Por medio de la presente, expongo formalmente mi reclamación en relación con el viaje organizado por su empresa, debido a las múltiples incidencias y deficiencias sufridas antes y durante el desarrollo del mismo.
En primer lugar, el contacto inicial lo realizamos con A.D.E., quien fue la persona que nos ofreció la reunión informativa sobre el viaje. Sin embargo, al acercarse la fecha y al no recibir más información, tuvimos que preguntar por iniciativa propia. Fue entonces cuando supimos que dicha persona ya no se dedicaba a esta gestión y que otro trabajador asumiría la organización, sin que se nos hubiese comunicado previamente este cambio.
Posteriormente, una de mis compañeras intentó contactar por privado con la nueva organizadora, C.O., cuyo contacto nos fue facilitado. No obtuvo respuesta. Más tarde, yo misma volví a escribirle y en esa ocasión sí contestó, creándose entonces un grupo de WhatsApp en el que estábamos mis tres compañeras y yo. A través de este grupo mantuvimos comunicación con C.O., quien nos proporcionó información sobre diversas cuestiones que planteábamos, aunque la comunicación fue, en numerosas ocasiones, poco fluida y con falta de claridad.
Más adelante, a través de un grupo general donde estábamos todos los jóvenes participantes, se nos presentó al staff que nos acompañaría durante el viaje, M.F. Él mismo nos confesó que nunca había estado en el destino al que viajábamos, aunque nos transmitió confianza asegurando que sería un gran viaje.
Una vez iniciado el viaje, se nos facilitó un planning organizado por el staff. Sin embargo, en dicho documento no se detallaban correctamente todas las excursiones contratadas, especialmente aquellas que habíamos pagado como extras. Tuvimos que preguntar día tras día para saber cuándo se realizarían, generando incertidumbre y desorganización.
Una de las primeras excursiones fue a Isla Saona. En términos generales, la experiencia fue positiva, pero finalmente no pudimos realizar la actividad de snorkel que previamente se había mencionado en el grupo general.
En cuanto a las fiestas nocturnas organizadas, algunas fueron modificadas sin apenas explicación, generando confusión. Además, no se organizó adecuadamente un punto de encuentro claro, por lo que los jóvenes debíamos estar constantemente pendientes del staff para saber dónde reunirnos, sin haberse fomentado en ningún momento una organización grupal cohesionada.
Otra de las excursiones contratadas como extra fue Samaná, la cual se programó el mismo día que la salida a Coco Bongo. Esto supuso una situación de estrés innecesaria, ya que la salida a Coco Bongo estaba prevista a las 20:00h y regresamos de la excursión a las 19:50h, con un margen prácticamente inexistente. Esta preocupación fue comunicada previamente al staff, quien nos indicó que no nos preocupáramos, ya que él estaría con otro grupo en otra excursión y que, si se retrasaba, nos esperaría. Intentamos contactar con él en varias ocasiones y fue imposible. Tuvimos que cambiarnos con extrema rapidez y, afortunadamente, accedieron a esperarnos ligeramente. Esta situación podría haberse evitado si la excursión se hubiese programado otro día sin actividades o si el staff hubiese supervisado adecuadamente los horarios.
Por otro lado, dos de mis compañeras enfermaron durante el viaje e intentaron contactar con el staff sin obtener respuesta alguna.
En relación con el alojamiento, en nuestra habitación se rompió el secador. Informamos en recepción y no nos hicieron caso. Se lo comunicamos al staff y nos indicó que debíamos gestionarlo a través de él, asegurando que lo solucionaría. Sin embargo, pasaron dos días sin respuesta, teniendo que volver nosotras mismas a recepción para insistir y resolver la incidencia.
Asimismo, estaba planificada una visita a un cenote el mismo día que la Hacienda, actividad que figuraba en el planning enviado previamente y que finalmente no se realizó, sin recibir explicación alguna.
Respecto al hotel, según el staff, se nos deberían haber ofrecido varias opciones para elegir alojamiento, pero esto no fue así. Se nos asignó directamente un hotel sin posibilidad de elección. Además, el servicio dejó mucho que desear:
* Tardaron varios días en atender la incidencia del secador.
* Durante toda la semana tuvimos dificultades para cambiar las toallas; constantemente nos indicaban que no disponían de más y que regresáramos más tarde, sin solución efectiva.
* En una ocasión no dejaron toallas en nuestra habitación, impidiéndonos ducharnos hasta casi una hora después, cuando finalmente las trajeron.
* La limpieza de las habitaciones fue claramente insuficiente para la categoría del hotel.
Considero —y no hablo solo en nombre propio, sino también en representación de varios jóvenes con quienes comenté estas situaciones— que el staff asignado no estuvo a la altura de un viaje de estas características. Tratándose de una empresa de esta categoría y de un grupo de aproximadamente 99 jóvenes en un país extranjero, consideramos que deberían haberse asignado al menos dos miembros de staff cualificados y con experiencia en el destino, tanto por organización como por seguridad.
El viaje supone un elevado coste económico y está concebido como una experiencia para disfrutar. Sin embargo, la falta de organización, comunicación y atención a las incidencias hizo que la experiencia no estuviera a la altura de lo prometido ni de lo esperado, especialmente si la comparamos con otros viajes organizados por su empresa, cuyas imágenes y referencias distan considerablemente de nuestra vivencia.
Con esta reclamación no solo pretendo trasladar mi descontento, sino también que se tomen medidas para mejorar la organización y gestión de futuros viajes, evitando que otros jóvenes tengan que vivir una experiencia similar.
Quedo a la espera de una respuesta formal por su parte y, en su caso, de las medidas compensatorias que consideren oportunas.