A la atención de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):
Por medio de la presente, quiero interponer una reclamación formal contra el taller encargado de la reparación y pintado integral de mi vehículo, trabajo realizado a través de mi póliza a todo riesgo con Mutua Madrileña.
El vehículo fue entregado al taller para un pintado completo y el resultado recibido ha sido absolutamente deficiente, presentando numerosos desperfectos, acabados impropios de un trabajo profesional y daños adicionales ocasionados durante la reparación.
Antes de recoger el vehículo, el jefe de taller me llamó asegurando que el coche había quedado “espectacular”. Sin embargo, al acudir a retirarlo comprobé múltiples defectos graves, entre ellos:
Luna delantera lijada y dañada.
Tornillo visible y mal colocado entre paragolpes y aleta delantera derecha.
Restos y gotas de pintura sobre gomas.
Acabado general con una “piel de naranja” excesiva y evidente en toda la carrocería.
Estribos con antigravilla aplicada pero sin pintar ni lacar, quedando un acabado poroso y de distinto color.
Sustitución de soportes del paragolpes trasero sin reparar correctamente el paragolpes, realizando agujeros y colocando tornillos visibles de manera chapucera.
Faro delantero derecho quemado en su parte inferior.
Rozamiento de la rueda trasera izquierda provocado por un tornillo mal instalado en la guía del paragolpes trasero, causando además posibles daños en ambas ruedas traseras.
Restos de silicona en el capó y bajo uno de los espejos.
Mala colocación y ajuste de la tapa del gancho de remolque del paragolpes.
Además, el propio taller reconoció parcialmente el mal estado del trabajo. El pintor admitió expresamente que el techo estaba mal pintado y presentaba “piel de naranja”.
La explicación facilitada por el taller respecto al mal ajuste del paragolpes fue que habían instalado un paragolpes no original, circunstancia que en ningún momento fue autorizada ni comunicada previamente. Considero inadmisible que se instalen piezas no originales sin consentimiento del cliente y posteriormente se pretenda justificar con ello un acabado deficiente.
El trato recibido por parte del jefe de taller ha sido igualmente inaceptable, mostrando una actitud irrespetuosa, chulesca y carente de profesionalidad, negándose en todo momento a asumir responsabilidades por los daños ocasionados.
Ante la gravedad de la situación, decidí acudir a otro taller independiente, donde un profesional de pintura confirmó que el acabado realizado es una auténtica chapuza y que los trabajos ejecutados no cumplen unos estándares mínimos de calidad profesional.
Solicito formalmente:
La revisión íntegra de los trabajos realizados.
La reparación completa y correcta de todos los daños ocasionados.
La sustitución de las piezas dañadas o mal instaladas.
Una valoración pericial independiente.
Que se depuren responsabilidades tanto del taller como, en su caso, de la aseguradora por permitir este tipo de actuaciones.
Adjunto fotografías y vídeos donde se aprecian claramente todos los desperfectos mencionados.
Quedo a la espera de una solución inmediata y satisfactoria.