuir la absorción de la nicotina, por lo que hay que evitar estas bebidas 15 minutos antes de masticar el chicle.

Parches
  • ¿Qué es?

    Son parches similares a una tirita, que se adhieren a la piel. Contienen nicotina , que se va liberando y va siendo absorbida por nuestro organismo durante todo el día. Sirve para pacientes con una elevada adicción a nicotina.

  • ¿Cómo se usa?

    Algunos se pegan sobre la piel por la mañana y se retiran por la noche, estando unas 16 horas en contacto con la piel, otros deben mantenerse durante 24 horas. 
    Se pueden poner en cualquier parte del tronco, brazo o cadera sobre la piel limpia y seca. y preferentemente sin vello. Ir alternando las zonas de aplicación del parche.

  • Efectos adversos

    Dolor de cabeza, insomnio, problemas gastrointestinales.
    Los parches además pueden dar reacciones alérgicas dermatológicas, de tipo local como eritema, y prurito en la zona de aplicación.

  • Precauciones

    Los parches antitabaco no deben aplicarse sobre la piel lesionada

Comprimidos para chupar
  • ¿Qué es?

    Son comprimidos con nicotina para chupar utilizados normalmente como ayuda para la deshabituación del tabaco.

  • ¿Cómo se usa?

    Se chupan hasta que se nota un sabor intenso y luego se coloca el comprimido entre la encía y el carrillo. Cuando disminuye el sabor volver a chupar el comprimido.

  • Efectos adversos

    Dolor de cabeza, mareo, trastornos gastrointestinales, y más raramente alteraciones cardiacas como palpitaciones o arritmias.

  • Precauciones

    No masticar el comprimido ni tragárselo. El consumo de café o refrescos puede disminuir la absorción de la nicotina , hay que evitar estas bebidas 15 minutos antes de chupar los comprimidos.

cómo dejar de fumar

Otros medicamentos para la deshabituación del tabaco

Son tratamientos anti tabaco el Bupropión y la Vareniclina. Su uso es bajo prescripción médica.

Bupropion
  • ¿Qué es?

    Es un fármaco no nicotínico que ha demostrado disminuir la dependencia en pacientes que quieran dejar de fumar. Se comercializa con los nombres de Zyntabac y Quomem.

  • ¿Cómo se usa?

    En adultos durante la primera semana de tratamiento se toma un comprimido de 150mg/24h, y después la dosis sube a 300 mg al día en dos tomas.

  • Efectos adversos

    Los más frecuentes son de tipo digestivo, náuseas, vómitos, estreñimiento, y dolor abdominal, Neurológicos-psicológicos, como insomnio y agitación, y reacciones dermatológicas.

  • Precauciones

    El tratamiento con Bupropion no puede superar las nueve semanas.
    Hay que tener cuidado con pacientes epilépticos o que hayan sufrido convulsiones.
    Además puede afectar a la capacidad de conducción 
    Puede ser necesario hacer una reducción paulatina de dosis antes de suspender el tratamiento.
    Si a las siete semanas no se aprecian efectos beneficiosos , suspender el tratamiento.

Vareniclina
  • ¿Qué es?

    Es una sustancia para la deshabituación del tabaco,que tiene dos acciones, por un lado disminuye el ansia de fumar y la abstinencia, y por otro lado reduce los efectos de dependencia y gratificantes 
    En España está comercializada con el nombre Champix.

  • ¿Cómo se usa?

    Durante la primera semana de tratamiento la posología va en aumento hasta que se llega a 1mg cada 12 horas.

  • Efectos adversos

    Los mas frecuentes son nauseas, sequedad de boca, insomnio y sueños anormales.

  • Precauciones

    Debe suspenderse el tratamiento de inmediato si el paciente experimenta ideas relacionadas con el suicidio. Debe usarse con precaución en pacientes con enfermedades psiquiátricas subyacentes.
    Es un fármaco que debe emplearse exclusivamente bajo control médico. 
    Puede afectar a la capacidad de conducción.

Beneficios de dejar de fumar

Para la salud

Dejar de fumar es la decisión más saludable que un fumador puede tomar en su vida. La mejoría se empieza a sentir nada más abandonar el tabaco y va aumentando gradualmente hasta que pasados unos quince años el riesgo de muerte del ex fumador se iguala con el de una persona que nunca haya fumado (vea el gráfico Lo que ocurre cuando no se fuma durante…). Las funciones cardiovasculares y respiratorias son las más beneficiadas, pero también los pacientes que padecen disfunción eréctil notarán una mejoría de su proceso.

Para la autoestima

Muchos fumadores se sienten preocupados por el hecho de estar "enganchados" al tabaco. Les irrita tener que estar pendientes de llevar siempre encima un paquete de tabaco y una caja de cerillas y no comprenden por qué, en muchos momentos de su vida diaria, les resulta tan necesario fumarse un cigarrillo. 

Dejar de fumar hace que estas personas se sientan más fuertes, pues han sido capaces de controlar su adicción, y les proporciona una nueva sensación de libertad.

Para el bolsillo

Dejar de fumar supone una reducción considerable de los gastos diarios. ¿Ha pensado alguna vez en lo que podría hacer con lo que se gasta en tabaco? Al cabo de un año, el dinero ahorrado le permitirá darse algún capricho que antes no podía permitirse.

Al dejar de fumar, los ex fumadores experimentan un aumento de su capacidad respiratoria y una disminución de la fatiga. Esto les permite disfrutar de actividades que antes les resultaban penosas como practicar deportes, caminar, bailar, etc.

Para disfrutar de la vida

Por si esto fuera poco, la persona que deja de fumar experimenta a las pocas semanas una mejoría en sus sentidos del gusto y del olfato. En efecto, las sustancias oxidantes del humo del tabaco y el monóxido de carbono alteran las papilas gustativas de la lengua del fumador y las embotan, impidiendo que discrimine los distintos sabores. La percepción de los sabores agrio y salado es la que se ve más alterada en el fumador. También la capacidad olfativa se encuentra disminuida por el tabaco, mermando las posibilidades de deleite sensorial. Al dejar de fumar, los olores y sabores regresan en todo su esplendor y el antiguo fumador puede volver a disfrutar de las comidas, los perfumes, los aromas naturales...

Para el aspecto físico

El conocimiento científico ha confirmado que la piel de los fumadores tiene más tendencia a desarrollar arrugas que la de los no fumadores. La piel del fumador es más seca y las sustancias tóxicas del humo del cigarrillo actúan sobre ella rompiendo las fibras de colágeno, lo que provoca la aparición de arrugas. Un reciente estudio aparecido en una revista científica ha demostrado también que los fumadores tienen mayor tendencia a la alopecia y a la aparición de canas. 

Tampoco hay que olvidar que muchos fumadores, a pesar de seguir unos escrupulosos hábitos higiénicos, tienen manchas de nicotina en los dientes y las uñas, su pelo y su ropa huelen a tabaco y su aliento es poco agradable. 

 

Con ayuda médica, más posibilidades de éxito

Cuando un fumador hace un intento serio de dejar el tabaco recurriendo sólo a su fuerza de voluntad, sus posibilidades de éxito se cifran entre un 5% y un 10%. Si ese intento se acompaña de un tratamiento médico adecuado, las posibilidades se triplican. Como hemos visto, entre un 35% y un 45% de las personas que han recibido uno de estos tratamientos contra el tabaquismo siguen sin fumar pasado un año. Por supuesto, los fármacos que hemos mencionado no son las únicas opciones que se le presentan al aspirante a ex fumador. El bombardeo con información sobre tratamientos novedosos es constante pero, por el momento, métodos como la acupuntura, la laserpuntura, la electroauriculopuntura, la hipnoterapia, la fitoterapia y otros similares no han podido demostrar de forma científica que sean eficaces.

Sin embargo, el éxito no depende sólo del tratamiento elegido, sino también de que se realice correctamente y bajo supervisión sanitaria. Es fundamental acudir a un profesional sanitario que diagnostique el tipo de tabaquismo y el grado de dependencia que padece el fumador. Una vez realizado el diagnóstico, aplicará la opción de tratamiento que se ajuste mejor a las características de la enfermedad y del paciente.

Repercusión social

Los beneficios del tratamiento no alcanzan sólo al propio fumador, que experimentará una notable mejoría de salud, sino que se pueden medir también en términos sociales. Las enfermedades asociadas al consumo del tabaco provocan un alto coste sanitario. Diversos informes de la Organización Mundial de la Salud y de otros organismos han determinado que los gastos directos e indirectos derivados del tabaquismo son significativamente superiores a los beneficios que el negocio del tabaco aporta a la economía mundial. Por tanto, el coste de los tratamientos antitabaco se ve ampliamente superado por el ahorro que se consigue al evitar enfermedades que requieren gastos mucho mayores. La relación entre coste y beneficio es, en efecto, superior a la de otros tratamientos de enfermedades crónicas y también es mayor la eficacia. Sorprendentemente, mientras que los tratamientos para la hipertensión o la hipercolesterolemia están financiados por el Sistema Público de Salud, no ocurre lo mismo con los tratamientos antitabaco. Puede que ésta sea una de las razones por las que no se recurre a ellos con tanta frecuencia como sería necesario.

Asistencia sanitaria antitabaco insuficiente

Más de la mitad de los fumadores españoles ha intentado dejar de fumar en alguna ocasión y ha fracasado por padecer los síntomas del síndrome de abstinencia a la nicotina. La mayoría de ellos lo intentó por su cuenta, sin recibir ayuda de un profesional sanitario. Diversas encuestas realizadas en nuestro país demuestran que el número de médicos y otros profesionales sanitarios que aconsejan el abandono del tabaco a sus pacientes debe incrementarse. Los neumólogos (87%) y los médicos de atención primaria (80%) son los que hacen esta recomendación con más frecuencia. No obstante, sólo un pequeño porcentaje de ellos proponen un plan concreto y realizan el seguimiento adecuado.

Además de la labor imprescindible de los sanitarios que están en contacto directo con los pacientes, es necesario aumentar la implantación de Unidades Especializadas de Tabaquismo (UET). Estos centros, coordinados por médicos especialistas en tabaquismo, dan asistencia a fumadores con problemas clínicos especiales al tiempo que realizan tareas de docencia e investigación. En nuestro país, son muy escasas las UET que, actualmente, pueden cumplir esas funciones. 

Consejos para dejar de fumar

Un plan para dejar de fumar se desarrolla en tres fases:

Preparación:

  • Piense razones para dejar el tabaco y anótelas en una tarjeta que pueda llevar en el bolsillo. 
  • Lleve un registro escrito de cuántos cigarrillos fuma al día y en qué momentos. Le ayudará a descubrir qué situaciones asocia usted con la necesidad de fumar. 
  • Piense un día propicio para dejar de fumar y anótelo en el calendario. Comunique esta decisión de dejar el tabaco a su médico, a sus familiares y amigos.

El primer día:

  • Levántese un poco antes de lo habitual, haga un poco de ejercicio, beba mucho zumo y agua.
  • Salga de casa firmemente decidido a no fumar ni un cigarrillo, aunque sólo sea por ese día. No lleve tabaco ni mechero encima.
  • Si el médico le ha puesto un tratamiento anti tabaco, utilícelo siguiendo sus indicaciones.
  • Manténgase lo más activo posible, manos y boca deben estar ocupadas.

Mantenimiento

:

  • Trate de evitar las situaciones que tenga asociadas al tabaco: comidas copiosas, bebidas alcohólicas, situaciones sociales… Ponga en práctica estrategias para combatir los momentos críticos.
  • Si siente un deseo muy fuerte de fumar: inspire fuerte, deje que el aire limpio llene sus pulmones. 
  • Practique alguna actividad física y cuide su dieta aumentando el consumo de fruta y verdura. Le ayudará a desintoxicarse y a controlar el peso.
  • No ceda ni en un cigarrillo. Felicítese por cada día que sin tabaco.