Reclamo frente a eDreams por la renovación de mi suscripción eDreams Prime, que considero engañosa y abusiva.
El año pasado ya intenté cancelar la suscripción. En lugar de tramitar una baja definitiva, eDreams me ofreció una devolución parcial de 45 € y me indicó que me avisaría antes de la siguiente renovación para poder cancelar. Sin embargo, ese aviso no se ha producido y este año se ha vuelto a cargar la suscripción.
No recibí un preaviso efectivo antes del cargo y la opción de aviso por email un mes antes de la renovación aparece deshabilitada por defecto.
He intentado cancelar y reclamar online, pero no existe una vía efectiva para hacerlo respecto de Prime. La empresa remite al consumidor al teléfono, lo que impide obtener una prueba documental clara. Además, el enlace facilitado para reclamar online exige obligatoriamente un número de vuelo, dato que no existe ni aplica en una reclamación sobre una suscripción Prime.
También intenté retirar la tarjeta asociada a eDreams Prime como medida preventiva, pero eDreams no permite eliminarla si no se introduce otro medio de pago. En la práctica, esto obliga al consumidor a mantener siempre una tarjeta activa, incluso cuando quiere evitar futuras renovaciones.
Hoy he llamado a eDreams para solicitar la devolución del importe cobrado y cancelar la suscripción. No han aceptado devolver el importe y, aunque he solicitado la baja, no tengo una confirmación documental suficiente de que la cancelación haya quedado correctamente tramitada.
Considero que este sistema está diseñado para dificultar la cancelación y retener artificialmente al consumidor: renovación automática sin preaviso efectivo, promesa incumplida de aviso previo, cancelación y reclamación sin vía online real, formulario inadecuado, imposibilidad de retirar libremente el medio de pago y falta de confirmación escrita suficiente.
Solicito la devolución íntegra del importe cobrado, la cancelación definitiva de eDreams Prime, confirmación escrita de que no se producirán nuevas renovaciones ni cargos futuros, y que se investigue esta práctica por resultar engañosa, poco transparente y contraria a los derechos de los consumidores.