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Qué hacer con los alimentos caducados

¿Llenaste demasiado la despensa por el coronavirus?

Pecaste de previsor y al principio del confinamiento compraste demasiada comida que ahora se está empezando a estropear. No tienes por qué tirar los alimentos; recuerda que la fecha de caducidad no es lo mismo que la fecha de consumo preferente, y que no todos los alimentos se conservan igual y durante el mismo tiempo.

16 abril 2020
Qué hacer con los alimentos caducados

Por culpa de la emergencia a la que nos ha abocado el coronavirus, llevamos más de un mes confinados, saliendo solo para lo indispensable. Entre esas salidas imprescindibles están las salidas al supermercado o tiendas de artículos de primera necesidad para abastecernos de lo que nos hace falta.

No es fácil calcular cuando hay que comprar para plazos más largos, y es posible que te hayas quedado corto de algunas cosas y, en cambio,  hayas acumulado otros productos que ahora están caducando o estropeándose en tu nevera o despensa. ¿Qué hay que hacer para evitarlo?

Fecha de caducidad y consumo preferente

¿Han caducado o se pueden consumir? Fecha de caducidad y consumo preferente son dos conceptos distintos que se aplican a tipos de alimentos diferentes.

  • La fecha de caducidad se aplica a alimentos muy perecederos, como carne fresca, pollo, pescado, etc., que no deben consumirse cuando llegan a esa fecha porque puede haber presencia de bacterias patógenas.
  • La fecha de consumo preferente es para productos que, pasada esa fecha, pueden perder cualidades organolépticas. Sin embargo, es poco probable que puedan producir una intoxicación alimentaria si se consumen después de la fecha de consumo preferente, ya que su forma de fabricación implica la eliminación de bacterias patógenas. Es el caso de los embutidos, que pueden quedarse resecos, aparecer olores, sabores raros o, incluso, una mucosidad superficial debida al crecimiento de bacterias; los bollos también pueden resecarse. Y los aperitivos salados y las galletas pueden oler a rancio o tener sabores extraños, pero, en principio, no tienen peligro de producir una intoxicación alimentaria. Por lo tanto, se pueden consumir probando antes cómo están.

Qué hacer con carne, pescado y pollo cuando se acerca su fecha de caducidad

carne y pescado caducados

Carne, pollo y pescado. Con este tipo de alimentos solo hay dos opciones, congelarlos o cocinarlos.

Si vemos que ha pasado un día de la fecha de caducidad, todavía puedes cocinarlo: lava el alimento y haz un guiso, un estofado, unas albóndigas, carne en salsa, cocido, potaje… de esa forma con una cocción prolongada se eliminan las bacterias patógenas. En estos casos, como siempre sucede con los alimentos crudos, deben manipularse con mucho cuidado: hay que lavarse las manos y todos los utensilios que han estado en contacto con el alimento para evitar contaminaciones cruzadas.

También puede congelarse e, incluso después de congelado si se cocina, se puede congelar otra vez ya cocinado, así extendemos mucho su vida útil.

Qué hacer con los embutidos y quesos cuando se acerca su fecha de caducidad

embutido caducado

  • Alimentos como embutidos, jamón cocido, pechuga de pavo, mortadela, etc. pueden congelarse directamente. Hay que dejarlos descongelar despacio durante un día en la nevera y después se pueden consumir tal cual.
  • Los quesos también pueden congelarse, aunque pueden perder algo de textura y jugosidad si se tienen congelados mucho tiempo o no se protegen en una bolsa bien cerrada, pero se pueden consumir sin problema. Cuando pierden textura y jugosidad se pueden usar para rellenar canelones, para ponerlo encima de pizzas, etc. Los quesos duros, como el manchego, el parmesano, etc. se pueden conservar congelados y rallarlos directamente cuando vayamos a gratinar algún plato.

Qué hacer con las frutas y verduras cuando se empiezan a estropear

verdura y fruta estropeada

  • Las verduras que empiezan a picarse o mostrar síntomas de moho y podredumbre se pueden utilizar ... siempre que se retire ampliamente la zona dañada. Puedes usarlas para hacer pisto, puré,salteados, estofados con carne, etc.
  • En las frutas también se pueden aprovechar las partes que podamos salvar y emplearlas para elaborar macedonia o en smoothies, batidos o repostería. Se pueden usar al momento o también se pueden congelar para usarlas más adelante. Los plátanos, por ejemplo, se pueden congelar y luego servirán para hacer galletas, bizcochos, batidos… a los que aportan dulzor sin que se note la pérdida de textura que se produce al congelarlos.

Qué hacer con la bollería cuando se empieza a secar

bollería caducada

  • Cuando los bollos o el pan se ponen duros se puede hacer puding con un preparado para flan o con huevos leche y azúcar; también se pueden cortar en rebanadas para hacer torrijas o usarlos como base de un tiramisú, en el caso de la bollería.
  • El pan, por supuesto, se puede rallar, se puede usar para hacer sopas de ajo o de cebolla o migas: ahora que tenemos más tiempo se puede aprovechar para hacer esos platos con los que soñamos cuando estamos muy atareados fuera de casa.

Alimentos que se pueden usar después de la fecha

Hay otros tipos de alimentos que se pueden consumir sin problemas pese a que haya pasado la fecha del envase: mira cuáles son los productos que no hay que tirar solo porque se cumpla la fecha.

  • Alimentos como yogures o postres pueden consumirse sin problema, aunque se hayan pasado días de la fecha de consumo preferente.
  • Lo mismo ocurre con las latas, aunque lleven un mes caducadas, aguantan bien. Es conveniente abrirlas y ver cómo están. El contenido puede haberse puesto rancio y separarse en fases o quizá se ha alterado el color, pero puede que se pueda comer si apenas llevan caducadas unos meses.
  • Con la pasta, el arroz o las legumbres no hay problema en tomarlas caducadas. Puede que estén más secas y tarden más en cocer o se altere un poco el sabor, pero lo normal es que se queden un poco secas y poco más.
  • Con las salsas, como el tomate frito, aunque hayan caducado hace unos días días o una semana, no hay problema. En el caso de las mayonesas o salsas basadas en aceites o grasas, es habitual que se enrancien o se separen en fases; basta con abrirlas y probarlas para saber si se pueden consumir o no.

Aprovecha las sobras

Más allá de los grandes clásicos de la cocina de aprovechamiento, los purés, torrijas, croquetas... hay otras opciones para evitar tirar la comida, incluso los restos que normalmente desechamos.

  • Unas peladuras de las patatas bien lavadas se pueden transformar en chips, haciéndolas en el horno untado con un poco de aceite y especias.
  • Con los restos de las verduras se puede hacer un caldo para añadir a sopas y guisos (por ejemplo con las vainas de habas o guisantes, las hojas exteriores de las lechugas…).
  • Los restos de una pasta sirven para hacer fritada, una especie de tortilla de pasta típica de Italia.
  • Restos de carne. Planea una cena original, a ropa vieja se hace con las sobras del cocido, las fajitas con sobras de filetes o pollo, ya cocinados o hechos a la plancha…

Solo hace falta un poco de imaginación y algo más de tiempo: es el momento.

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