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Aditivos con nanopartículas a examen

01 febrero 2018
Nanopartículas en aditivos

01 febrero 2018

El dióxido de silicio (E-551) y el dióxido de titanio (E-171) son aditivos que la industria alimentaria usa de manera habitual. En la actualidad están en el punto de mira por cuestiones relativas a la seguridad de su consumo porque contienen o podrían contener en su composición nanopartículas. Te explicamos por qué podría afectar a nuestra salud.

Los nanomateriales son aquellos cuyo tamaño no supera los 100 nm (nanómetros). Esta característica resulta muy útil para otorgar determinadas características al alimento, pero al mismo tiempo, hace que la seguridad del consumo de este tipo de sustancias se cuestione. ¿Por qué?

El problema está en su minúsculo tamaño, ya que podrían atravesar la barrera digestiva y llegar a los distintos órganos a través de la circulación. Aunque faltan datos que aseguren la inocuidad de estas partículas por completo, los científicos continúan investigando sobre el tema. La industria alimentaria por su parte y por si acaso ya busca alternativas al uso de estos productos.

Dióxido de titanio (E-171)

El dióxido de titanio es un aditivo muy común en la industria alimentaria por sus propiedades de colorante blanco y de opacificante. Se utiliza sobre todo en golosinas, productos de chocolate, galletas y chicles, así como en complementos alimenticios. Se le conoce como E-171 y está compuesto de micro y nanopartículas.

Y aquí está el peligro. El INRA (Instituto Nacional de Investigación Agronómica francés) acaba de publicar los resultados sobre un estudio realizado en animales, en donde se demuestra que estas nanopartículas son capaces de atravesar la barrera intestinal y producir alternaciones en el sistema inmunitario y lesiones en el colon a largo plazo. Aunque estos estudios se realizaron en animales, y las conclusiones no son extrapolables a personas.

Dióxido de silicio (E-551)

Este aditivo (E-551) usado como antiapelmazante, es un aglomerado de nanopartículas que se agrupan para formar estructuras de mayor tamaño. Se emplea en sal, especias, ajo y cebolla en polvo, queso rallado o en polvo, edulcorantes, chicles, frituras y arroz para sushi.

La EFSA ha valorado el riesgo de este aditivo y concluye que es necesario revisar sus especificaciones e incluir la distribución de partículas, puesto que el tamaño determina sus propiedades y por ende sus posibles efectos en la salud.  

No se ha podido establecer una ingesta diaria admisible (ADI) para el E-551, pero no se descarta que pueda hacerse en un futuro. Hasta el momento no hay evidencia de que este aditivo, empleado en los productos y en las cantidades actuales, resulte tóxico.

Información al consumidor

Los consumidores debemos estar informados para poder tomar las mejores decisiones. Por tanto es esencial que el etiquetado del producto brinde información completa y veraz.

Según un reciente control realizado por el Consejo nacional del consumidor en Francia y después de analizar 74 productos alimenticios, los fabricantes no están cumpliendo sus obligaciones. Solamente 1, de los 29 que presentaban nanopartículas, lo indicaba en el etiquetado tal y como obliga la normativa.

Estos resultados ya se han puesto en conocimiento a nivel comunitario con el fin de que se ponga en marcha un enfoque proactivo y armonizado dentro de la UE que permita un mayor control de estas sustancias.

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