El día 26 de marzo, a las 20:40, fui atendida en caja en el Druni de la rambla nova de Tarragona y tuve una experiencia que evidencia una grave falta de preparación del personal.
Durante el proceso de pago, al revisar un blush cuya caja ya se encontraba abierta, simplemente saqué el producto del interior, ya que la caja estaba previamente abierta, delante de la propia empleada de caja, con el fin de comprobar que no había sido utilizado, algo básico tratándose de cosméticos.
Aun así, me encontré con una actitud impositiva por parte de la empleada, quien afirmó que yo “tenía que comprar” el producto,
La forma en que se gestionó la situación evidencia una clara falta de criterio, un juicio erróneo y una actitud autoritaria ante algo simple y fácilmente verificable.
Lo más preocupante no es solo lo ocurrido, sino el tipo de actitud adoptada: incompatible con una atención al cliente mínimamente profesional.Los problemas personales no deben transladarse al trato con los clientes ni reflejarse en una actitud negativa durante la atención.
Resultado directo: desistí de la compra
Se recomienda a la gestión revisar con urgencia la preparación del personal en caja, especialmente en lo relativo a sentido común, trato al cliente y manejo de situaciones básicas.Que reúna su personal para prepáralos e así evitar que este tipo de situaciones se repitan. Este tipo de conductas no solo generan incomodidad, sino que alejan a los clientes y afectan directamente a la reputación y a las ventas del establecimiento