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Potencias eléctricas normalizadas

18 junio 2018
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18 junio 2018
En 2006, el Ministerio de Industria estableció nuevas potencias de electricidad normalizadas para los hogares españoles. De momento, las casas con potencias no normalizadas pueden mantenerlas, pero no les quedará otra que normalizarlas si piden cualquier cambio en el contrato a su empresa eléctrica distribuidora.

En España hay más de 20 millones de hogares y cada uno de ellos cuenta con potencias muy dispares: 3 kW, 3,3 kW, 3,45 k W, etc. Sin embargo, en 2006 el Ministerio de Industria decidió regularizar las potencias normalizadas, asumiendo así que el voltaje de las instalaciones domésticas era de 230 V en vez de 220 V.

Desde entonces, todas los nuevos contratos eléctricos o aquellos usuarios que decidan hacer cambios en su tarifa eléctrica (aumentar o disminuir la potencia, activar la discriminación horaria, etc.) tendrán que optar por alguna de las nuevas potencias normalizadas.

¿Cuáles son las potencias normalizadas disponibles?

 En la siguiente tabla, mostramos las potencias normalizadas en función de la instalación eléctrica y del Interruptor de Control de Potencia (ICP): 

POTENCIAS NORMALIZADAS

Intensidad

(A)

Instalación monofásica

(230 V)

Instalación trifásica 

(3*230/400 V)

1,5  0,345  1,039 
0,69  2,078 
3,5  0,805  2,425 
1,15  3,464 
7,5  1,725  5,196 
10  2,3  6,928 
15  3,45  10,392 
20  4,6  13,856 
25  5,75  17,321 
30  6,9  20,785 
35  8,05  24,249 
40  9,2 27,713 
45  10,35  31,177 
50  11,5  34,641 
63  14,49  43,648 

Si la potencia de tu casa no aparece en la tabla anterior, no tienes de qué preocuparte porque puedes seguir manteniéndola sin problemas. Ahora bien, y como ya hemos comentado, si decides solicitar cualquier modificación del contrato de acceso, la empresa eléctrica te normalizará automáticamente la potencia y te asignará la que más se aproxime a la que ya tenías.

¿Qué implica normalizar la potencia?

Normalizar la potencia no supone ningún tipo de cambio en la instalación eléctrica de tu casa, pero casi siempre implica un pequeño incremento de la potencia (de 3,3 kW o 4,4 kW a 3,45 kW o 4,6 kW, respectivamente) y esto repercute en tu factura de la luz.

Las principales consecuencias de esta subida de potencia son:

  • Encarecimiento de la parte fija de nuestra factura, ya que este importe depende de la potencia contratada.

Por norma general, estos importes no suelen ser muy altos y se compensan rápidamente si la normalización se ha hecho al solicitar la activación de la discriminación horaria.

Para proteger a los consumidores, la normativa establece que, si la distribuidora eléctrica decide normalizar por su cuenta y riesgo la potencia de sus clientes, deberá aplicar un corrector en las facturas para neutralizar el efecto de esta subida.

 


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