Noticia

Resistencia a los antibióticos: 10 cosas que deberías saber

20 octubre 2017
Resistencia antibióticos

20 octubre 2017

Se calcula que unos 25.000 pacientes fallecen cada año en la Unión Europea debido a infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos. Con frecuencia a las personas se nos dice que no abusemos de los antibióticos, pero ¿sabías que los animales tampoco deberían hacerlo?

Además de los antibióticos que consumimos los humanos para tratar nuestras enfermedades, los antibióticos llegan a nosotros por otras vías, por ejemplo, a través de los alimentos que consumimos. El abuso de los antibióticos en animales cuya carne o derivados consumimos es un grave problema de salud pública. En la Unión Europea, el consumo de antibióticos es mayor en los animales productores de alimentos que en los humanos, y España tiene el dudoso honor de ser el líder en uso de antibióticos en animales.

Con el objetivo de mejorar las condiciones higiénicas en las granjas, prohibir el uso preventivo de antibióticos en animales de granja de forma rutinaria y reducir las condiciones estresantes a los que están sometidos, nos sumamos a la campaña europea puesta en marcha por el BEUC, para exigir a los Ministerios de Sanidad y Agricultura de toda la Unión Europea un uso más responsable de los antibióticos en los animales destinados a la producción de alimentos.

Contra las bacterias resistentes

Los antibióticos se usan más en animales que en personas

En la Unión Europea, de media, el consumo de antibióticos es más elevado en animales destinados a la producción de alimentos que en humanos. Por ejemplo, en España, Chipre, Italia y Alemania, en 2014, el uso de antibióticos en animales de granja duplicó el uso en humanos.

Usar antibióticos en animales sanos contribuye a generar resistencias
De forma rutinaria, incluso cuando están sanos, los animales de granja reciben tratamiento antibiótico para prevenir enfermedades que surgen en condiciones de hacinamiento o de higiene insuficiente. Este uso, inadecuado y excesivo, potencia la generación de resistencias. Las bacterias que se encuentran en pollos y cerdos son con frecuencia resistentes a uno o varios antibióticos. El 70% de las bacterias de Campylobacter que se encuentran en la carne de pollo son resistentes a un antibiótico muy empleado para tratar infecciones en personas.
Los antibióticos no matan a los virus

Cuando uno tiene una infección causada por un virus (como un resfriado, una gripe o la mayoría de los procesos infecciosos de garganta y bronquitis) los antibióticos no sirven de nada. Los antibióticos solo combaten las infecciones causadas por bacterias, como una neumonía, la tuberculosis o las infecciones del tracto urinario. Y con los animales sucede lo mismo. Por eso solo habría que darles antibióticos cuando los prescribe el veterinario.

Son las bacterias (no las personas ni los animales) las que son resistentes a los antibióticos
Cuando se habla de resistencia a los antibióticos, muchos asumen que son las personas o los animales los que desarrollan esa resistencia. Sin embargo, las que se vuelven resistentes a los antibióticos son las bacterias que causan las enfermedades. Estas bacterias resistentes pueden infectar tanto personas como animales, y las infecciones a las que dan lugar son más difíciles de tratar que las causadas por bacterias no resistentes.
¿Cómo consigue una bacteria hacerse resistente a los antibióticos?

Ya sea de forma natural o porque han mutado, algunas bacterias tienen genes que les permiten resistir a los efectos de los antibióticos. Se las conoce como “superbacterias”. Mientras los antibióticos matan a la mayoría de las bacterias, estas superbacterias sobreviven y se multiplican, especialmente cuando los antibióticos se usan de forma incorrecta. Estas superbacterias pueden transmitir sus genes de resistencia a otras bacterias.

Las bacterias resistentes pasan de los animales de granja a las personas
Las bacterias resistentes pueden pasar desde la granja a las personas de diferentes maneras: comer carne poco cocinada es una de ellas. Otras formas de transmisión incluyen el contacto con animales de granja vivos portadores de las bacterias resistentes, consumir productos cultivados en terrenos fertilizados con estiércol procedente de animales infectados o regados con agua contaminada con sus excrementos.
En Europa está prohibido el uso de antibióticos para acelerar el crecimiento animal
Incluir de forma habitual en la alimentación de ganado vacuno, cerdos y pollos dosis bajas de antibióticos acelera su crecimiento y hace la producción de carne animal más rentable. Sin embargo, incrementa el riesgo de resistencias, al exponer a las bacterias a dosis de antibióticos que no son mortales para ellas. A diferencia de otros países, como Estados Unidos o China, la Unión Europea prohibió esta práctica en 2006. No obstante, es preciso que haya inspecciones más estrictas que garanticen que esta prohibición se está respetando.
Menos antibióticos en el ganado disminuyen las resistencias
En aquellos países (especialmente del norte de Europa) en los que los gobiernos han tomado medidas para reducir el uso de antibióticos en las granjas se observa una disminución de los niveles de resistencia a los antibióticos, que de nuevo vuelven a ser efectivos. Sin embargo, algunos países de la Unión Europea se están quedando atrás en la lucha contra la resistencia a los antibióticos generada en la producción animal. Por ejemplo, en el año 2014, la venta de antibióticos para producción animal fue 36 veces superior en España que en Suecia.
Las resistencias a los antibióticos no entienden de fronteras
Las resistencias a los antibióticos están alcanzando niveles muy altos en todas las regiones del mundo. Las bacterias, resistentes o no, no conocen fronteras y se mueven entre países, especies animales, comida, etc. Combatir las resistencias a los antibióticos exige una acción conjunta en todos los niveles, desde las personas individuales, a los responsables de las políticas en Europa y el mundo, pasando por el sector agrícola.
Una cocina limpia disminuye el riesgo de contaminación con bacterias resistentes
Cuando cocines, asegúrate de lavarte siempre las manos después de manipular carne cruda, sobre todo antes de tocar comida lista para tomar. Lava también cualquier utensilio de cocina, como tablas de cortar, platos, etc., después de cada uso. Cocinar completamente la carne. El calor destruye las bacterias, incluso las resistentes.

Imprimir Enviar por email