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Colorantes alimentarios: aditivos estéticos pero innecesarios

27 julio 2020
Colorantes alimentarios

Te los comes “con los ojos” y sin saber, ya que con sus llamativos colores normalmente desconocemos en qué alimentos se encuentran estos aditivos, que solo sirven para teñir. Aunque la mayoría son inofensivos, algunos pueden tener efectos nocivos, por lo que es importante aprender a identificarlos y reducir al mínimo su presencia.  

Tipos de colorantes alimentarios

Los colorantes se incorporan durante la fabricación de los alimentos para hacerlos visualmente más atractivos o para reemplazar los colores naturales que se pierden durante el procesado o el almacenamiento. Pero, lamentablemente, estos aditivos también se utilizan para ocultar la falta de calidad y cantidad de algunos ingredientes.

En cualquier caso, creemos que todos los colorantes son innecesarios y que debería reducirse al mínimo su presencia en los alimentos. Sobre todo, teniendo en cuenta que algunos pueden tener efectos nocivos.

La EFSA (Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria) ha terminado la revisión de las condiciones de uso de los colorantes puesto que los estudios que había sobre su toxicidad eran de los más antiguos. Antes de que un aditivo sea autorizado se requieren muchos estudios que demuestren que su uso está justificado y que no tiene efectos negativos sobre la salud. Las cantidades que se pueden consumir al día de un aditivo, sin que haya riesgo para la salud a corto y a largo plazo, se establecen mediante la llamada Ingesta Diaria Admisible (IDA). La IDA se expresa en miligramos de aditivo por kilo de peso corporal y día.

Si quieres saber qué aditivos se usan en determinados alimentos, para qué sirve cada aditivo y lo que opinamos de él, entra en:

Calculadora de aditivos

Colorantes alimentarios naturales y artificiales

Teniendo en cuenta los datos disponibles, hemos valorado los distintos colorantes en función de su seguridad clasificándolos en 4 categorías (desde “aceptable a “a evitar”). Sin embargo, independientemente de la categoría obtenida, consideramos que todos son prescindibles y pueden ser engañosos.

Eso quiere decir que consideramos los colorantes totalmente innecesarios y que pensamos que se utilizan para enmascarar defectos de calidad o para mejorar artificialmente las características del producto. Sean naturales o artificiales.

Los colorantes más dudosos…

En cuanto a su seguridad, existen 5 colorantes “no recomendables” y 8 “a evitar”. Un estudio británico relacionó el incremento de la hiperactividad infantil con el consumo de alimentos que tenían una combinación de aditivos, entre los que había presencia de estos colorantes. Aunque la EFSA indica que ese riesgo no está claro, recomienda bajar su IDA. Estos colorantes son la tartrazina (E-102), el amarillo de quinoleína (E-104), el amarillo anaranjado (E-110), la azorubina o carmoisina (E-122), el rojo cochinilla A (E-124) y el rojo allura AC (E-129). Los productos que llevan estos aditivos deben advertir que “el colorante (indicando el que sea) puede tener efectos negativos sobre la actividad y la atención de los niños”.

Y los “Alergénicos”

En esta categoría denominada como “Alergénicos”, es decir, aditivos que pueden provocar reacciones de alergia o intolerancia en personas sensibles, existen 10. Uno de esos colorantes es la tartrazina (E-102), que da un tono amarillo, y cuyo consumo deben evitar las personas asmáticas o hipersensibles a los alérgenos.

Colorantes alimentarios ¿son peligrosos?

Aunque los aditivos que aparecen en la lista de ingredientes de los alimentos están todos autorizados, esto no quita que, dentro de lo posible, lo mejor es evitarlos. El problema viene de la acumulación de aditivos, ya que estas sustancias están presentes en abundantes alimentos, dando lugar al efecto suma. Esto quiere decir que se puede rebasar fácilmente la IDA (sobre todo en los niños) cuando en la dieta diaria hay muchos alimentos procesados.

Para limitar la ingesta de colorantes (y de aditivos) lo mejor es:

  • Preferir los alimentos sencillos. Cuanto menos transformados, mejor.
  • Limitar el consumo de los productos de charcutería salados y ahumados.
  • Optar por alimentos cortados y preparados en el momento, mejor que los pre envasados o envasados al vacío.
  • Prescindir de los productos cuyo color, aunque sea atractivo, se consiga artificialmente a base de colorantes.
  • Leer atentamente las etiquetas de los productos. En los ingredientes siempre deben figurar los colorantes (del E-100 al E-180) y el resto de aditivos presentes. Así puedes identificarlos y decidir si quieres comprar o no el producto.
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