Consejos

El nuevo contador, ¿realmente inteligente?

04 enero 2019
Nuevo contador

04 enero 2019

La instalación de los nuevos contadores se ha realizado de espaldas al consumidor lo que ha provocado recelos. Para no sentirte tonto con este contador inteligente y te sirva para ahorrar y gestionar tu suministro, aclaramos en 10 preguntas las dudas más frecuentes sobre su instalación, coste, factura y utilidad. 

Cualquier cambio, si no se explica bien provoca recelos. El cambio de contadores arrancó en el año 2007 y en 2019 ya deben estar en todos los hogares.

El nuevo contador de la luz

En su día supimos que los contadores ahorrarían costes a las distribuidoras, que nos subiría la cuota de alquiler... pero ¿qué ventajas tiene para los usuarios? Resolvemos en 10 preguntas las dudas más frecuentes sobre los nuevos contadores.

¿Es obligatoria su instalación?

La obligación recae sobre la distribuidora que debe finalizar la sustitución en el año 2018. El consumidor no puede negarse, aunque si el contador está dentro de la vivienda podría dificultar el cambio.

¿Pueden cambiar el contador sin avisarme?

No. La distribuidora está obligada a avisarte con antelación para que, si lo deseas, estés presente en el momento de la sustitución y puedas comprobar que la última lectura del viejo contador se realiza correctamente. Puedes llamar a tu distribuidora para saber cuándo tienen previsto cambiar tu contador.

¿Quién paga los nuevos contadores?

La renovación corre a cargo de las eléctricas, a las que pagamos cada mes por el alquiler y mantenimiento de estos equipos. El consumidor no debe pagar por esta sustitución. 

¿El nuevo contador cuesta lo mismo al mes que el anterior?

No. El nuevo contador tiene un coste mensual de 0,81 euros al mes, lo que supone una subida del 40% respecto a los viejos  contadores (por los que pagabas 0,54 euros al mes). Sin embargo, los clientes con tarifa con discriminación horaria, que antes necesitaban tener un doble contador, pagarán menos. Los que tengan contador para energía trifásica pagarán 1,15 euros al mes. Al igual que antes, el cliente puede instalar por su cuenta el contador (si cumple los requisitos técnicos) y no pagar nada al mes.

El problema es que ese importe se paga desde el día que realizan la instalación del nuevo contador, cuando sus funcionalidades de telegestión todavía no están operativas y por lo tanto al consumidor no se le ofrece ningún valor añadido.

¿Es su configuración útil para el consumidor?

El contador debe ser para el consumidor, que no olvidemos que es quien lo paga, una herramienta eficaz para ahorrar y gestionar mejor su suministro eléctrico. Y por ello, echamos de menos que su instalación no haya estado acompañada de medidas muy económicas y útiles. Hay un ejemplo muy sencillo como haber previsto la obligación de que el consumidor sea informado de sus consumos en horario punta y valle aunque no tenga la tarifa con discriminación horaria contratada. Esa información la facilita el nuevo contador. Con los nuevos contadores puedes

El consumidor puede sacar provecho de la información del contador para optimizar su factura.

¿Quién puede acceder a las lecturas?
Solo la comercializadora que presta el servicio y el propio cliente puedan acceder a estas lecturas. El consumidor no obstante puede autorizar que otras comercializadoras accedan a esta información, pero por ejemplo no puede hacerlo a una empresas de servicios energéticos para que le ayude a optimizar su consumo. En la práctica es una opción poco realista. Los usuarios desconocen que a través de su distribuidora, pueden registrarse y acceder a sus datos independientemente de la comercializadora que tengan en cada momento contratada.
¿Cómo accedemos los usuarios al contador?
Además de visualizar la información que la pantalla del contador muestra (algunos de los datos pueden ser muy interesantes), los usuarios del contador digital pueden registrase en el área de cliente de su distribuidora, que no hay que confundir con la comercializadora. En esa área de cliente se muestran todas las lecturas hora a hora, pero con opciones y formatos muy diferentes. El único nexo común es la descarga mensual de un fichero con el consumo hora a hora.
¿Podemos saber lo que consumimos en cada momento?

Sí, pero no en tiempo real. El consumidor solo puede acceder a su consumo horario mensualmente, y tampoco los contadores cuentan con la posibilidad de conectar dispositivos adicionales que sí faciliten esa información al usuario en tiempo real. Todo ello dificulta que el consumidor pueda hacer un control eficaz de su demanda eléctrica.

¿El pago será más acorde al consumo real?

Así es. Por un lado, desaparecerán las desviaciones en la lectura que los antiguos contadores ofrecían según estudios realizados por OCU. Pero por otro lado pondrán fin a las lecturas estimadas que cada vez eran más habituales por las ausencias de lecturas de las distribuidoras.

¿Qué habría que mejorar?

Los nuevos contadores ya permiten que el cambio a una tarifa con discriminación horaria sea más sencillo. Pero sobre todo permiten que haya nuevas tarifas que tengan en cuenta la hora en la que consumimos la luz. El PVPC o las tarifas indexadas son el ejemplo más extremo: cada consumo horario tiene un precio diferente.

Sin embargo, la instalación de estos contadores requiere una revisión profunda de las relaciones entre consumidor, distribuidora y comercializadora para aprovechar nuevas opciones que permite el contador. Desde OCU apuntamos a algunas mejoras:

  • Los usuarios deben ser los titulares de la información de su contador. Lo ideal sería contar con una base de datos unificada que facilitara el acceso y explotación de esas lecturas, ya fuera por el propio usuario o por empresas autorizadas por él.
  • Las distribuidoras deberían armonizar la información mínima que el usuario debe recibir y facilitar el acceso a ella.
  • También debería ser posible contratar potencias diferentes por tramos horarios, como ya tienen las empresas o, incluso, por temporadas (verano, invierno). Ayudaría a hacer un uso más eficiente de nuestra red.
  • Se tendría que aprovechar más el máximetro para que el consumidor pueda ajustar la potencia al máximo asumiendo pagar una penalización el mes que la sobrepase.

 

 

 

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