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Informe

Convivir con la diabetes

14 noviembre 2018
Diabetes

14 noviembre 2018

Entre un 3 y un 5 % de los españoles padece diabetes, y muchos de ellos ni siquiera lo saben. Un diabético puede llevar una vida normal si, además de la medicación, mantiene unos hábitos adecuados. Nuevos dispositivos (sensores de glucosa, plumas, bombas de insulina...) son un avance en el control de la enfermedad y en la mejora de la calidad de vida del diabético.

¿Qué es la diabetes?

Se calcula que actualmente en España entre un 3 y un 5 % de la población es diabética. Muchas personas ni siquiera saben que lo son. Como consecuencia de ello, están más expuestas a desarrollar una serie de problemas de salud tales como arteriosclerosis, pérdida de visión, insuficiencia renal, trastornos cardiovasculares (infarto o angina de pecho), falta de sensibilidad, úlceras o heridas en las piernas, etc.

Como sucede con otras enfermedades crónicas el control médico es esencial, le ayudará a prevenir estas complicaciones y mejorará su calidad de vida. 

La diabetes se debe a una alteración en el aprovechamiento de los azúcares, que puede deberse a una carencia parcial o total de insulina, o bien a que esta no cumple bien su función. La insulina es la hormona que hace posible que los azúcares entren en las células para poder ser utilizados como fuente de energía. Cuando este mecanismo no funciona adecuadamente, se produce una elevación de la glucosa en sangre (lo que se denomina "hiperglucemia"), característica fundamental de la diabetes.

¿Cuáles son los diferentes tipos de diabetes?

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 aparece más a menudo en jóvenes menores de 30 años (por esa razón se le llama también diabetes juvenil).

En buena parte de los casos la diabetes tipo 1 tiene un origen autoinmune: por una razón desconocida (quizá una infección vírica) el propio sistema inmunitario destruye las células del páncreas que fabrican la insulina. Existe, no obstante, una cierta predisposición individual determinada genéticamente. 

Diabetes tipo 2

Esta variedad de diabetes sobreviene, por lo general, a partir de los 40 años, aunque cada vez es más frecuente en personas jóvenes.

El factor hereditario es aquí más importante: en más del 50 % de los casos, la madre o el padre también eran diabéticos.

También están implicados otros factores como obesidad, dietas desequilibradas, sedentarismo y envejecimiento de la población.

De hecho, la enfermedad afecta en la mayoría de los casos a personas obesas. Ello no sorprende, pues el exceso de grasa conlleva a una resistencia del organismo a la acción de la insulina, por lo que el páncreas se ve obligado a segregarla en mayor cantidad. Si no se alcanzan los niveles de insulina requeridos, la cantidad de glucosa en la sangre se mantiene elevada.

También puede suceder que el páncreas se vuelva menos sensible a los cambios del nivel de glucosa en la sangre. Cuando se da esta situación, la secreción de insulina se realiza con retraso, con lo que los niveles de glucosa en la sangre permanecen altos más tiempo de lo debido.

Otros tipos específicos de diabetes

Existen algunas formas específicas de diabetes que no corresponden exactamente con la tipo 1 o la tipo 2. La más importante es la diabetes gestacional, una forma de diabetes que sufren durante el embarazo entre tres y cinco mujeres de cada cien. En este caso, el aumento del nivel de azúcar en la sangre se debe a la influencia de algunas hormonas presentes durante la gestación.

Reconocer y tratar la diabetes gestacional es importante, porque puede provocar el engorde exagerado del bebé y causar dificultades durante el parto. Además, las mujeres que han sufrido diabetes gestacional tienen más riesgo de desarrollar en el futuro una diabetes de tipo 2.

El diagnóstico de diabetes gestacional se hace gracias a una prueba especial, el test de O’Sullivan. Para su control, en la mayoría de los casos será suficiente ejercicio y una dieta apropiada.

 

Síntomas de la diabetes

Cuando ingerimos hidratos de carbono, ya sean de absorción lenta (pasta, arroz, pan...) o rápida (azúcares refinados, miel…), el organismo los metaboliza y los convierte en glucosa, su principal fuente de energía y el combustible que sustenta la actividad del cerebro. Pero para que todo funcione correctamente es imprescindible que la concentración de glucosa en la sangre se mantenga dentro de determinados niveles, siendo tan pernicioso el exceso (hiperglucemia) como el defecto (hipoglucemia): pues bien, el páncreas, una glándula alargada que se encuentra bajo y detrás el estómago, segrega hormonas que se ocupan precisamente de regular el nivel de azúcar en la sangre. La más importante es la insulina, que “abre” las puertas de las células para que puedan aprovechar la glucosa que precisan.

Cuando el páncreas no funciona bien y deja de producir insulina (caso de la diabetes de tipo 1) o bien produce poca insulina o la acción de ésta se ve entorpecida por algún motivo (como ocurre con la diabetes de tipo 2), los azúcares que se forman en la sangre después de las comidas no son asimilados y empiezan a acumularse en demasía, causando daños en el organismo.

En el caso de la diabetes tipo 1, los síntomas suelen aparecer en un intervalo corto de tiempo y de forma llamativa. Suele aparecer poliuria o exceso de orina (la persona empieza a orinar muy a menudo, incluso durante la noche), polidipsia o sed constante y polifagia o hambre constante. Es frecuente también una pérdida de peso rápida y cansancio.

En el caso de la diabetes tipo 2, sin embargo, los síntomas suelen ser mucho menos acentuados y aparecer lentamente en el tiempo. De hecho, puede pasar desapercibida durante mucho tiempo hasta que no se manifieste alguna de sus complicaciones si antes no se detecta una elevación de la glucosa en sangre que ponga sobre la pista. Así, posibles manifestaciones de una diabetes tipo 2, además de algunas de las mencionadas para la tipo 1, pueden ser las infecciones frecuentes, especialmente urinarias y por hongos, o la lentitud en la cicatrización de las heridas.

Si no se da una respuesta adecuada a estos síntomas, puede darse una descompensación metabólica aguda, que curse con mareo, pérdida de conciencia, náuseas y vómitos, etc. En estos casos es fundamental recibir cuanto antes asistencia. Puede tratarse de una hipoglucemia que se resuelve fácilmente con la administración de glucosa, pero que si no se trata puede derivar incluso en un coma, o de una hiperglucemia extrema que llegue incluso a poner en riesgo la vida si no se trata con insulina y sueros.

El diagnóstico será confirmado mediante análisis de sangre y, en algunos casos, a través de una “curva glucémica”, un análisis especial que se repite varias veces en un mismo día después de que el paciente ingiera cierta cantidad de glucosa, cuyos altibajos tras la digestión van registrándose gracias a esas muestras.

Desgraciadamente, se estima que una alta proporción de diabéticos desconoce su enfermedad (desde aproximadamente el 20 % en los países desarrollados hasta el 80 % en los países del tercer mundo).

Recomendaciones básicas para un diabético

A pesar de todos los avances en el tratamiento de la diabetes, la educación del paciente sobre su enfermedad sigue siendo una herramienta fundamental para su control (aquí la labor que realicen los médicos y dietistas es muy importante). Las personas que la sufren, a diferencia de otros enfermos, no pueden tomarse una pastilla o inyectarse insulina por la mañana y olvidarse de la diabetes el resto del día. Cualquier diferencia en la dieta, en el ejercicio, etc. puede afectar a su nivel de azúcar. Por lo tanto, cuanto mejor conozca los elementos básicos en los que apoyarse, mayor será el control que pueda tener sobre ella. Estos pilares básicos son:

  • Seguir una dieta variada y equilibrada, basada sobre todo en productos frescos.
  • La práctica habitual de ejercicio. Está demostrado que la práctica del ejercicio ayuda a controlar el nivel de azúcar en los diabéticos del tipo 2; y en el tipo 1 se sabe que ayuda a prevenir el desarrollo de otros problemas (como hipertensión e hipercolesterolemia).
  • Seguir un tratamiento farmacológico, si es necesario. Va a depender del tipo de diabetes que padezca. En general, los pacientes de tipo 1 tienen que inyectarse insulina; los del tipo 2 suelen tomar antidiabéticos orales o, simplemente, deberán realizar unos cambios en su dieta diaria.

Además, es importante que tenga otros aspectos en cuenta:

  • El ejercicio debe realizarse llevando un control. Por ejemplo, los del tipo 1 tendrán que ajustar las dosis de insulina o los alimentos que deben ingerir de acuerdo con el ejercicio que vayan a realizar (si tiene el azúcar por debajo de los 100 mg/dl, deberá tomar un aporte extra de carbohidratos antes o después de cada hora de ejercicio; los zumos de frutas o bebidas para deportistas suele ser un buen remedio). Los del tipo 2, si toman fármacos, es aconsejable que reduzcan la dosis para evitar la hipoglucemia.
  • Autocontrolarse el azúcar en casa. El diabético deber realizarse regularmente mediciones del nivel de azúcar. Esto es fundamental para controlar las temidas subidas (hiperglucemia) y bajadas (hipoglucemia) de azúcar y para informar a su médico periódicamente. También es importante que conozca cómo puede enfrentarse a ellas.
  • Llevar unos correctos hábitos de higiene. Además de llevar una vida ordenada en cuanto a horarios de comidas, sueño, ejercicio, etc., para el diabético es importante el cuidado de los pies (y de la piel, en general).
  • Llevar un control médico. Además del autocontrol, la atención médica es esencial para un diabético. Normalmente, el médico de familia es el encargado de hacer el seguimiento de estos enfermos (análisis de sangre, modificación del tratamiento...); los diabéticos de tipo 1 suelen estar en manos de endocrinos, más que nada para prevenir las enfermedades derivadas de la diabetes.

Consejos de alimentación para la diabetes y una alimentación sana

La alimentación para un diabético es la pieza clave dentro del desarrollo de su enfermedad. Las recomendaciones dietéticas han ido variando a lo largo del tiempo. En una primera época se limitaba mucho el aporte de carbohidratos con el objetivo de evitar la hipoglucemia. Sin embargo, años más tarde se propugnaron dietas ricas en ellos, sobre todo los complejos. En la actualidad, las recomendaciones de la Sociedad Americana de Diabetes (ADA) para una dieta equilibrada en personas con diabetes no difieren mucho de las realizadas para la población general. De todos modos, se recomienda personalizar el aporte de hidratos de carbono en función del tipo de diabetes que se padece y de las peculiaridades de cada persona. 

Las recomendaciones más habituales son las siguientes:

  • Una dieta variada repartida en cinco o seis comidas al día: El objetivo de repartirlas así es ayudar al cuerpo a mantener el equilibrio de azúcar en sangre. También es importante mantener un horario de comidas fijo.
  • Reducir el consumo de grasas, particularmente, las grasas saturadas y el colesterol.
  • Adecuar la ingesta de calorías al gasto energético y al mantenimiento del peso.
  • Aumento del consumo de alimentos ricos en hidratos de carbono complejos, fibras y vitaminas: El diabético debe aumentar la ingesta de cereales, vegetales, incluidas las legumbres y las frutas.
  • Reducción del consumo de sal: lo que se pretende con esta medida es evitar que el diabético sufra problemas de hipertensión.
  • Moderar el consumo de alcohol: La ingesta excesiva de alcohol puede dar lugar a complicaciones de hipertensión arterial, cirrosis hepática, etc.

 

 Alimentación diabetes

Calcula las raciones diarias

Uno de los factores que más influye en los niveles de glucosa es la cantidad de hidratos de carbono que el diabético consuma en cada comida. Si cada día consume cantidades diferentes, la glucosa también oscilará, pudiendo estar o muy alta o muy baja. Por eso el objetivo de los planes de alimentación es que cada comida que se realice, aunque cambien los alimentos, siempre contenga la misma cantidad de hidratos de carbono.

Por eso, el primer problema que se le plantea al diabético al principio de su enfermedad es conocer la cantidad de hidratos de carbono que debe ingerir en su dieta para poder proporcionar al organismo la energía suficiente y evitar las temidas hipoglucemias.

Normalmente, su dieta debe contar con entre un 50 y 55 % de aporte calórico que provenga de los hidratos de carbono repartidos en las cinco comidas de la siguiente manera: 15 % en el desayuno, 10 % a media mañana, 30 % en la comida, 10 % en la merienda, 25 % en la cena y 10 % al acostarse. Para facilitar la tarea y saber la cantidad de comida a la que equivalen estos porcentajes se introduce el término de “ración”.

Una ración equivale a 10 gramos de hidratos de carbono y un gramo de hidratos tiene 4 kilocalorías.

Pues bien, teniendo en cuenta la cantidad de calorías que debe tomar y sabiendo que el 55 % deben ser hidratos de carbono, el diabético puede calcular las raciones de alimentos que debe tomar.

Para saber a cuántas raciones equivalen los alimentos que ingerimos habitualmente se puede servir de las tablas de raciones que hay publicadas o que le puede facilitar el médico.

Una vez que les haya cogido las medidas, puede inventarse “trucos” para facilitar esta tarea. Por ejemplo, cuando tenga la comida en el plato, contar las cucharadas que come, le puede servir de referencia si sale a comer fuera. De esta manera no tendrá que decir que no a una cena en un restaurante o en casa de unos amigos, simplemente comerá hasta que llegue al número de cucharadas que toma habitualmente en su casa.

El índice glucémico de un alimento expresa claramente su efecto sobre los niveles de azúcar en la sangre. Para los diabéticos es muy útil conocer este índice, ya que puede ayudar a controlar sus glucemias

El índice glucémico de los alimentos

De todas formas, no es imprescindible que conozca exactamente el índice de cada alimento, se trata tan sólo de saber en qué categoría se encuadra (alto, medio o bajo). Cuanto más alto sea el índice de un alimento, más aumentará el nivel de azúcar en la sangre.

No obstante, un alimento con índice glucémico alto puede producir un nivel de azúcar menor del esperado si se combina adecuadamente con otros alimentos. Por ejemplo, los dulces, si se toman después de comer (en el caso de los dulces, además, cabe destacar que se recomienda un consumo esporádico). 

Además, no debe calificar a un alimento con un índice glucémico alto como alimento perjudicial porque en situaciones de hipoglucemias puede ser muy útil.

Por otra parte, hay que considerar que la forma de preparar un mismo alimento puede representar un índice glucémico distinto: es el caso de la patata, que ofrece resultados diferentes cuando se ingiere frita, en puré, hervida, etc.

A continuación te mostramos un cuadro con el índice glucémico de algunos alimentos para que te sirva de referencia.

 

 ÍNDICE GLUCÉMICO DE ALGUNOS ALIMENTOS
Bajo (menos de 55)  Medio (entre 55 y 70)  Alto (más de 70)
 All Bran  Arroz blanco  Baguette
 Banana  Gaseosa  Calabaza
 Cebada  Helado  Corn Flakes
 Centeno  Maiz dulce  Glucosa
 Cereza  Mango  Maltosa
 Ciruela  Pan de harina blanca  Miel
 Chocolate  Pan de harina de centeno  Patata al horno
 Espaqueti  Pasas  Sandía
 Garbanzos  Piña  Zanahoria
 Kiwi  Sacarosa  
 Lactosa  Zumo de naranja  
 Leche    
 Lentejas    
 Macarrones    
 Maní    
 Manzana    
 Naranja    
 Pan de centeno    
 Pera    
 Trigo    
 Zumo de manzana    

 

Esta tabla muestra el índice glucémico de algunos alimentos en escala de 0 a 100. Se indica entre paréntesis el aumento de los niveles de glucosa en sangre después de ingerir una ración de alimento que contenga 50 g de hidratos de carbono.

Alimentos especiales para diabéticos

Como hemos comentado anteriormente la alimentación de los diabéticos debe ser equilibrada, variada, limitando, en la medida de lo posible, el consumo de grasa y haciendo un uso adecuado de los hidratos de carbono. Pues bien, en el mercado existen algunos alimentos que se venden especiales para diabéticos. Se trata de alimentos que en su concepción natural no deberían tomar estas personas, pero que se adaptan para que los tomen.

  • Sustitutos del azúcar. Son, sin duda, los más demandados por las personas diabéticas ya que proporcionan un dulzor, más o menos aceptable, en comparación con el azúcar natural. En el mercado podemos encontrar tres versiones diferentes, según el uso y las preferencias personales de cada persona: formato clásico en comprimidos, formato líquido en gotas, y granulado o en terrones simulando el azúcar tradicional.

    Hace años, los edulcorantes se limitaban al uso de la sacarina, la razón por la que muchas personas siguen usando este nombre para pedir cualquier edulcorante de forma genérica; sin embargo, hoy en día, el mercado es más amplio y ha ido introduciendo otros edulcorantes más conseguidos y que no pierden sus propiedades con el calor y, además, con un sabor más parecido al azúcar natural. Normalmente, se trata de combinaciones de dos o más edulcorantes.

    La mezcla más empleada es, sin duda, la de sacarina y ciclamato, seguida de aspartamo combinado con acesulfamono. Asimismo, cada vez es más popular el uso de la estevia (o stevia), que aporta un sabor dulce sin calorías (no se debe superar los 4 mg por cada kg de peso corporal al día). Las marcas más conocidas que venden estos productos son Natreen, Sucran Low, Styless, Santiveri, Canderel e, incluso, las marcas de distribución (por ejemplo, Carrefour, Alcampo, etc.).

    Es importante que siga las indicaciones de uso, sobre todo en lo que respecta a la dosificación, ya que como se trata de edulcorantes intensivos, una dosis de más puede estropear el café, o el postre más exquisito.

  • Mermeladas sin azúcar. Son uno de los productos estrella, ya que en teoría se trata de no añadir azúcar a la mermelada. La idea es buena, sin embargo, hay que fijarse en la lista de ingredientes y descartar aquellas mermeladas que utilicen fructosa como endulzante, pues si esta se toma en grandes cantidades puede producir hiperglucemia y elevar los niveles de colesterol. Por tanto, la afirmación “tolerada para diabéticos” que aparece en algunos de estos productos es, a nuestro entender, peligrosa, en tanto que esta afirmación no pone límite a su uso por una persona diabética con los consiguientes riesgos que ya hemos mencionado. Afortunadamente la fructosa se emplea cada vez menos, sustituyéndose por edulcorantes intensivos, como el aspartame, o la estevia, que sí puede ser una opción para una persona diabética.

  • Productos de panadería y pastelería sin azúcar. Este tipo de productos son sin duda una opción a tener en cuenta por aquellas personas que no deben ingerir azúcar. Suelen utilizar polialcoholes como sustitutos del azúcar, lo que disminuye la carga glucémica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que siguen siendo productos muy ricos en grasas y con un contenido en harina refinada elevado, por lo que, aunque los puedan tomar, las personas diabéticas deben moderar su consumo. Otro elemento a tener en cuenta en estos productos es que, al igual que ocurría en mermeladas, algunas marcas han sustituido el azúcar por fructosa. En este caso, son totalmente desaconsejables para diabéticos.

La tecnología al servicio del diabético

Si hay algo imprescindible para un diabético es su kit básico de diabético, los elementos necesarios para medir su nivel de glucosa y suministrar la insulina que necesita en cualquier momento y lugar. Afortunadamente, en la actualidad un paciente diabético tiene a su disposición una serie de dispositivos, fruto de los avances tecnológicos, que facilitan el control de su diabetes y mejoran sustancialmente su calidad de vida, ganando en precisión y eliminando pinchazos.

Sensores de glucosa

El sensor es un pequeño dispositivo que se coloca sobre el brazo o abdomen y lleva un pequeño filamento que se introduce en la piel, para medir la glucosa dentro del tejido intersticial. Así podemos saber directamente cuál es el índice de glucemia sin necesidad de pincharse en los dedos. Este tipo de sensores tiene la gran ventaja de que nos muestra la evolución de la glucemia a lo largo de las horas, así como la tendencia, algo muy importante para el diabético.

Hay diferentes sistemas en el mercado. El más sencillo es Free Style libre, de la marca Abbott, que recurre al sistema denominado “Flash”, para obtener las medidas hay que pasar por encima del sensor un pequeño dispositivo (o un móvil con una app). Este sistema tiene un coste por sensor de 120 euros al mes con una duración de 14 días por sensor. Junto a este, hay sistemas más complejos como el MCG, con más funcionalidades, pero también más caros.

Ya hay algunas CCAA que incluyen estos sensores en su financiación y recientemente se ha comenzado a trabajar en su implantación a nivel estatal. El pasado mes de septiembre, el Ministerio de Sanidad anunció la financiación de los sistemas Flash por parte del Sistema Nacional de Salud en menores de 18 años con diabetes tipo 1 que requieran múltiples dosis de insulina y más de 6 controles de glucemia al día. De momento se hará mediante un protocolo especial de monitorización acordado con las CC. AA., para posteriormente incluirlo en la cartera común de servicios. También está previsto establecer la implantación de dicha financiación en adultos que cumplan determinados requisitos, como embarazadas, personas con discapacidad visual o limitaciones funcionales graves. Medidas que vienen a paliar de alguna manera las enormes diferencias existentes hasta el momento entre comunidades.

sensores flash glucosa

Bolígrafos o plumas

La jeringuilla es ya en muchos casos cosa del pasado. Son mayoría quienes usan los bolígrafos de insulina, también llamados plumas. Son unos dispositivos precargados de insulina en los que se inserta una aguja desechable y que cuentan con una rueda para seleccionar la dosis de insulina necesaria. Con las plumas se evitan inconvenientes como la presencia de burbujas y permite dosificar exactamente la cantidad deseada. Las plumas están cubiertas por el Sistema de Salud.

Una novedad reciente en este campo son las insulinas de acción ultrarrápida, que actúan antes que las insulinas rápidas tradicionales y permiten reducir aún más el tiempo de hiperglucemia.

Puertos de inyección

Un diabético tipo I debe recibir su dosis de insulina entre 4 y 5 veces al día, pinchazos a los que hay que sumar los de las inyecciones correctoras. A la larga, esto puede dar lugar a complicaciones, como la lipodistrofia, una inflamación del tejido graso que impide la correcta absorción de la insulina. Para paliar este problema, han aparecido en el mercado los puertos de infusión; dispositivos que introducen una pequeña cánula en la piel por medio de una pequeña aguja. La insulina se introduce a través de ese catéter, y de esa manera se ahorran un buen número de pinchazos. Cada puerto dura 3 días.

En  España hay dos sistemas en el mercado, y ninguno de ellos es financiado por los sistemas de salud, con lo que el diabético debe gastar al mes entre 31 euros (si se decanta por Insuflon) y 80 euros (lo que cuesta el i-Port Advance de Medtronic).   

Bombas de insulina

Son pequeños dispositivos electrónicos que proporcionan infusión de insulina de acción rápida al organismo a través de un catéter, durante las 24 horas del día. La bomba se encarga de introducir cada poco tiempo una cantidad de insulina, tratando de simular en la medida de lo posible la función del páncreas.

Las bombas de insulina deben configurarse con la ayuda de un profesional sanitario, que es quien determina cuál es la cantidad de insulina que ira proporcionando la bomba, en función de las necesidades basales, en cada momento del día. Además, la bomba permite ajustar las dosis a administrar en los bolos de comida. La bomba funciona con baterías o pilas, y el catéter ha de cambiarse cada 2 o 3 días.

El coste de un sistema de infusión de insulina es muy elevado: la propia bomba puede suponer un desembolso de más de 6.000, a los que hay que sumar otros 1.500 euros. 

La implantación de bombas de insulina implica profesionales sanitarios formados, y la realización de un seguimiento intensivo sobre el paciente, y al mismo tiempo requiere el aprendizaje por parte del paciente, por lo que realmente en la práctica los candidatos a usar la bomba de insulina son los casos más “delicados”, embarazadas, o diabéticos con mal control. En España, además, solo el 5% de los diabéticos cuentan con una bomba financiada por la Sanidad Pública, mucho menos que otros países de nuestro entorno

Objetivo, mejor calidad de vida

 

La aparición de los sensores de glucemia, junto con la generalización de las bombas de insulina han supuesto una verdadera revolución para el día a día del diabético. En cualquier caso, estos dispositivos destinados a facilitar el control son un innegable avance en la calidad de vida y la salud de los pacientes diabéticos, por los que, a juicio de OCU, garantizar el acceso de los enfermos que lo deseen a estos sistemas debería ser una prioridad.

También depende de ti

Los pacientes diabéticos están experimentando un fuerte empoderamiento frente a su enfermedad en los últimos años. La aparición de mejores tratamientos, glucómetros más fiables, sistemas de MCG (Monitorización Continua de Glucosa), bombas de insulina y sistemas DIY (Do it yourself) de páncreas artificial han provocado que muchos pacientes y familiares se pongan al frente de su enfermedad, pasando de ser menor utilizadores del sistema a tener una participación activa.

En el caso de la diabetes, la experiencia demuestra que un paciente que disponga de un sistema MCG y/o bomba de insulina, presenta una mayor proactividad a la hora de afrontar la enfermedad, dispone de información personal de sus glucemias  y tiene las herramientas para controlarlas. Un paciente empoderado es un paciente informado y formado.

Podemos decir que los diabéticos y sus familiares han tomado “ el toro por los cuernos”, existen ya dos iniciativas de fuerte calado que así lo demuestran:

 

Es un proyecto a escala mundial, que permite a cualquier persona acceder, desde cualquier lugar,  a los datos de un MCG, usando algún dispositivo con acceso a internet (smartphone).  Nightscout pone a disposición de una manera gratuita las herramientas y la información necesaria para que personas sin conocimientos informáticos puedan implementarlo. Es un proyecto de código abierto, sin animo de lucro, gracias al esfuerzo de diabéticos y familiares. No hay ninguna empresa detrás de Nightscout, son los pacientes cansados de esperar los que han desarrollado el proyecto. El lema de Nightscout es “#WeAreNotWaiting”.

Estos sistemas permiten conocer minuto a minuto las glucemias de un niño que se encuentra en el colegio a kms de distancia. O monitorizar a un niño mientras duerme. Estos sistemas incorporan alarmas, lo que evita las temibles hipo e hiperglucemias, con la consabida mejora de la calidad de vida, y un mejor control que evita hospitalizaciones, y ahorra en gasto sanitario.

 

Esta es una iniciativa nacional. Se trata de un movimiento, nacido hace apenas 4 años, de padres de niños con diabetes tipo I y adultos que recaudan dinero para dedicarlo a la investigación que busca la cura en la diabetes  tipo I. Por ello Diabetes Cero lucha para que la investigación no se frene bajo ningún condicionante político, ni empresarial (industria farmaceutica), su eslogan es “Ayudanos a encontrar la cura de la diabetes tipo I”

 

INFORME

Convivir con la diabetes

Diabetes
14 noviembre 2018

Entre un 3 y un 5 % de los españoles padece diabetes, y muchos de ellos ni siquiera lo saben. Un diabético puede llevar una vida normal si, además de la medicación, mantiene unos hábitos adecuados. Nuevos dispositivos (sensores de glucosa, plumas, bombas de insulina...) son un avance en el control de la enfermedad y en la mejora de la calidad de vida del diabético.

El índice glucémico