La reserva fue realizada a través de la plataforma HostelWorld en el alojamiento Central Hostel. Durante mi estancia, utilicé una caja fuerte con código proporcionada por el propio hostel para guardar mis pertenencias personales, confiando en que se trataba de una medida básica de seguridad incluida en el servicio.
El alojamiento no funciona como un hostel turístico, ya que muchas de las personas alojadas residen allí durante largos períodos y no son viajeros. Estas personas conocen las dinámicas internas del establecimiento, incluidos los códigos de las cajas fuertes, lo que supone una grave deficiencia en las medidas de seguridad.
Como consecuencia de esta situación, mi caja fuerte fue abierta y completamente saqueada, sufriendo el robo de todas las pertenencias que había depositado en ella. El alojamiento no activó ningún protocolo, no colaboró ni ofreció solución alguna tras el incidente.
Considero que los hechos descritos constituyen una negligencia grave en las medidas de seguridad y un incumplimiento del servicio contratado, al no garantizarse la protección mínima de los bienes de los huéspedes.