El día 30 de mayo de 2026 realicé un pedido a través de Uber Eats (Pedido nº 63CE7) por un importe de 45.66€. Dicho pedido nunca llegó a mis manos.
Mi bloque de pisos se encuentra en una zona interior de difícil localización dentro de la urbanizacion. Es posible que el repartidor se equivocase de bloque y llamó a otro telefonillo. Al identificarse con mi nombre, la persona que contestó pudo deducir el código de entrega.
El sistema de seguridad de Uber Eats utiliza como PIN los 4 últimos dígitos del número de teléfono del usuario, un patrón totalmente predecible y vulnerable. El repartidor entregó el paquete de manera negligente a otra persona sin verificar mi identidad real, basándose únicamente en un código que ha dejado de ser seguro por su propia predictibilidad.
Tras ponerme en contacto con el soporte de la aplicación, se niegan en rotundo a realizar el reembolso alegando de forma automática que el PIN valida la entrega, sin atender a una revisión humana del fallo de seguridad y del error de localización del repartidor.
Solicito a Uber Eats la revisión del caso y la devolución íntegra de los 45.66€ € cobrados por un servicio que no ha sido prestado debido a una vulnerabilidad en su sistema de verificación.