Tras el fallecimiento del tomador del seguro, solicitamos la baja de la póliza a vencimiento únicamente para evitar problemas de cobro, ya que la cuenta y la tarjeta asociadas ya no existían.
Ahora el vehículo ha sido vendido y hemos pedido cancelar el seguro de forma inmediata, algo que consideramos totalmente lógico. Pues bien, la respuesta de la compañía es que “no pueden” porque el sistema no les deja al haber una baja a vencimiento ya solicitada.
Es decir: aunque el coche ya no es nuestro y el titular ha fallecido, pretenden mantener la póliza activa hasta la fecha de vencimiento por un problema interno de su sistema.
Me parece una situación completamente absurda y una falta total de empatía y sentido común.