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Carne roja sí, pero ¿cuánta?

15 marzo 2018
Consumo de carne roja

15 marzo 2018

Los médicos de atención primaria animan a consumir carne roja sobre todo de vacuno. Sin poner en duda sus cualidades nutricionales nos llama la atención que se fomente en una sociedad como la nuestra con una dieta ya de por sí rica en proteínas de origen animal. Te explicamos por qué.

La carne roja tiene unas cualidades nutricionales excelentes. El alto valor biológico de su proteína al igual que su riqueza en hierro y vitaminas como la B12, justifican su sitio en nuestra dieta y por su puesto no es cancerígena.

Comer carne roja sí, pero con condiciones

Pero que un producto sea recomendable no quiere decir que deba consumirse ni con mayor frecuencia ni en mayor cantidad. Por eso nos sorprende que los médicos de atención primaria (SEMERGEN) recomienden a sus pacientes un consumo de unos 150 g carne de vacuno unas 3-4 veces en semana. Esa cantidad nos parece alta ya que nuestra dieta no es deficitaria en proteínas, al contrario, consumimos mucha proteína y sobre todo de origen animal.

Recomendar 4 ingestas semanales de carne de vacuno, supone desplazar otros alimentos que también se han ganado su sitio en nuestros menús semanales. Además, 150 g son unos 29 g de proteínas, es decir casi un 40% de las necesidades proteicas diarias. Un porcentaje muy alto para repetirlo 4 veces en semana.

La clave está en la variedad

Para una buena alimentación, no es necesario comer proteína de origen animal en todas las comidas, ni siquiera todos los días. La clave de una buena alimentación está en la variedad y, por lo tanto, buscar la proteína en todos los alimentos que son ricos en este nutriente, es decir:

carne (vacuno, porcino, caprino, ovino, aves), pescado (blanco, azul, marisco), huevos, legumbres (lentejas, garbanzos, judías, soja) principalmente, pero sin perder de vista los lácteos (sobre todo el queso) y los frutos secos.

OCU consejo

Nuestro consejo sigue siendo el mismo: basar nuestra alimentación en productos frescos donde abunden los productos de origen vegetal, y buscando siempre la variedad y la temporalidad. No hay que demonizar la carne, pero sí hay que darle su sitio en la dieta: en pequeña cantidad y poca frecuencia semanal.


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