Acusamos recibo a su mail y en relación con la reclamación interpuesta por doña Elena Checa manifestamos lo siguiente:
Efectivamente el vehículo en cuestión entra en nuestro centro para sustituir el parabrisas delantero en abril de 2025.
Es correcto que en mayo de 2025 nos informan que el vehículo presenta condensación el interior de los cristales, para verificar nuestro trabajo se procede al desmontaje de los montantes laterales interiores y se realiza una comprobación de estanqueidad del parabrisas comprobando que la misma es correcta y no hay filtración de agua o aire al interior del habitáculo. Igualmente se refuerza con un nuevo cordón interior de silicona todo el perímetro interior del parabrisas. Se le indica a la clienta que en nuestra inspección hemos observado que los sumideros de desagüe delanteros del coche están taponados y que este hecho puede provocar la entrada de agua en el interior del habitáculo del vehículo, aconsejando consulte con su mecánico de confianza ya que esta situación no compete a nuestro trabajo.
En noviembre de 2025 el vehículo vuelve a entrar en nuestro centro porque el vehículo presenta inundación en el suelo del conductor y el acompañante sin que el cliente haya detectado agua en el perímetro del parabrisas, techo o salpicadero del coche (área de afectación del parabrisas). A petición del cliente se desmonta el parabrisas montado en abril de 2025 y se vuelve a montar. Una vez realizada esta función, se procede a verificar la estanqueidad del parabrisas (en este caso en presencia del propietario) y nuevamente las pruebas realizadas permiten comprobar que la estanqueidad del parabrisas es correcta.
En enero de 2026, el cliente nos informa que su vehículo llegará en grúa a nuestro centro para que nuevamente revisemos el parabrisas y nos hagamos cargo de la factura que se ha generado por una avería eléctrica, dado que en el taller mecánico donde han realizado una reparación le ha informado que la avería se produce por las filtraciones de agua que (según la comprobación del taller mecánico) se produce por el parabrisas. Llegado este momento solicitamos al cliente nos envíe una reclamación por escrito, aportando los datos que considere oportunos ya que vamos a dar traslado a nuestra compañía de seguros de esta situación para que un perito de la aseguradora pueda verificar el estado del coche y si procede o no su reclamación, igualmente aconsejamos ponga en conocimiento de su compañía de seguros lo sucedido para que se pueda realizar una contra peritación con su propia aseguradora. Haciéndole saber al cliente que por nuestra parte vamos a respetar el resultado del informe emitido por el perito, hecho ante el que el cliente inicialmente está conforme.
Damos traslado del resumen recibido por parte de nuestra compañía aseguradora rechazando la reclamación tras la verificación presencial del perito:
“visitamos el taller asegurado, comprobando que efectivamente el vehículo presenta agua en su interior en la zona del piso de la parte delantera del habitáculo. Así mismo, verificamos que la pieza reclamada se encuentra completamente llena de cal, así como completamente calcinados los circuitos consecuencia del cortocircuito generado en su interior, por la humedad existente.
En el momento de nuestra visita, el asegurado ha desmontado los guarnecidos de los pilares A, del vehículo para comprobar si efectivamente entra agua por las juntas de la luna. Durante
la visita, se procede a echar abundante agua y de manera directa sobre todas las juntas de la luna, durante un período de unos 15 minutos. Durante el proceso se comprueban visual y
mecánicamente las juntas sin apreciarse ni la más mínima entrada de agua. Se utilizan paños que introducimos por las juntas, descartando completamente la entrada de agua por
la luna del vehículo, único elemento manipulado por el asegurado.
Del mismo modo se analizan los guarnecidos del techo, de los pilares, así como las esponjas laterales que protegen el salpicadero, descartando la existencia de humedad en esos paños,
paneles de tela y material no plástico, comprobando, por tanto, la completa estanqueidad de la luna delantera.
Durante nuestra intervención, si comprobamos, sin embargo, la existencia de restos de cal en las juntas de goma de las puertas delanteras, sobre todo la derecha, posible punto de entrada de agua al habitáculo.”
Tras recibir este informe damos traslado al cliente y ponemos a su disposición el vehículo rechazando su reclamación. Indicar que durante el tiempo que el coche permaneció en nuestras instalaciones nunca se recibió la visita de otro perito que el cliente pudiera solicitar.
Agradecemos su mediación y quedamos a su disposición para cuantas aclaraciones precisen al respecto.
Atentamente
A/Castellano