Leve mejoría... amenazada por las nuevas subidas de precio
Índice de Solvencia Familiar en 2025
Un año más hemos realizado nuestra encuesta para elaborar el Índice OCU de Solvencia Familiar, una radiografía de la situación económica de los hogares españoles que permite conocer hasta qué punto las familias tienen capacidad para afrontar sus gastos cotidianos básicos. Los datos revelan que en 2025 asistimos a una ligera mejoría, aunque para muchos comprar pescado fresco, ir al dentista o pagar los gastos del coche sigue siendo un auténtico lujo. Y la crisis provocada por el conflicto en Oriente Medio pondrá las cosas aún más difíciles, como denunciamos desde OCU con motivo del Día del Consumidor, insistiendo en la necesidad de reducir el IVA de los carburantes, la energía y los alimentos básicos.
Persisten las dificultades
Los resultados muestran una ligera mejora respecto a los últimos años, aunque todavía lejos de los niveles de solvencia alcanzados antes de la pandemia. Además, las dificultades económicas siguen siendo muy comunes en muchos hogares de nuestro país.
Para tener un dato veraz y objetivo de cuál es la realidad económica de los consumidores en España, anualmente elaboramos el Índice OCU de Solvencia Familiar.
Es un indicador objetivo que se calcula a partir de una encuesta a una muestra representativa de la población española de 25 a 79 años a quienes les pedimos que valorasen si les resultaba muy fácil, fácil, difícil o muy difícil afrontar una serie de gastos comunes de 6 grandes ámbitos:
- Alimentación (compra de productos frescos, alimentos básicos, bebidas, aperitivos...).
- Salud (consultas médicas, dentista, medicamentos...).
- Vivienda (hipoteca o alquiler, gas, electricidad y agua, calefacción, telecomunicaciones).
- Educación (escolarización, universidad, extraescolares...),
- Movilidad y transporte (los gastos del coche, el transporte público),
- Cultura, ocio y tiempo libre (desde las vacaciones, a salir a bares o restaurantes, museos, espectáculos, comprar libros o ropa...).
El Índice expresa numéricamente, con una cifra del 1 al 100, el grado de solvencia económica de los hogares españoles. El índice es un dato fiable, objetivo e independiente, que refleja la situación real de las familias españolas. En 2025 el índice alcanza los 47,8 puntos, lo que supone una ligera mejora respecto a los 47,4 registrados en 2024, que a su vez mejoran el dato del año anterior. Sin embargo, la recuperación sigue siendo lenta y el indicador continúa muy lejos del máximo alcanzado antes de la pandemia.
Se estrecha la clase media
En nuestra encuesta, además, los consumidores nos hablan de su situación financiera y capacidad real de ahorro y comparten sus perspectivas para 2026.
La buena noticia es que en 2025 ha crecido el número de hogares sin dificultades económicas: si en 2024 era un 33% el que consideraba "alto" su nivel de confort, este año el porcentaje llega al 43%. Pero la mala es que se acentúa la brecha con los que peor lo pasan. Y lo que está claro es que en España se vive al día: en 2025 el 61% de los hogares afirma que le resulta difícil o muy difícil ahorrar y solo 13% dice poder hacerlo con facilidad
Gastos básicos que son un lujo
Cuando hablamos de dificultades no nos estamos refiriendo a no poder salir de viaje o ir de vacaciones... sino de que muchos hogares en nuestro país tienen dificultades para afrontar gastos esenciales del día a día:
- Un 49% de los inquilinos tuvo dificultades para pagar el alquiler.
- Un 49% de los consumidores no puede permitirse el dentista.
- Un 45% de encuestados confesó tener problemas para pagar los gastos del coche (el carburante es uno de los más significativos).
- Comprar pescado o carne fresca, alimentos básicos, es difícil de afrontar para el 40%
- La calefacción es un lujo difícil de asumir para un 33% de los consumidores.
Esto muestra que la presión sobre los presupuestos familiares sigue siendo muy grande.
El conflicto pasará factura
Las incertidumbres, la complicada situación geopolítica, con la recién declarada guerra en Oriente Medio viene a agravar las cosas: las subidas del petróleo se trasladan directa (y rápidamente) al precio que pagamos por los combustibles, y se dispara el coste del gas y la electricidad.
Además, todo apunta a que pronto se dejarán sentir en otras partidas de gasto, como la alimentación: si para 3 de cada 10 consumidores es difícil comprar fruta o verdura, ¿qué pasará si sube el precio de la producción y el transporte?
Grandes desigualdades
La situación no es la misma para todos, ni por criterios geográficos, ni por edad o situación laboral.
Hay diferencias dentro de España. Pon el cursor sobre cada CC.AA. para ver el índice medio en cada caso: País Vasco es la comunidad con un mayor índice de solvencia familiar, mientras que Extremadura, Baleares y Canarias son las que presentan peores datos.
Además, también la edad o la composición de los hogares es determinante. Quienes tienen mejor situación económica y pasan menos estrecheces son los hogares de pensionistas, sobre todo cuando se trata de una pareja retirada con dos pensiones. En cambio, las familias lo tienen mucho más complicado, sobre todo cuando hay varios hijos, alguno de los miembros está desempleado o son familias monoparentales.
Es preciso reducir el IVA
Si pagar los suministros o la gasolina o comprar carne, pescado y fruta es inasumible para un buen porcentaje de la población, está claro que hay que tomar medidas, antes de que caigamos en una nueva espiral inflacionista. Desde OCU lo tenemos claro: la primera es rebajar impuestos:
- El IVA para alimentos básicos, incluidos carne y pescado, debería bajar al 0%.
- Es necesario rebajar temporalmente impuestos de los carburantes y la energía: el IVA, hidrocarburos...
- Y como siempre insistimos, debe seguir siendo prioritario ayudar a los consumidores más vulnerables, cuya precariedad acusa más rápidamente las amenazas. En este 15 de marzo, el Día del Consumidor, pensamos especialmente en todos ellos
