Llevo siendo cliente del gimnasio VIVAGYM desde su inauguración en el centro comercial Artea y, durante años, la experiencia ha sido muy positiva. Sin embargo, desde este verano la situación ha empeorado notablemente, hasta el punto de resultar insostenible.
El aumento de público ha sido considerable y ha traído consigo numerosos problemas: dificultad casi constante para reservar clases, falta de material una vez dentro de ellas, vestuarios saturados y, especialmente preocupante, una clara falta de limpieza y mantenimiento. En las duchas es habitual ver manchas de moho en los azulejos, algo que considero inaceptable en un centro deportivo.
Quiero destacar que los monitores realizan un trabajo excelente; son profesionales, atentos y se les ve claramente desbordados, teniendo que dar la cara ante las quejas continuas de los usuarios sin que esté en su mano solucionar estos problemas.
Hoy ha sido la gota que ha colmado mi paciencia. He acudido a una clase de Body Pump y no he podido acceder por falta de espacio. En otras ocasiones, aun entrando, la escasez de material impide realizar la clase con normalidad, pero hoy directamente no he conseguido ni una barra, lo que ha hecho imposible participar.
Entiendo que, con el volumen actual de usuarios, la pérdida de algún cliente les pueda poco relevante. Sin embargo, el servicio ha caído en picado y mi opinión sobre el gimnasio, así como la que traslado a mi entorno, ha cambiado radicalmente.
Un saludo,