Consejos

Los niños no tienen necesidades especiales para comer

22 febrero 2018
alimentacion-infantil-saludable

22 febrero 2018

La alimentación de los niños forma parte de uno de esos debates inagotables en los que las dudas y los mensajes contradictorios son un tema recurrente. Sin embargo, las respuestas a estas cuestiones son mucho más sencillas de lo que habitualmente se hace creer.

De tal palo, tal astilla

La intranquilidad de los padres y de los cuidadores relativa a lo que comen y dejan de comer los más pequeños es una constante razonable, ya que todo el mundo tiene bien asumido que el crecimiento, el desarrollo y el pronóstico de salud de esos niños va a depender en buena medida de sus hábitos alimentarios. Esta preocupación parental hace referencia tanto a la cantidad de lo que comen los hijos como a la calidad de sus preferencias.

Sin embargo, la posible solución a todas estas cuestiones es relativamente sencilla una vez se interioricen 4 conceptos básicos asumidos por la comunidad científica:

  • Los padres y cuidadores son el principal modelo de referencia para los niños.
  • Los niños no comen lo que sus padres no les ponen en sus manos.
  • El apetito de los niños es errático e impredecible y ha de ser respetado en todo momento, siempre que la oferta alimentaria y su presentación sean las adecuadas.
  • El rechazo categórico a comer determinados alimentos es un comportamiento completamente normal y, por tanto, hay que restarle importancia.

Si tú comes bien, ellos comen bien

Desde hace años, se vienen publicando diversos estudios que han contrastado que los niños empiezan a asimilar y a mimetizar a edad muy temprana las elecciones de alimentos de sus padres o de sus cuidadores, incluso antes de ser capaces de apreciar las implicaciones de esas decisiones. Por ello, se podría afirmar que el rol que desempeñan los padres o los cuidadores podría ser el mejor método para optimizar la dieta del niño en vez de controlar su dieta de forma independiente.

En definitiva, la manera que tienen los padres de alimentarse será el principal elemento que sirva de influencia a la hora de determinar el modo en el que se alimentará su hijo. La única diferencia entre mayores y pequeños es la cantidad. Los últimos menos, es evidente.

En relación con la puesta en práctica de esta estrategia, cabe señalar que cuanto más tiempo se deje pasar sin tener unos correctos hábitos alimentarios en el entorno familiar, el pronóstico será peor cuando llegado el momento se pretendan cambiar. De esta forma, el niño acompañará en la mesa a sus padres en cuanto le sea físicamente posible y comerá lo mismo que comen sus padres. Si es el caso, se harán pequeñas adaptaciones al respecto de las capacidades del pequeño: espinas en el pescado, tamaño de los bocados, alguna modificación de la textura, etcétera.


Imprimir Enviar por email