Informe

Cigarrillos electrónicos

28 noviembre 2013
elec

28 noviembre 2013

Durante las últimas dos décadas se ha reducido considerablemente el número de fumadores en nuestro país. Sin embargo, en los últimos años observamos un aumento en las ventas y en el consumo de los llamados cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos.

Ahora que fumamos menos...

Los españoles fumamos menos tabaco, ya que cada vez somos más conscientes de los riesgos que supone para nuestra salud. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejan que en las últimos veinte años se ha reducido considerablemente el porcentaje de fumadores, bajando del 32 % de 1993 al 24 % de 2012.

No obstante, la comercialización y el consumo de cigarrillos electrónicos o e-cigarrillos ha subido como la espuma. Según la Federación de Distribuidores Farmacéuticos, solo en en 2011 se vendieron más de 230.000 unidades, que suponían el doble del año anterior. Y eso sin contar las ventas en los establecimientos especializados, en las grandes superficies o en internet (donde la oferta es muy extensa).

¿Qué es un e-cigarrillo?

Los cigarrillos electrónicos son dispositivos que tratan de imitar a los cigarros convencionales. La diferencia es que en su interior no hay tabaco sino una batería y un cartucho con la mezcla. Al aspirar, el usuario activa un vaporizador que calienta y hace evaporar una solución acuosa (el líquido que contiene la recarga).

Organización Mundial de la Salud y cigarrillos electrónicos

Los cigarrillos electrónicos no se fuman, se "vaporean". Las cifras de ventas y el aumento progresivo de establecimientos en España indican que se trata de un producto de moda.

Al tiempo que suben las ventas se intensifica la preocupación de los profesionales de la salud. En estos momentos no disponemos de informes científicos concluyentes e independientes sobre los posibles efectos que el vaporeo puede tener en los usuarios a largo plazo, pero mientras tanto se impone un elemental principio de precaución.

 

La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica SEPAR, por ejemplo, considera que los e-cigarrillos pueden provocar cambios en los pulmones a corto plazo muy parecidos a los del tabaco. Y la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado la necesidad de realizar ensayos clínicos y toxicológicos para determinar con mayor precisión cuál es el grado de seguridad y eficacia de estos productos.

 

Tampoco existe a día de hoy evidencia científica suficiente que permita sostener que el uso de cigarrillos electrónicos es útil como método sustitutivo del tabaco con la finalidad de dejar de fumar. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) no cataloga de hecho los cigarrillos electrónicos ni como medicamento ni como producto sanitario. En este sentido, y mientras no se determine su utilidad para dejar de fumar, los e-cigarrillos solo son un producto de consumo recreativo.

 cigarrillo electronico y salud

¿Son seguros los cigarrillos electrónicos?

Todavía hay pocos estudios disponibles y estos abarcan un intervalo temporal pequeño, pero todo apunta a que el consumo de cigarrillos electrónicos es menos nocivo que el tabaco. Sin embargo, esto no implica que los e-cigarrillos sean inocuos.

Aún se desconocen los efectos que supone inhalar a largo plazo propilenglicol y glicerina (los componentes más habituales de los cigarrillos electrónicos). Algunas mezclas también incorporan nicotina, una sustancia altamente adictiva. Precisamente debido esta condición adictiva, los no fumadores no deberían elegir recargas con nicotina, si no quieren engancharse.

Los defensores de los e-cigarrillos, muy activos en internet, argumentan que hay otros productos de consumo habitual en los que se puede detectar una presencia de componentes potencialmente tóxicos (y algunos adictivos) similar a la que contiene la mezcla que se vaporea, tratando de justificar un hecho cuestionable con otro que también lo es.

 

Variedad y precios

  • Los cigarrillos electrónicos pueden ser recargables o desechables. Los recargables, que son los más comunes, pueden incluir cartuchos, tanques o claromizadores (que son atomizadores con resistencia desechable).
  • La mezcla que se vaporea puede estar exenta de nicotina o incluirla en grado bajo (6 mg), medio (12 mg) o alto (de 18 a 24 mg).
  • Hay muchos sabores disponibles: vainilla, menta, fresa, chocolate...
  • La sensación al vaporear un e-cigarrillo se asemeja más a fumar una pipa de agua o cachimba que a un cigarro convencional.
  • En muchos casos, la publicidad de los cigarrillos electrónicos juega a transmitir la idea de que son útiles para dejar de fumar, a pesar de no haber suficientes estudios científicos que avalen dichas afirmaciones.
  • Los cigarrillos electrónicos desechables (no tienen relación con las pipas de mentol de las farmacias) tienen un coste de entre 6 y 12 euros. Los recargables se pueden adquirir en forma de kit de inicio, con todos los componentes, a partir de 20 euros (en internet).
  • Las recargas suelen oscilar entre 3,50 y 6 euros.
  • En las farmacias solo se venden recargas que no tienen nicotina.
  • Casi todas las marcas hablan de una supuesta prohibición de venta a menores de 18 años. Sin embargo, como todavía existe un vacío legal, a la hora de la verdad la venta a menores depende de cada vendedor.

Situación legal en España

El tabaco cuenta con una normativa que regula su venta y su consumo, pero los cigarrillos electrónicos se encuentran en un vacío legal en estos momentos. En otros países como Australia y Canadá se ha prohibido su venta y en Bélgica no se permite su consumo en los espacios de no fumadores.

 

Cataluña y Andalucía quieren regularlos

La Agencia de Salud Pública de Cataluña ha anunciado recientemente que el gobierno catalán pretende situar los e-cigarrillos al mismo nivel legal del tabaco. El objetivo es, en definitiva, prohibir el uso de estos dispositivos en los espacios públicos cerrados de Cataluña, para evitar molestias al resto de usuarios y, especialmente, para minimizar la influencia sobre los jóvenes. También Andalucía ha hecho un anuncio similar.

A raíz de estos anuncios de regulación por parte de la Generalitat de Cataluña y de la Junta de Andalucía, la ministra de Sanidad, Ana Mato, ha asegurado que el Gobierno de España ya trabaja en la regulación que se prepara en la Eurocámara y que será de aplicación en nuestro país en cuanto se apruebe.

 

¿Dónde se puede vaporear a día de hoy?

Desde OCU hemos querido conocer hasta qué punto se puede hacer uso de estos dispositivos en lugares públicos en España. Nuestra conclusión es que, a día de hoy, prácticamente no hay restricciones de consumo en España (mientras que las autonomías o el gobierno de España no aprueben una normativa específica). Aunque lo desaconsejan, por el momento se permite usar el e-cigarrillo en los trenes de Renfe, en los aeropuertos y hasta en los aviones de Iberia. En bares, restaurantes y otros locales de ocio, también se puede vaporear siempre y cuando sus propietarios o responsables no manifiesten expresamente lo contrario.

 

Una normativa necesaria

El Parlamento Europeo acaba de aprobar una propuesta de directiva que busca reducir el atractivo de los productos del tabaco para los jóvenes. Esta normativa, pendiente aún de su ratificación definitiva, también regulará los e-cigarrillos con nicotina.

Respecto a estos, la eurocámara plantea que solo los que se atribuyan “propiedades curativas o preventivas” para dejar de fumar deban seguir el procedimiento para ser considerados medicamentos, el resto no. Ello consolida legalmente la comercialización de e-cigarrillos con nicotina con finalidad recreativa, fijando además un límite de 30 mg/ml. Una decisión con la que OCU no está de acuerdo y que ha sido adoptada por la Eurocámara contra el criterio de la Comisión de Salud Pública. Sí compartimos con la directiva la prohibición de su venta a menores de 18 años, así como la obligación de advertir a los no fumadores contra su uso, avisos sanitarios, contraindicaciones e instrucciones para comunicar reacciones adversas, entre otros datos.

Desde OCU damos la bienvenida a las normativas autonómicas que se anuncian. Sin embargo, creemos aconsejable una regulación a nivel nacional que desarrolle estos aspectos de la directiva referidos a los cigarrillos electrónicos con nicotina. También consideramos necesario que se clarifique de forma general el uso de estos dispositivos en lugares públicos.