Informe

Prosumidores: creatividad en el entorno 2.0

08 octubre 2017
prosumidores

En medio de la revolución que ha supuesto el auge del consumo colaborativo surge la figura del prosumidor, una combinación de productor y consumidor. Internet se ha convertido en el medio para visibilizar la creatividad y las habilidades de estas personas, aunque todavía no existe un marco legal claro y transparente.

Sin normativa a la que atenerse

La inseguridad jurídica es uno de los problemas principales a los que se enfrentan los prosumidores. La legislación española todavía no ha sabido adaptarse y flexibilizarse ante las nuevas realidades que presenta el consumo colaborativo.

Los prosumidores no son necesariamente empresarios, sino particulares que generan valor o ingresos desde el ámbito no-profesional. Sin embargo, las iniciativas de micro-emprendimiento comparten una serie de inquietudes como la movilidad, la financiación de proyectos o la inquietud de generar ingresos fuera del ámbito profesional.

Por ejemplo, aquellos que prestan un servicio o realizan un trabajo puntual a través de estas comunidades deben estar alerta, ya que la Seguridad Social exige darse de alta de autónomo a cualquiera que “realice de forma habitual, personal y directa una actividad autónoma a título lucrativo”, sin que exista un umbral mínimo de ingresos o una definición exacta y concreta de lo que significa “habitual”.

El Tribunal Supremo ha considerado admisible en diversas sentencias, no darse de alta en autónomos, si la dedicación a la actividad y la contraprestación obtenida no tienen entidad y regularidad suficientes y los ingresos no alcanzan el salario mínimo (9.907,80 euros al año en 2017). También hay que tener en cuenta si se utiliza un local o no, si la actividad es el medio de vida principal o un complemento, etc.

Lo mismo ocurre con el IVA en la venta de productos nuevos: hay que cobrarlo y declararlo cada tres meses. En algunos casos será suficiente incluir los ingresos en la declaración anual de la renta. No obstante, de una u otra forma, siempre es necesario declarar los trabajos realizados, aunque sean puntuales. Nuestra recomendación es que te asesores convenientemente para evitarte problemas.

Desde OCU consideramos que las exigencias regulatorias y burocráticas no pueden ni deben ser iguales para los que realicen una actividad ocasional que para los profesionales que viven de ello.