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Avances en la evaluación de las sustancias químicas PFAS

22 octubre 2020
PFAS, sustancias químicas dañinas en el cartón de las pizzas y otros alimentos

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) actualiza sus recomendaciones sobre los niveles máximos de ingesta de PFAS, unas sustancias químicas perjudiciales para nuestra salud y el medio ambiente. Los consumidores estaremos así más protegidos.

PFAS: unas sustancias dañinas

Las sustancias perfluoroalquiladas o PFAS son un grupo de sustancias químicas producidas por el hombre. Algunas de ellas pueden acumularse y permanecer en el cuerpo humano largo tiempo, produciendo efectos adversos para la salud. También hacen daño al medio ambiente.

Las PFAS se fabrican y usan en una variedad de industrias en todo el mundo: textiles, productos domésticos, automóviles, procesado de alimentos, construcción, electrónica, espumas contra incendios...

Estas sustancias se encuentran en una amplia gama de productos para los consumidores, cosas que utilizamos diariamente, como baterías de cocina, cajas de pizza o tejidos con repelentes de manchas.

Además, pueden encontrarse en los alimentos y llegarnos a través de ellos: suelen aparecer con más frecuencia en el agua potable, pescados, frutas, huevos y productos derivados del huevo.

¿Cómo se contaminan los alimentos con PFAS?

Existen varias vías:

  • Los alimentos vegetales pueden contaminarse a través del suelo y del agua de cultivo previamente contaminados.
  • Los animales pueden adquirirlos a través del pienso y agua que ingieren.
  • Los alimentos en la industria pueden contaminarse a través de los equipos de procesamiento que contengan PFAS.
  • También los propios envases pueden transmitirlos al alimento.

En OCU llevamos un tiempo preocupados con este tema: ya en 2017  estudiamos la posible presencia de PFAS en envases y papel de cartón de fast food y, por medio de un análisis de laboratorio, descubrimos que estas sustancias se hallaban en el papel en contacto con las palomitas de microondas y en algún tipo de comida rápida.

Efectos graves en nuestra salud

A medida que nos exponemos a las PFAS de distintas fuentes, el nivel de estas sustancias en nuestro cuerpo va aumentando y con el tiempo podemos sufrir efectos perjudiciales en la salud.

La EFSA establece límites

La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), en los estudios que realiza para establecer las recomendaciones de ingestas máximas de PFAS, se ha fijado en dos efectos graves producidos por la acumulación de estas sustancias químicas:

  • La disminución de la respuesta del sistema inmunitario a la vacunación.
  • El aumento del colesterol en sangre.

En un estudio reciente, la EFSA ha fijado un nuevo umbral de seguridad, que ha establecido en una ingesta semanal tolerable (IST) de 4,4 nanogramos por kilogramo de peso corporal.

Los niños es el grupo de población más expuesto, según afirman los científicos de la EFSA, y la exposición durante el embarazo y la lactancia es el principal factor que contribuye a los niveles de PFAS en bebés.

Esta evaluación científica de la EFSA ayudará a los gestores de riesgos a tomar medidas para proteger a los consumidores de la exposición a los PFAS de los alimentos.

Más datos, nuevas medidas

La ciencia avanza y con el tiempo aparecen nuevas técnicas analíticas y más datos que permiten avanzar en el conocimiento de la exposición a sustancias contaminantes. Así ha ocurrido en este caso, en el que la EFSA ha vuelto a estudiar un tema evaluado anteriormente y cuyas conclusiones le han llevado a actualizar sus recomendaciones.

Además, los expertos de la EFSA han empezado a realizar nuevos enfoques para evaluar los riesgos que suponen para las personas y el medio ambiente la exposición a múltiples productos químicos en la cadena alimentaria (el temido efecto cóctel). En concreto, ahora lleva a cabo métodos de evaluación de la toxicidad combinada de grupos de plaguicidas y contaminantes, mientras que antes se realizaba un análisis “sustancia por sustancia”, sin tener en cuenta los efectos combinados de varios compuestos a la vez.

Una normativa necesaria

En este sentido, algunas de las reivindicaciones planteadas por OCU han sido escuchadas, pues la evaluación es un primer paso para poder establecer una legislación al respecto.

Por otro lado, parece que también se avanza en el marco normativo, pues Europa trabaja en la actualización de la legislación de materiales en contacto con los alimentos. A día de hoy, existen materiales que no disponen de una normativa específica, así como muchas sustancias potencialmente tóxicas que tampoco están consideradas en las normas vigentes, lo que hace necesaria una actualización de la normativa. Así lo comprobamos en nuestro estudio de compuestos tóxicos en la tinta de impresión que se emplea en materiales de papel-cartón, donde encontramos sustancias preocupantes que aún no están contempladas en la normativa aplicable. 

 Como vemos, hay avances, pero aún queda mucho por hacer.

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