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Tabaquismo: Champix® será financiado

11 octubre 2019
champix financiado

11 octubre 2019

El Ministerio de Sanidad ha anunciado que el tratamiento contra la adicción al tabaco Champix® se financiará a partir del 1 de enero de 2020. Desde OCU aplaudimos esta decisión y pedimos más recursos para acompañar también al paciente con una adecuada terapia cognitivo-conductual.

Adicción al tabaco y tratamientos

El medicamento Champix®, cuyo principio activo vareniclina está indicado para la deshabituación tabáquica, será financiado por el Sistema Nacional de Salud a partir del 1 de enero de 2020 como parte de una estrategia integral para disminuir el consumo del tabaco en España impulsada por la Comisión de Salud Pública del Consejo Interterritorial del SNS.

Según datos de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, 10,8 millones de personas fuma en España. Esta cifra, lejos de reducirse, creció un 3% el último año, observándose un preocupante aumento de nuevos fumadores cada vez más jóvenes. Las estadísticas indican que la mayoría de los fumadores intenta dejar de fumar una media de dos veces antes de conseguirlo de manera definitiva.

más fumadores

La experiencia positiva de Navarra

Hasta ahora los tratamientos farmacológicos para dejar de fumar no se encontraban financiados con fondos públicos en España. Aquellos pacientes que, bien por decisión propia o aconsejados por su médico, decidían intentar dejar de fumar y recurrían a los tratamientos disponibles debían pagarlo de su bolsillo en las farmacias.

La excepción fue la Comunidad Foral de Navarra que en 2017 inició un piloto ofreciendo tratamiento con todos los medicamentos disponibles: terapia de reemplazo de nicotina (parches, chicles, comprimidos), bupropion y vareniclina. La experiencia resultó positiva y, según datos de su Consejería de Salud, en 2018 más de 6.000 personas recibieron ayuda para dejar de fumar y un 35% de los participantes en el programa declararon mantenerse sin fumar al año de comenzar con el tratamiento.

Champix®, ¿en qué consiste y cuáles son sus efectos adversos?

Vareniclina, administrada por vía oral en forma de comprimidos, actúa directamente en los receptores del cerebro que modulan la respuesta a la nicotina. El fármaco tiene la particularidad de que gradualmente produce una reducción de los efectos gratificantes de fumar

El tratamiento con vareniclina ha de mantenerse 12 semanas y se lleva a cabo en fases en las que se va aumentando la dosis del fármaco poco a poco durante la primera semana, mientras el paciente sigue fumando, hasta la fecha en que decide dejar de fumar totalmente, momento en el cual la dosis se estabiliza en 1 mg dos veces al día durante el resto del tratamiento

Como todos los medicamentos, vareniclina puede dar lugar a efectos adversos, entre los más frecuentes se cuentan las náuseas, la dificultad para dormir y el dolor de cabeza.

¿Cuál será su impacto presupuestario?

Actualmente el coste del tratamiento completo de 12 semanas oscila entre 300 y 400 euros por paciente. Por el momento, Sanidad no ha dado detalles sobre el impacto económico que tendrá esta medida y se ha limitado a decir que este dependerá del número de potenciales pacientes que decidan iniciar un tratamiento de deshabituación tabáquica. La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) estima que en torno al 15% de los fumadores tiene interés en dejar de fumar lo que se traduciría en unos 75.000- 80.000 tratamientos al año.

A la hora de valorar desde el punto de vista económico el impacto de cualquier medida sobre el tabaquismo hay que considerar el retorno de la inversión. Los fumadores hacen una mayor utilización de los servicios sanitarios y tienen unas mayores tasas de absentismo laboral. En términos de costes sanitarios un fumador le cuesta el doble al sistema público que un no fumador, a lo que hay que añadir los costes indirectos por bajas laborales, más frecuentes también en fumadores. Un estudio publicado en 2018 analizó, desde el punto de vista del coste-efectividad, las distintas alternativas de tratamiento farmacológico para dejar de fumar y determinó que desde la perspectiva del financiador, que en el caso de España es el sistema público de salud, la vareniclina resultaría la opción más eficiente.

Financiación y acceso al tratamiento: falta claridad

Si bien la noticia de la financiación del primer tratamiento para dejar de fumar ha sido acogida de forma positiva por parte de todos los agentes implicados en la lucha contra el tabaquismo, en torno a ella surgen dudas sobre los criterios que han sido tenidos en cuenta para la financiación de este medicamento concreto y sobre cómo se aplicarán para que un paciente pueda acceder al tratamiento.

De momento Sanidad solo ha especificado que el criterio más determinante será que haya una voluntad real y manifiesta de dejar de fumar por parte del paciente. Tampoco ha sido aclarado cómo será el acceso del paciente al tratamiento, qué nivel asistencial iniciará la prescripción del tratamiento, si lo harán los médicos de atención primaria o bien deberá realizarse por el especialista (neumología, por ejemplo) o ambos.

Pedimos más recursos en las terapias para dejar de fumar

Los colectivos implicados en la lucha contra el tabaquismo venimos reclamando nuevas medidas e iniciativas para luchar contra esta adicción. Entre las medidas propuestas en la Declaración de Madrid de 2018, suscrita por OCU y por prácticamente todas las organizaciones sanitarias y sociales involucradas en la lucha contra el tabaco, se destacan:

  • Incrementar la presión fiscal de todos los productos de tabaco, haciéndola similar a la de los países de nuestro entorno, con el fin de disminuir su accesibilidad a las poblaciones más vulnerables, sobre todo a los menores de edad.
  • Exigir el cumplimiento de la legislación vigente sobre el consumo de tabaco en los lugares públicos. En nuestro estudio realizado en 70 terrazas cerradas o abiertas solo por un lado en Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Sevilla pudimos comprobar que la ley antitabaco no se respeta.
  • Prohibir fumar en cualquier tipo de vehículo para evitar la exposición al humo de todos los pasajeros, especialmente los menores, por motivos de salud y de seguridad vial.
  • Ampliación de los entornos sin humo en lugares al aire libre (instalaciones deportivas y de espectáculos, paradas y andenes de medios de transporte, playas y otros espacios naturales, piscinas comunales…etc.)
  • Introducir el empaquetado neutro con el fin de disminuir el atractivo del producto a los menores de edad y aumentar su percepción de riesgo.
  • Realizar campañas orientadas a los diversos perfiles de la población.
  • Facilitar el acceso de la población fumadora a profesionales sanitarios entrenados en el abordaje del tabaquismo.
  • Financiar todas aquellas intervenciones clínicas, psicoterapéuticas y farmacológicas, que hayan mostrado efectividad y seguridad en el tratamiento del tabaquismo.
  • Eliminar la publicidad del tabaco y productos relacionados en los puntos de venta.
  • Reforzar la prohibición de venta a menores, vigilando especialmente los productos distribuidos a través de internet.

Desde OCU aplaudimos la decisión de las autoridades sanitarias de garantizar el acceso de los pacientes al menos a un tratamiento farmacológico para dejar de fumar. No obstante, fumar es una adicción, y como tal entran multitud de factores no sólo son físicos, también psicoemocionales y sociales.

Abordar el tabaquismo farmacológicamente en exclusiva pierde eficacia si no se acompaña de una adecuada terapia cognitivo-conductual a los pacientes, para lo que hacen falta más recursos para acompañar al paciente durante el largo proceso de deshabituación tabáquica.

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