El servicio proporcionado por HP en la (no)reparación de una impresora HP Envy 6110e ha sido inaceptable. La impresora dejó de funcionar debido a su desconexión de la red, sin que se haya podido conocer la causa ni restablecer la conexión. No funcionaban ninguna de las funciones: ni imprimía ni copiaba ni escaneaba. El problema era de difícil diagnóstico ya que el ordenador sí que veía y reconocía la impresora, enviaba el documento a imprimir, pero la impresión no se producía, la impresora se bloqueaba y era necesario apagarla para que se reiniciase
Tras múltiples intentos fallidos de reinicio, llevé la máquina a la tienda en la que la compré. El técnico al cargo comprobó el mismo malfuncionamiento por lo que procedimos a contactar con el servicio técnico de HP. Tras más de treinta minutos de conversación con el servicio técnico, durante los que se nos pidió que hiciésemos varias fotografías de la pantalla de la impresora, como así hicimos, y tras constatar que el error persistía, se nos asignó un número de expediente para su reparación. En un correo posterior de HP, se me pidió que enviase las fotos realizadas, como así hice. Llegados a este punto, pensé que HP había aceptado proceder a repara la máquina, ya que se había constatado que no era un problema subsanable online. Me dijeron que me llamarían en breve. Interpreté que para acordar el modo de recogida de la impresora para su reparación. Error
Al día siguiente recibí la esperada llamada de HP y para mi sorpresa e indignación, el técnico que me llamó me anunció que teníamos que repetir, de nuevo, todo el proceso de intento de reinicio online que ya habíamos hecho desde la tienda. Me negué. Como consumidor, y como mero ciudadano, me sentí humillado. Impotente ante un sistema interpuesto entre HP y el cliente con el único objetivo de impedir que la máquina llegue a un taller de reparación de HP. Vista su actuación, me pregunto si realmente existen.
Hemos llegado a un punto en el que un consumidor al que se le estropea un producto tiene que demostrar por duplicado que tal defecto existe. Ya no es que HP se niegue a repararlo si tal prueba no se produce, es que el protocolo interpuesto hace que el consumidor se sienta impotente y humillado. ¿Hasta cuándo vamos a soportar esto?