ASUNTO: Denuncia pública por presunto abuso y vulneración de la Ley de Contrato de Seguro por parte de Línea Directa.
A la atención de la OCU y de los consumidores:
Mediante el presente escrito, deseo exponer y denunciar públicamente la situación de indefensión y el calvario que estoy sufriendo desde hace casi 9 meses a manos de la compañía aseguradora Línea Directa, con la esperanza de que mi caso sirva de advertencia a otros usuarios, especialmente a los actuales o futuros clientes de esta compañía.
Los hechos:
En junio de 2025, mi vehículo (con apenas unos meses de antigüedad) sufrió un fuerte accidente de tráfico provocado por un tercer vehículo, cuya culpabilidad está totalmente reconocida y aceptada. El coche estaba asegurado a Todo Riesgo con Línea Directa. A consecuencia del golpe, el vehículo sufrió daños estructurales severos, afectando directamente a un componente vital y de altísimo coste.
La peritación independiente de los daños asciende a 50.000 euros. Dentro de esta valoración técnica, el Servicio Oficial de la marca ha emitido un presupuesto de más de 35.000 euros que corresponden única y exclusivamente a la sustitución íntegra de dicho componente vital. El fabricante del vehículo ha sido tajante: cualquier intento de reparación parcial o "parcheo" que no sea su sustitución completa, supondrá la pérdida automática e irreversible de la garantía oficial del coche, además de comprometer gravemente la seguridad del mismo.
La mala fe de la aseguradora:
Lo más indignante de este caso es que, al ser un accidente sin culpa por mi parte, mi aseguradora (Línea Directa) tiene la obligación legal de defender mis intereses y reclamar el coste íntegro a la compañía del conductor culpable. Sin embargo, en lugar de protegerme como su clienta, actúan en mi contra.
Línea Directa se niega rotundamente a reclamar el coste real de la reparación técnica correcta o a declarar el Siniestro Total (lo que les obligaría a indemnizarme con el valor a nuevo del vehículo, al tener menos de un año). En su lugar, pretenden imponer una reparación negligente de bajo coste para ahorrar dinero entre compañías, lo que destruiría el valor de mi coche y me dejaría sin garantía oficial.
Ante su negativa, me vi en la obligación de contratar a un perito independiente e iniciar el procedimiento regulado en el Artículo 38 de la Ley de Contrato de Seguro (LCS), notificando formalmente la valoración de los 50.000 euros.
La ley establece que, una vez notificado mi perito, la aseguradora tiene un plazo estricto de 8 días para nombrar al suyo. Línea Directa incumplió flagrantemente este plazo legal, tardando más de 20 días en designar a su perito. Según la propia ley, al saltarse este plazo, la aseguradora queda legalmente vinculada a aceptar el dictamen de mi perito. Sin embargo, en un acto de absoluta prepotencia, Línea Directa ignora la ley, ignora los plazos y ha emitido un acta unilateral rechazando hacerse cargo de la reparación correcta.
Las consecuencias para el consumidor:
El próximo mes se cumplirán 9 meses desde el accidente. Nueve meses en los que mi coche nuevo está inmovilizado en un taller porque mi propia aseguradora se niega a cumplir su contrato y a reclamar lo que es justo a la compañía contraria.
Durante todo este tiempo, como consumidora y víctima inocente de un accidente, he tenido que seguir haciendo frente religiosamente a las letras del préstamo del coche, al propio seguro a Todo Riesgo de Línea Directa y a los impuestos de circulación de un vehículo que no puedo usar. La compañía juega al desgaste psicológico y económico, sabiendo que el cliente de a pie tiene dificultades para enfrentarse a sus gabinetes jurídicos.
Petición:
Pongo este caso en conocimiento de la OCU para denunciar las prácticas dilatorias, el desprecio por la seguridad en las reparaciones y el incumplimiento de la Ley 50/1980 por parte de Línea Directa.
Actualmente, el caso está elevado a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP) y en vías de judicialización, pero considero vital que la opinión pública conozca cómo actúa esta compañía a la hora de la verdad: abandonando a sus propios clientes, incluso cuando no han tenido la culpa del siniestro.
Atentamente,
Una consumidora afectada.