Consejos

La alimentación y el cáncer

03 febrero 2017
alimentación y cáncer

03 febrero 2017

Está demostrado que tener una alimentación equilibrada, mantener el peso correcto y realizar ejercicio físico reduce el riesgo de aparición de cáncer entre un 30 y un 40%, especialmente el de mama, colon y esófago. Pero atención, aunque la alimentación es un buen aliado contra el cáncer, no hace milagros. Te ayudamos a revisar tu comportamiento alimentario.

La Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) prevé en tres años 246.713 casos nuevos de cáncer en España, demasiados. Algunos de ellos serán genéticos y no se podrán evitar, pero hay otros que sí, los causados por el tabaco, el exceso de alcohol o una dieta desequilibrada (entre otros motivos). ¿Cómo? Llevando una dieta variada, haciendo ejercicio y manteniéndote en tu peso. Todos estos factores juntos te ayudarán a reducir el riesgo de aparición del cáncer o al menos a sobrellevar mejor la enfermedad.

No hay dietas milagro y tampoco productos curativos para vencer al cáncer. Incluso tomar dosis altas de suplementos minerales o vitamínicos no es aconsejable, según los oncólogos, pues no hay evidencias de que prevengan o favorezcan la desaparición de los tumores Antes bien, pueden llegar a interferir con el tratamiento.

Alimentación y cáncer: un decálogo básico

No existe ninguna prueba de que un tipo de comida determinado pueda prevenir, curar o evitar que aparezca o reaparezca el cáncer. El mejor consejo es llevar una dieta equilibrada, como la mediterránea, pobre en carnes rojas y grasas de origen animal y rica en pescado, aceite de oliva, frutas, verduras, cereales y legumbres. Apúntate estos consejos porque siempre te pueden ayudar;

  • Reduce el consumo de grasas. 

    Dentro de las grasas, las que tienen un efecto protector contra el cáncer son las insaturadas, como las del aceite de oliva y las del pescado.

  • Come todos los días frutas, verduras y derivados de cereales integrales.
  • Intenta reducir el consumo de carnes rojas (de vaca, ternera, cerdo o cordero).
  • Reduce al mínimo el consumo de salazones, curados y ahumados.
  • Modérate con el alcohol: no tomes más de 1 vaso de vino al día si eres mujer o más de 2 si eres hombre. Y si no bebes, mejor.
  • No abuses de los dulces.
  • Fríe a una temperatura no superior a 180º C y preferentemente con aceite de oliva u otro que sea alto oleico. No reutilices el aceite más de 25 veces. Y acuérdate de eliminar después de cada fritura las partículas carbonizadas.
  • No abuses de la parrilla o la barbacoa, porque cuando la grasa se funde sobre las ascuas se forman sustancias cancerígenas.
  • Conserva bien los alimentos. Mételos en el frigorífico si los vas a consumir en breve o en el congelador si vas a tardar varios días. Vigila si crecen mohos en su superficie y retíralos totalmente (son fuentes de aflatoxinas).
  • Cuida tu peso: alcanza el que sea saludable para ti y mantenlo.

Y a esos 10 consejos, hay que sumar otros tres, básicos para una vida saludable:

  • Haz ejercicio. Practica 30 minutos diarios de actividad física moderada (o 60 minutos de intensidad suave).
  • No fumes.
  • Evita los ambientes contaminados.

No cura pero ayuda a sobrellevar la enfermedad

Los enfermos de cáncer suelen tener ciertas dificultades para mantener un buen estado nutricional, por eso seguir una dieta correcta a lo largo de la terapia tiene sus ventajas;

  • Ayuda a tolerar mejor los efectos secundarios de los tratamientos.
  • Permite admitir dosis mayores de algunos tratamientos y proporciona suficiente energía para prevenir lesiones en algunos tejidos. 
  • Facilita la reconstrucción de tejidos lesionados por la terapia.

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