Informe

El desarrollo del bebé: de 0 a 18 meses

10 marzo 2018
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Los cambios físicos de un bebé son quizás los más fáciles de observar, pero a la par se producen otros igualmente deslumbrantes a nivel cognitivo, emocional y social. El niño que nos vayamos encontrando en cada etapa será el resultado de la interacción entre la genética, el ambiente y el apego.

Desarrollo emocional y social del bebé

Desarrollo emocional

El desarrollo emocional es un proceso progresivo, que se va haciendo más complejo según el niño crece, se desarrolla y se socializa.

En esta primera etapa, el desencadenante de su expresión afectiva queda primordialmente vinculado a la satisfacción de sus necesidades vitales básicas (alimentación y sueño), así como a la seguridad, el cuidado y el afecto proporcionado por sus progenitores, desarrollándose así el vínculo de apego con ellos. 

El desarrollo de una afectividad más compleja empieza a manifestarse a partir del año de vida.

La relación de apego

La relación de apego es una de las relaciones más especiales, duraderas e influyentes que todas las personas desarrollamos. Es aquella que establecemos con nuestra figura de cuidado primaria, que suele ser nuestro padre o nuestra madre según sean las características del cuidado en términos de atención, cariño, seguridad, confort y, por supuesto, satisfacción de las necesidades básicas.

Hay varios tipos de vínculos de apego estudiados:

  • Apego seguro: es la relación más sana y equilibrada entre la protección y el espacio que necesita el niño para explorar su entorno. La relación establecida con él a través de sus cuidadores es clara, cercana y coherente.
  • Apego inseguro: sin privar al bebé de cariño y atención, la relación establecida con los padres y las madres ya no es tan clara y coherente, dependiendo en gran medida de las necesidades y el estado anímico de los cuidadores. Puede ser de varios tipos: evitativo o ambivalente. El desorganizado es un tipo de apego inseguro más complejo y negativo para el niño.

En la medida en que el apego sea más seguro o desorganizado, el niño se sentirá más o menos confiado y capacitado para relacionarse con el mundo. Esta influencia no sólo se limita a los primeros meses o años de vida en su entorno inmediato, sino que caracterizará las relaciones personales en entornos más amplios, complejos y alejados del nicho familiar (nivel afectivo, social, laboral…). Aunque la influencia de la relación de apego es importante, no tiene carácter determinista, puesto que puede evolucionar conforme lo hace la persona.

Desarrollo social

Junto al emocional y biológico, el ámbito social va a tener una influencia capital en el desarrollo del niño. Los aspectos culturales y familiares modularán la interacción que se establezca entre el niño y su entorno. Conforme el bebé va creciendo y se relaciona con más personas (adultos, bebés o niños), aprende normas de funcionamiento e interacción social, límites y preferencias. En definitiva, va construyendo un mundo propio al margen del familiar.