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Trastornos del comportamiento alimentario: anorexia y bulimia

30 noviembre 2017
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30 noviembre 2017

Todos buscamos que nos acepten por nuestra forma de ser y nuestro físico. Sin embargo, una interpretación distorsionada de la realidad, junto a la presión social derivada de unos determinados cánones de belleza, son el caldo de cultivo ideal para la aparición de trastornos del comportamiento alimentario. Ponen en riesgo nuestra salud e, incluso, nuestra vida.

¿Qué son los trastornos del comportamiento alimentario?

Los trastornos del comportamiento alimentario (TCA) son un grupo heterogéneo de trastornos psiquiátricos complejos

Su característica psicopatológica más común es la alteración de la percepción de la imagen corporal, acompañada de una preocupación constante por el peso y la figura, y un temor fóbico a engordar. Esto  provoca un cambio persistente de la alimentación y de la relación con la comida, llegando a entorpecer seriamente la salud física y la situación psicosocial de la persona afectada.

Perfil del afectado por TCA

Habitualmente, los TCA se detectan en chicas adolescentes y mujeres jóvenes. Sin embargo, estos trastornos cada vez afectan a más chicos y personas de edades superiores, niveles socioeconómicos diferentes e, incluso, con patrones antropométricos (peso, estatura e IMC) muy dispares.

Por norma general, las personas con trastornos alimentarios se obsesionan con los alimentos y su peso corporal. Sin embargo, el peso no es un marcador clínico definitivo, ya que existen personas afectadas que presentan un peso normal.

Las repercusiones sobre la salud pueden ser muy variadas, pudiendo afectar a los sistemas cardiovascular, gastrointestinal, endocrino y nervioso, a la piel, a la composición de la sangre, y a la salud ósea y dental, entre otros.

Anorexia y bulimia

Las 2 variantes más conocidas son la anorexia y la bulimia. La diferencia fundamental entre estos trastornos de comportamiento alimentario y aquellas enfermedades físicas que conllevan una pérdida importante de peso es que la persona tiene el deseo específico de adelgazar o un miedo intenso a ganar peso.

Ambos problemas de salud se inician muy sutilmente, pudiendo pasar desapercibidos en un primer momento. Si bien es cierto que pueden afectar a cualquier edad, en la adolescencia es cuando aparecen con mayor frecuencia debido al momento vital de cambio y de búsqueda de la propia identidad.

Ahora bien, la anorexia y la bulimia difieren entre ellas por la forma en la que las personas se relacionan con la comida. Puede darse el caso de que una misma persona sufra ambos trastornos de manera alterna, o bien sucesiva.

anorexia y bulimia

Anorexia nerviosa

La anorexia nerviosa se caracteriza por un considerable adelgazamiento como consecuencia de una disminución voluntaria de la ingesta de alimentos, llegando a valores de IMC inferiores a 17,5. La restricción alimentaria se centra en aquellos alimentos que se consideran muy calóricos como, por ejemplo, son los ricos en hidratos de carbono o grasas.

A veces, las personas anoréxicas se provocan vómitos, realizan ejercicio en exceso mostrando hiperactividad e, incluso, utilizan laxantes y diuréticos, con el fin de acelerar e incrementar la pérdida de peso.

Bulimia nerviosa

La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios repetidos de sobreingesta clandestina, rápida y voraz hasta que los afectados quedan extenuados y con un profundo sentimiento de culpa. Estos atracones presentan un alto contenido calórico, incluyendo galletas, patatas fritas, helados, bollos, etc.

Durante estos ataques de voracidad, la persona siente que no puede controlar la situación y que nunca podrá parar de comer, sin llegar a disfrutar de la comida. Por este motivo, el atracón suele venir seguido por una conducta compensatoria de naturaleza purgativa (vómitos, laxantes, diuréticos) o ejercicio físico extenuante.

Otras alteraciones del comportamiento alimentario

Binge eating disorder

Otra alteración del comportamiento alimentario es binge eating disorder o el atracón.

Al igual que la bulimia, se caracteriza por una conducta de ingesta compulsiva. Sin embargo, no se incluyen pautas de expulsión (vómitos, laxantes o diuréticos) ni de compensación (ejercicio físico o ayuno). Por este motivo, los comedores compulsivos suelen presentar un peso excesivo.

Vigorexia y ortorexia

Aunque no se encuentran oficialmente reconocidos, muchos especialistas consideran que la vigorexia y la ortorexia forman parte del mismo espectro de trastornos.

La vigorexia suele afectar más al sexo masculino. Las personas vigoréxicas desean ganar masa muscular. Se pesan varias veces al día, se miran al espejo y se comparan constantemente con otras personas que comparten su obsesión, etc. Aunque sus cuerpos estén marcadamente musculados, no se sienten satisfechas al mirarse al espejo debido a la distorsión en la percepción de la imagen corporal. La situación va derivando en un cuadro obsesivo que puede llevarles a abandonar otras actividades y pasar el día en el gimnasio. También les puede llevar al consumo de sustancias anabolizantes para aumentar de forma más acentuada su masa muscular. Presenta, además, claras implicaciones sobre las pautas alimentarias.

Por su parte, la ortorexia podría definirse como una obsesión por la alimentación saludable, que lleva a la persona a excluir determinados alimentos por su contenido en hidratos de carbono o grasas, conservantes, proceso de cocinado, procedencia, etc., hasta el punto de llevar, por un lado, una alimentación inadecuada que puede poner en riesgo su salud y conducirle, por otro, al aislamiento social.

Primer paso para solucionar los TCA: reconocer el problema

anorexia tratamiento 

Uno de los principales problemas de este tipo de patología es que la persona afectada no admite que tiene una enfermedad. Por ello, es esencial que los familiares y las personas allegadas reaccionen ante cualquier sospecha de TCA.

Una vez que se reconoce la enfermedad, es importante cambiar la relación con el propio físico y con los alimentos. Por un lado, hay que ayudarles a aceptar su cuerpo. Conocerlo y cuidarlo es imprescindible para mantener la salud y para adquirir una identidad positiva. En este ámbito, la ayuda especializada de psiquiatras y psicólogos es fundamental, también para reconocer y tratar los problemas de autoestima e inseguridad asociados. Además, es importante valorar la existencia de otros problemas no necesariamente relacionados con la percepción del propio cuerpo, pero que pueden estar en el origen del caso: finalizar los estudios universitarios y enfrentarse al mundo laboral, la ruptura de una relación, etc.

Por el otro lado, tienen que restablecer su peso normal y volver a aprender a comer, incluso, los alimentos más temidos. En este sentido, el apoyo nutricional es muy importante.