Era septiembre de 2025. Por aquel entonces, mi cliente ya había optado por dejar de pagarme.
Hice los cálculos, el dinero que salía, el que no entraba, y concluí: a marzo no llego.
Yo, pensé: vendo el piso.
Era septiembre y marzo estaba lejos.
Había comprado en Tecnocasa dos pisos en 3 años y pensé: soy cliente… además, siempre se me dieron bien los niños.
Les expliqué mi problema, mi agobio, mis necesidades y mis plazos.
El muchacho se ajustó la corbata verde y sentenció: se vende rápido.
Tras muchos cálculos, buscando una venta rápida, decidí el mejor precio: el más barato.
Le echaron fotos y, dos días después, ahí estaba mi salón en Idealista.
El más limpio, el recién reformado, el más digno… y el más barato.
Tuvo una acogida espectacular: muchas visitas, muchos “like”… Me imaginaba a la gente amontonada y la cola dando la vuelta a la rotonda por ver mi cuarto baño, el mismo de las fotos, pero en verdad…
La cosa se fue calmando, la cola cada vez más pequeña y no llegó ni una oferta.
Al mes, el muchacho de Tecnocasa, sentenció: hay que bajarlo.
Lo bajé. Me dije: ahora seguro que sí…
El tiempo pasaba… y al mes volvió a llamar: lo bajamos otra vez.
La gente vendía los pisos hasta por videollamada y yo rebajando…
A estas alturas, la corbata ajustada ya era la mía.
Se me hacía raro. Si utilizas Wallapop, sabes que alguien intentará comprarlo por 10 euros.
Pero ni eso. Ni una oferta.
Al fin, el 8 de enero, coincidiendo con la última rebaja, tras 115 días en venta, llegó la primera oferta… Era baja y sorprendente porque la interesada era la misma comercial de Tecnocasa, la misma que, sin éxito, lo había intentado vender…
Me alegré. Tras 115 días, éramos casi familia.
Conocían mi desesperación…sabían que no iba a rechazar la oferta… que me estaba costando la salud.
Aun así, dije: la acepto, pero tenemos que firmar las escrituras antes del 15 de marzo.
Mi primo, el abogado, me dijo:
“Parece que te están timando… hay conflicto de interés…
¿Cómo sabes tú que nadie les ha hecho una oferta?
Manipulación del precio… te han empujado a bajarlo…
Han estado esperando a que estés con la soga al cuello… mala praxis…”
Yo: “¿Qué dices, hombre, si soy cliente…?”
dudé y pregunté: ¿la hipoteca?
Respondieron: la tiene casi concedida…
Insistí: ¿el 15 de marzo?
Confirmaron: bff en menos de dos meses…
Hoy, 28 de marzo, aún no hemos firmado… no recuerdo un mes tan duro.
Vendí el piso para no tener que hablar con el banco y, al final, llegaron los pagos y… un problemón.
Al menos, la compradora ya tiene la hipoteca.
Sí, hace ya varios días, hasta la FEIN ha pasado… y firmaremos el 6 de abril.
Antes no le viene bien a la muchacha…
Hacía ya días que no me cogían el teléfono y me había preocupado, pero hoy me han escrito para recordarme que les pague lo que falta, la mitad de los honorarios, que lo haga antes de la firma…
O mejor antes, que tienen que cerrar el trimestre…
los negocios son los negocios, los honorarios, los escrúpulos, la dignidad y, sobre todo, la buena educación…
Les he dicho que no desconfíen, que yo pago lo que debo, aunque tenga que vender un piso…
que esta vez, no dejaré que sea el comprador quien decida el precio…
Yo había pensado que, por ser cliente y por lo que dice mi primo, no me los iban a cobrar…