Beber leche provoca más mocos, ¿mito o realidad?
Hay una creencia bastante extendida de que la leche de vaca aumenta la mucosidad, pero no hay evidencia científica sólida de que su consumo incremente la producción de moco durante un catarro o infección respiratoria. De hecho, esa sensación de tener "más flemas" tras tomar leche se debe a su textura y a cómo se mezcla con la saliva, no a un aumento real de mucosidad. Por tanto, no hay por qué eliminar los lácteos cuando se está resfriado.
¿Dejas de beber leche cuando tienes un catarro? ¿Evitas dársela a tus hijos porque siempre se ha dicho que “produce más mocos”? Esta creencia popular está muy extendida, sobre todo cuando hay infecciones respiratorias infantiles. Muchos recomiendan evitar la leche y los lácteos en caso de tos, congestión o flemas. Pero, ¿qué dicen realmente los estudios científicos y las guías médicas?
Leche y mucosidad: qué dice la evidencia científica
Muchas personas describen que, tras beber leche, notan la garganta "más espesa" o con mayor sensación de mucosidad. Esto se explica por la propia textura de la leche, cremosa y algo densa, que al mezclarse con la saliva puede dejar una sensación transitoria de recubrimiento en boca y garganta. Es una sensación subjetiva y algo engañosa, que puede confundirse con un aumento real de moco, pero no significa que el organismo esté produciendo más secreciones respiratorias.
La evidencia científica actual indica que no hay pruebas de que la leche aumente la producción de moco: no se ha encontrado una relación causal entre el consumo de lácteos y el aumento de secreciones respiratorias, ni en adultos ni en niños sanos. Además, las sociedades pediátricas y médicas no recomiendan restringir leche ni derivados durante resfriados comunes.
El incremento de mucosidad ni siquiera es un indicio de intolerancia a la lactosa.
- La intolerancia a la lactosa produce síntomas digestivos (gases, diarrea, dolor abdominal), pero no aumenta la mucosidad respiratoria.
- La alergia a la proteína de leche sí puede provocar síntomas cutáneos, digestivos o respiratorios, pero esta condición, poco frecuente, debe ser diagnosticada por el médico. En esos casos, es la alergia la que obliga a evitar la leche y derivados.
¿Catarro? No dejes los lácteos
Las personas sanas, de cualquier edad, no tienen por qué eliminar la leche ni los lácteos cuando haya un resfriado. Restringirlos sin motivo puede tener consecuencias nutricionales, especialmente en niños:
- Menor ingesta de calcio.
- Déficit de vitamina D.
- Desequilibrio en la dieta por un aporte insuficiente de proteínas de calidad.
En resumen, si te apetece un vaso de leche o un yogur mientras estás resfriado, puedes consumirlo con tranquilidad, porque no tendrás más flemas. Recuerda que, en caso de catarro, mucosidad, etc., la mejor estrategia es una buena hidratación, descanso y una alimentación equilibrada.