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¿Hay veneno en los alimentos?

25 agosto 2016
Mercurio pescado

25 agosto 2016

Los productos alimenticios se contaminan con elementos químicos presentes en el medioambiente, como el mercurio y el arsénico, que al usarse en procesos industriales  y verterse al agua aparecen después en la naturaleza. Tal y como hemos comprobado en nuestros estudios, los niveles no son preocupantes y el consumidor no corre ningún riesgo siempre y cuando esas dosis no se sobrepasen. 

Los alimentos al estar en la naturaleza se contaminan con diversas sustancias. El problema se presenta cuando esas dosis se sobrepasan o amenazan con hacerlo, que es lo que podría pasar si no se toman medidas.

MERCURIO

Algunas especies de pescado contienen cantidades de mercurio destacables y su ingesta no debe ser habitual, pero de ahí a desaconsejar el consumo de pescado, va un mundo. Los niveles de mercurio que contienen la mayoría de las especies de pescado que consumimos habitualmente no representan un riesgo para la salud humana.  Sin embargo, además de alternar distintas variedades en nuestra dieta, el consumo de algunos pescados debe evitarse, especialmente por parte de los colectivos más sensibles a los efectos adversos de este metal.  Desde OCU realizamos un análisis de atún y atún claro en aceite vegetal en conserva de distintas marcas, y los valores de mercurio que encontramos están muy por debajo del máximo legal establecido en la Unión Europea, que es de 1 ppm (una parte por millón).

ARSÉNICO

El arsénico es una sustancia natural, presente en nuestro entorno y en los alimentos que comemos, y es inofensivo siempre que se mantenga por debajo de determinadas dosis. De hecho, ya existe un límite para el arsénico en el agua, pero no en los alimentos. Y sin embargo, está claro que muchos lo contienen: en nuestro análisis de 364 alimentos, lo hemos detectado con frecuencia. Un 97% de los moluscos y un 56% de los pescados contenían arsénico pero los niveles no eran en ningún caso preocupantes. 

PESTICIDAS

Los pesticidas por el contrario no están presentes de forma natural sino que se utilizan para evitar las plagas que merman la producción. Al igual que ocurre con el resto de las sustancias, los niveles de pesticidas encontrados en nuestros estudios de alimentos, como frutas y verduras, no son preocupantes y no superan los límites de control. La máxima autoridad europea en la materia (EFSA), también demostró  con su última medición de control oficial que la mayoría de alimentos no tiene pesticidas.  Lo que sí es cierto es que a veces hay varios pesticidas en un mismo alimento por lo que hay que estar alerta de ver el efecto posible de su uso conjunto, lo que se llama el efecto cocktail de esos residuos.

La regla para perder el miedo a estas sustancias y a otros riesgos alimentarios es muy sencilla: variedad. Una dieta variada tiene muchas propiedades nutritivas y además minimiza nuestra exposición a los diferentes contaminantes con lo que nos aseguramos comer sin peligro ninguno.

 


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