Informe

La alimentación de los niños

03 septiembre 2017
alimentación niños

03 septiembre 2017

Todos sabemos la importancia que tiene una buena alimentación en la salud y desarrollo de los niños, y también los riesgos que conlleva. La OCU se ha comprometido activamente en el combate contra la obesidad infantil y a favor de la adopción de hábitos alimentarios saludables.

Objetivo: comer bien

La salud y alimentación infantil es un asunto que preocupa a la OCU. Nuestra organización ha emprendido diversas iniciativas destinadas a mejorar los hábitos alimentarios de los niños, y así combatir activamente lo que puede convertirse en un serio problema de salud pública: la obesidad y el sobrepeso infantil.

La alimentación de los niños

Por eso, además de realizar estudios y análisis, que periódicamente da a conocer en sus publicaciones, la OCU participa activamente en las campañas que se han promovido, tanto a nivel nacional como internacional, para luchar contra la obesidad infantil y fomentar hábitos de alimentación más saludables. 

La obesidad infantil, un problema de todos

La obesidad infantil es un problema generalizado, tanto que la Organización Mundial de la Salud ha decidido tomar cartas en el asunto y ha previsto distintas medidas destinadas a atajarlo. Entre ellas destaca la creación de un código internacional que regule la comercialización de los alimentos para niños, para de esta manera lograr un control de la publicidad y promoción de los productos menos saludables.

Según los últimos estudios 1 de cada 10 niños del mundo tiene sobrepeso, y en torno al 2 o 3% son obesos. En España, las cifras no son más optimistas: el 26% de los niños entre 6 y 9 años tienen sobrepeso, y el 19% sufren obesidad (según datos del estuido ALADINO 2011). Además, las cifras se han duplicado en apenas una década.

¿A qué se debe este incremento de la obesidad y sobrepeso infantil?

Son muchos los factores que influyen, pero es un hecho que nuestra forma de alimentación ha cambiado: la famosa dieta mediterránea ha sido sustituida por otros alimentos menos saludables: se consume más carne, y menos legumbres, los derivados lácteos azucarados se imponen frente a la leche, la bollería industrial prevalece sobre el pan tradicional, se dejan de consumir productos frescos para pasar a ingerir más derivados cárnicos y platos preparados, mucho más ricos en grasa y sal.

Objetivo: comer bien

Malos hábitos, como el saltarse el desayuno, unido al creciente sedentarismo, también han influido en la situación actual.

Y los niños sufren esto de una manera aún más directa, porque además el grueso de la publicidad de alimentos la componen productos destinados a ellos… que, aun disfrazados de dudosas virtudes nutricionales, son poco saludables.

¿Cómo atajarlo?

Es preciso abordar la lucha en varios frentes.

  • De entrada, hay que limitar el consumo por parte de los niños de los alimentos menos saludables: chocolatinas, bollos, postres lácteos y embutidos… deberían ser productos de consumo ocasional, y sin embargo se han convertido en los principales protagonistas de los anuncios: de ahí la importancia de controlar la publicidad de alimentos para niños.
  • Por otro lado, es preciso fomentar unos hábitos nutricionales correctos, con menús variados, equilibrados y sanos en todas las comidas diarias. Es muy importante que los niños coman bien.
  • Por último, seguir un estilo de vida saludable, evitando el sedentarismo: el equilibrio en la alimentación debe sumarse a un mayor ejercicio físico para acabar con la obesidad.

La obesidad infantil, un problema de todos

Conseguirlo, tarea de todos.

  • Por una parte, son las propias familias, los padres de los niños, quienes deben implicarse en lo que comen, informándose, comparando y eligiendo el producto más adecuado.
  • Las administraciones deben asumir su responsabilidad: a ellas compete informar a la población, establecer normas para luchar contra este problema (en el etiquetado, publicidad, composición de los alimentos...), controlar su cumplimiento y sancionar en caso de que no se respeten.
  • La industria también tiene una buena parte de responsabilidad que debe ejercer mediante el desarrollo de nuevos productos más equilibrados y sanos, reduciendo los contenidos de sal, azúcar y grasas. Es necesario que mejoren el etiquetado nutricional, ofreciendo información más exacta y útil, como es la cantidad diaria recomendada para niños.
  • Y finalmente, le llega el turno a la publicidad, que debe ser mucho más cuidadosa y responsable con los productos de alimentación, especialmente, cuando van dirigidos a los niños.

Comer bien a todas horas

Uno de los principios básicos de una buena alimentación es repartir el aporte calórico y de nutrientes a lo largo del día: hay que respetar todas las comidas, y escoger los alimentos más indicados para cada una de ellas, adecuándolos siempre al gusto de cada niño. Equilibrio y variedad son la clave.

Las necesidades energéticas varían en función de la edad y las características del niño. Por ejemplo, un niño activo de 10-12 años necesita a lo largo de su jornada un aporte calórico de 2.200 kcal, que debe repartir durante todo el día.

El desayuno, una comida muy importante

La alimentación del niño comienza en el desayuno, aunque hay algunos niños y jóvenes que se lo saltan, lo cual es un grave error. Un desayuno insuficiente no sólo afecta al rendimiento escolar, sino que además, los últimos estudios sobre obesidad infantil establecen una clara relación entre esa dolencia y la costumbre de saltarse el desayuno.

Alimentación de los niños saludable

El desayuno de los niños y adolescentes, para que sea completo, debe ser lo más variado posible, integrando distintos elementos:

  • lácteos (leche o yogures)
  • fruta (entera o en zumo)
  • derivados de cereal : pan, galletas cereales de desayuno. Los cereales resultan una fuente básica de nutrientes: hidratos de carbono complejos, fibra, vitamina B, minerales, un poco de grasa vegetal y cierta cantidad de proteínas. Y, al contrario de lo que se piensa, no engordan… lo que sí engorda es el azúcar, cacao, etc. con que se elaboran la mayoría de los cereales para niños;
  • la opción de mantequilla y mermelada es una alternativa para untar el pan, pero no hay que olvidar alternativas como el aceite o el tomate;
  • otros (queso, jamón…).

Obesidad infantil problema

A media mañana

Es difícil en una sola ingesta durante el desayuno alcanzar las calorías necesarias (una cuarta parte de las del total del día). Por ello, y también para evitar un periodo prolongado de ayuno, es conveniente introducir una nueva toma a media mañana, durante el recreo.

Para el tentempié del recreo hay que olvidarse de bollería industrial, refrescos azucarados, aperitivos salados…Es mucho mejor optar por un bocadillo o sándwich, un yogur o fruta.

La comida: rica y variada

Durante la comida, los niños ingieren una gran cantidad de alimentos de diversa naturaleza. Nunca debería faltar:

  • un alimento rico en hidratos de carbono: arroz, pastas, patatas, legumbres o pan.
  • verdura como primer plato o guarnición.
  • proteínas: carnes, preferiblemente magras, el pescado o los huevos.
  • como postre, lo mejor es la fruta fresca o, en su defecto leche o yogur sencillo.

La calculadora de menús escolares te servirá para valorar la alimentación de los niños en el cole.

Obesidad infantil y alimentación

Por la tarde, merienda

Los lácteos, la fruta o un bocadillo son una buena alternativa. Conviene ir variando: queso, sardinas en aceite, embutido… Opta preferiblemente por los embutidos más magros, como el jamón serrano, el jamón cocido o el pavo. Pero no hay razón para no incorporar de vez en cuando paté, chorizo o salchichón.

Hora de cenar

La cena es el mejor momento del día para tratar de complementar la comida del comedor escolar, y alternar con ella los alimentos.

  • El plato principal de la cena puede estar compuesto por un alimento proteico, con una guarnición de verduras (ensalada, menestra, etc.) o hidratos de carbono (patatas, pasta, etc.).
  • Otra opción puede ser un primer plato ligero (sopa o puré, de verduras o legumbres) con un segundo plato proteico.
  • Como postre, fruta fresca. La toma de algún lácteo, como leche o yogures, no debe excluirla.

Demasiada publicidad

Comerciantes y publicistas son conscientes del potencial de consumo que representan los más pequeños de la casa. Para ellos, los niños son un objetivo triple: lo primero, porque ellos mismos tienen dinero para gastar (sobre todo en productos que no sean demasiado caros), después, porque pueden llegar a influir mucho en las compras que realizan los adultos de la familia, y por último, porque ellos son los adultos del futuro.

La publicidad recurre a todo tipo de estrategias para llegar a los más pequeños: clubs, esponsorización de actos, promociones.... además de las formas tradicionales de publicidad.

A los niños les llegan anuncios de todo, y de todo tipo. Y sobre todo, muchos anuncios de alimentación: la comida es la reina de los anuncios. ¿Y qué tipo de alimentos se anuncian? Pues basta echar un vistazo a la publicidad de alimentos en televisión para ver que la mayoría son productos ricos en grasa, azúcar o sal.

Nuestros estudios sobre la publicidad de los alimentos en TV revelan que lo que más se anuncian son alimentos cuyo consumo, en la mayoría de los casos, debería ser ocasional, nunca la base de la alimentación: pastelería y bollería, postres y yogures azucarados, derivados del cacao, cereales, galletas, fast food y refrescos ocupan el 90% de la publicidad de alimentos emitida en horario infantil.

Comer bien y nutrición

La mayoría de esos productos están entre los alimentos que todos los especialistas identifican como responsables de la alimentación desequilibrada que padecen hoy los niños. Por supuesto, la publicidad no es la única responsable de este desequilibrio, pero sí desempeña una función que no podemos pasar por alto. Los niños son muy vulnerables a los estímulos externos, y la publicidad que llega a nuestros niños causa confusión en cuanto al valor nutricional de los alimentos, cambia los hábitos de compra y de consumo, establece unas preferencias claras entre las comidas de los pequeños y esto da como resultado un claro desequilibrio en el balance nutricional de nuestra alimentación.

Los recursos de la publicidad

Es frecuente recurrir a regalos para vender el producto. En muchos casos, en los anuncios sólo se publicita el regalo.

  • A menudo, el regalo (pegatinas o cromos, por ejemplo) convive con sorteos, viajes…
  • Un truco habitual es recurrir a personajes (deportistas, personajes de ficción....) para vender el producto. Los personajes de dibujos animados son una referencia constante en los envases para los más pequeños.
  • Cuando hablamos de "publicidad" no debemos limitarnos a pensar en los anuncios televisivos, a día de hoy, las promocioes en páginas web, redes sociales, etc. ganan terreno.

    Límites necesarios

    La salud y alimentación infantil es un asunto que preocupa a la OCU. Nuestra organización ha emprendido diversas iniciativas destinadas a mejorar los hábitos alimentarios de los niños, y así combatir activamente lo que puede convertirse en un serio problema de salud pública: la obesidad y el sobrepeso infantil.

    Por eso, además de realizar estudios y análisis, que periódicamente da a conocer en sus publicaciones, la OCU participa activamente en las campañas que se han promovido, tanto a nivel nacional como internacional, para luchar contra la obesidad infantil y fomentar hábitos de alimentación más saludables. 

    Iniciativa internacional

    Una de esas campañas, alentada por Consumer International y destinada a controlar la publicidad de los alimentos menos saludables: Junk Food Generation.

    La asociación Consumers International (CI), de la que forma parte la OCU, ha llamado la atención sobre el fracaso de la autorregulación de la publicidad de la industria alimentaria.

    La OCU como miembro de Consumers International (CI), federación de la que forman parte 220 organizaciones de consumidores en 115 países, se sumó a su campaña Junk Food Generation (Generación de la comida basura), una campaña mundial auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear un código de comercialización internacional de alimentos para niños. La recomendación de la OMS es que cada uno de los gobiernos de los países miembros aplique este código a través de su legislación nacional. Con ello se quiere conseguir que todos los niños del mundo cuenten con la misma protección.

    Desayuno, una comida muy importante

    El código de Consumers International, elaborado en colaboración con el Internacional Obesity Taskforce (grupo de trabajo internacional contra la obesidad), se centra la publicidad de alimentos poco saludables (es decir, ricos en grasas, azúcar y sal) para niños menores de 16 años. Sus objetivos son:

    • Prohibir la emisión de anuncios de alimentos poco saludables entre las 6 de la mañana y las 21 horas en radio y televisión.
    • Lograr que no se promocionen alimentos poco saludables utilizando los nuevos medios de comunicación (como las páginas web de las marcas y los mensajes de texto).
    • Que no se promocionen alimentos poco saludables en las escuelas.
    • Que no se incluyan regalos, juguetes o artículos coleccionables que inciten a los niños a comer alimentos no saludables.
    • Que no se permita el uso de personajes famosos, dibujos animados, concursos o regalos en la comercialización de alimentos poco saludables.

    En España

    En nuestro país, la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición también contempla este asunto. En esta norma se establece que:

    Los centros escolares y escuelas infantiles deben ser espacios libres de publcicidad. Esto significa que toda campaña o promoción que se vaya a re4alziar en los colegios debe estar autorizada, siempre y cuando ayude en la promoción de hábitos nutricionales y deportivos saludables, así como en la prevención de la obesidad.

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    La publicidad de alimentos dirigidos a menroes de 15 años se regula a través de códigos de conducta basados en sistemas de autorregulación. Su implantación es voluntaria.

    Desde la OCU iponamos que la regulación debería ser obligatoria y para todos, pues las experiencias con sistemas de autorregulación nos ha revelado que son poco (o nada) efectivos.