La contratamos como interiorista para trabajar durante la reforma de nuestro piso. Empezó exigiendo el pago por adelantado, práctica poco habitual, pero aquí el problema es que nosotros lo aceptamos.
El contrato indicaba claramente 7 entregas que debían darse en unas fechas muy concretas. De las 7, la única que cumplió fue la primera: quedar en el piso para tomar medidas, el resto no se cumplió ninguna ni en tiempo ni en forma.
Su desinterés fue patente durante todo el proyecto, difícil de demostrar, pero el retraso a la hora de completar las entregas ha hecho que la obra se demore y nos cueste más dinero, por lo que el 30 de Marzo decidimos que dejara de trabajar en el proyecto.
En resumen:
- Los planos estaban mal dibujados, con medidas incorrectas e incluso el último plano que envío contenía errores.
- El plano final se entregó el 30 de Marzo, cuando según el contrato se tenía que haber entregado la primera semana de Marzo, es decir, un retraso de 4 semanas
- Realizó 0 propuestas de distribución de la casa, que era uno de los puntos en el contrato
- Los alzados entregados contenían medidas incorrectas
- Realizó una estimación incorrecta de los m2 de los baños, lo que supuso que la inversion en baldosas fuera el doble
El pago realizado fue de 3500 € + IVA (21%) y sólo devuelve 1000 € del total. Lo cuál teniendo en cuenta que hemos tenido que cortar la relación laboral con ella por incumplimiento de las entregas es insuficiente.