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Contra el cáncer, prevención y control

03 febrero 2017
revisión

03 febrero 2017
El 4 de febrero es el Día Mundial contra el Cáncer: una buena ocasión para recordar la importancia que tienen unos hábitos saludables en la prevención de la enfermedad, y una detección temprana de en su curación.

El cáncer, en números

Cada vez se diagnostican más casos de cáncer. Según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, entre 2012 y 2015 los diagnósticos de cáncer en España han aumentado un 15%. En 2015 se diagnosticaron casi 250.000 nuevos casos de cáncer,

  • El cáncer más frecuente en España es el colorrectal, seguido del de próstata, pulmón, mama y vejiga.
  • El cáncer de pulmón, el más frecuente a nivel mundial, es también el más mortífero: más de 21.000 personas fallecieron por esta causa en 2014.
  • La probabilidad de padecer un cáncer aumenta con la edad, y empieza a crecer exponencialmente entre los 55 y 59 años.

Estos datos coinciden con los de una reciente encuesta de OCU.

Algunas buenas noticias

  • La mitad de los nuevos cánceres diagnosticados se curarán sin problemas.
  • Peses al aumento de la prevalencia del cáncer, no deja de avanzarse en la prevención y detección, en los tratamientos para atajar y combatir la enfermedad y en el control de la medicación o el manejo de los efectos adversos.
  • Entre un tercio y la mitad de los cánceres se pueden prevenir, básicamente con unos hábitos de vida más saludables.

Prevenir con una vida saludable

Es un hecho: unos hábitos de vida saludable son la mejor prevención, también contra el cáncer. La OMS identifica cinco factores de riesgo: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol. Se estima que unos hábitos saludables pueden contribuir a reducir la incidencia del cáncer entre un 30 y un 40%. Por tanto, en la prevención del cancer resulta clave:

  • No fumar.
  • Evitar el consumo de alcohol.
  • Mantenerse en un peso adecuado.
  • Seguir una dieta variada
  • Hacer una actividad física moderada.

Detección precoz si es posible

Una vida saludable es fundamental para prevenir el cáncer, pero la detección precoz juega también un papel destacado a la hora de mejorar el pronóstico. Aún son muchos los cánceres que se detectan en fases avanzadas. Con sus ventajas y sus inconvenientes, los programas de cribado que han demostrado ser eficaces en este sentido son los de cáncer de mama, de cuello de útero y de colon.

 

Aunque, en conjunto, a 6 de cada 10 enfermos encuestados por OCU el cáncer se les había diagnosticado en una fase temprana (1 o 2), un 24% de los tumores se habían diagnosticado ya en su fase 4. Desde OCU animamos a: 

  • Participar en los programas de cribado para prevenir algunos tumores, con las revisiones establecidas para detección precoz del cáncer de colon (recomendado para personas de entre 50 y 69 años), el cáncer de cuello de útero (una citología cada 3 a 5 años en mujeres de entre 25 y 65 años) y cáncer de mama (cada dos años en mujeres de entre 50 y 69 años).
  • Observarse sin obsesionarse, pero sin quitar importancia a alteraciones persistentes: un bulto, una herida que no se cura, un dolor o un síntoma inexplicado que no remite… Ante esas señales, lo mejor es acudir al médico.

Vivir sin miedo

Sin obsesionarse, de una forma saludable... pero sin miedo. Es cierto que a veces las noticias no ayudan, pues cada día se conoce el riesgo de cáncer asociado a determinados elementos, pero es preciso aclarar las cosas: que un agente sea “factor de riesgo” quiere decir que hay constancia estadística de que estar expuesto a ese agente aumenta el riesgo de desarrollar una enfermedad, pero lo más importante es cuánto incrementa realmente ese riesgo. Por ejemplo: decir que un factor incrementa el riesgo de sufrir una enfermedad un 25% no significa que la cuarta parte de las personas expuestas a ese factor vayan a desarrollar la enfermedad, sino que tu riesgo aumenta un 25% al exponerte a ese factor (si tu posibilidad de desarrollarla es del 1%, al exponerte al riesgo aumentaría al 1,25%).

En particular, sobre el riesgo de cáncer, la OMS determina cuatro grupo de factores:

  • Grupo 1, sustancias de las que hay pruebas suficientes de que son carcinógenas (entre ellas el tabaco, el alcohol, el amianto, el benceno, los rayos X, el gas mostaza, el plutonio, la carne procesada o la exposición al sol...).
  • Grupo 2, que reúne a compuestos sobre cuyo potencial carcinogénico hay sospechas, si bien no hay pruebas concluyentes. Entre ellos hay dos categorías, “probables” carcinógenos (2A) y “posibles” carcinógenos (2B).
  • Grupo 3, productos de los que no hay sospechas de que puedan ser carcinógenos, ni pruebas en un sentido ni en otro.
  • Grupo 4, para las sustancias de cuya seguridad sí hay pruebas.

Obviamente, entre los elementos considerados carcinógenos hay grandes diferencias. Y además, un mismo agente puede ser beneficioso y perjudicial para la salud. Es el caso del sol: la exposición excesiva al sol es, fuera de toda duda, un agente carcinógeno para los cánceres de piel (y por eso está incluida en el grupo 1 de la OMS), pero si se toma el sol durante al menos 15 minutos al día no se sintetizará bien la vitamina D (y nuestros huesos se debilitarán). Que el miedo al cáncer no pare tu vida.


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